#440. El que me cogió contra la pared

#440 era alto. Debía medir 1.85, era blanco, con ojos café, tenía una cara redonda, aparentaba 27 años y tenía un bigote corto que le quedaba muy bien. Sentados en el sofá de su sala hablamos de su mala relación con sus hermanos y lo duro que le ha tocado en la vida para salir adelante.

Hacía frío en su apartamento y el clima y la lluvia de esa noche no ayudaban. Le conté que sentía frío y se acercó y me tomó de las manos para levantarme del sofá, él también se levantó. “Déjame calentarte”, me susurró al oído.

Me volteó 180 grados y se hizo detrás mío. Gemí, sonriendo mientras bajaba sus manos hasta el borde de mi pantalón deslizándose entre mis piernas cuidadosamente.

Puso sus manos dentro de mi pantalón y empezó a manosear mis nalgas. Jugó al principio, frotando su dedo índice sobre mi ano, luego bajó mis pantalones y lentamente insertó su lengua, apenas pasando la entrada.

Me incliné hacia atrás mientras #440 empujaba su dedo contra mi ano y lo rodeaba con su lengua. Casi grité mientras agregaba otro dedo. “Ah!, te quiero dentro ahora”, le dije.

Volteé y vi como dejaba caer sus boxers al suelo, el bulto que había notado antes era ahora su pene completamente erecto, esperándome. Justo cuando lo estaba esperando. Jugó con su verga dura golpeando mi culo y solté una risita.

Luego me acorraló y me apretó contra la pared, aplastando mi cara entre la pared y su cara. Lo insertó rápidamente, casi no me di cuenta hasta que empujó su cuerpo hacia adelante. Eché la cabeza hacia atrás y sacó su verga lentamente, hasta que solo tuve la punta dentro, luego lo metió con toda su fuerza hasta el fondo.

El sonido de mi piel golpeando contra la suya resonó a través del aire y el olor de su perfume de hombre creó un aroma embriagador que me llevó al límite. De repente la pared fría y dura dejó de ser algo incómodo y me dejé llevar por el placer que me hacía sentir contra ella.

Gemí cuando mordió mi hombro, creando aún más tensión sexual. Mi ano comenzó a palpitar y a hacerse estrecho cuando lo sacaba y volvía a meter hasta el fondo, tenía su gran verga llenando cada rincón que mi culo tenía para ofrecer.

Apreté mi ano, mis paredes se tensaron alrededor de su verga, frenándolo un poco, pero haciendo el sexo aún más excitante. Podía escuchar cada respiro que venía de él y la forma como aumentaba con el tiempo.

Comencé a moverme con él, empujando mis caderas cuando él me empujaba contra la pared y retrocediendo cuando lo hacía. Soltó un gruñido que me alertó que estaba llegando al clímax. Clavé mis uñas profundamente en su cintura mientras me daba unos besos húmedos en mi cuello, lo cual me hizo temblar.

Sentí la presión acumularse mientras empujaba su cuerpo una vez más contra el mío, mientras tanto su verga se adentraba más allá en las apretadas paredes de mi ano, creando un perfecto sonido de succión.

Empujó una vez más, luego se liberó dentro de mí llegando al orgasmo. Cuando sacó su pene el condón quedó  muy profundo dentro de mi culo. Lo jalé para sacarlo y me dio morbo la cantidad de semen que depositó en él; me sentí orgulloso de todas las vergas que he ordeñado con mi culo.


Puntuación: 8 de 10

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