#442. Sexo en el cubículo de su oficina

El sexo en oficinas es una de las cosas más excitantes que existen. La adrenalina que lo puedan descubrir a uno es increíble. A #442 le daba mucho morbo tener sexo en su oficina y una noche le cumplí la fantasía.

Trabaja en un edificio de la 100 con 19, nos encontramos a la entrada del primer piso. Mide 1.70, es blanco, tiene ojos verdes y es bien acuerpado. Subimos al cuarto piso y llegamos a un lobby con pocas luces, se notaba que no había nadie aparte de nosotros.

Puso su tarjeta de ingreso a la entrada de una puerta e ingresamos a una sección llena de cubículos vacíos. Me llevó hasta la última esquina a un cubículo privado donde no había ninguna ventana

“No puedo esperar para probarte”. Me dijo. Rápidamente me cargó y tiró los papeles de su escritorio para dejar espacio para sentarme. Puse mi culo sobre el escritorio frío y duro. Me colocó frente a él mientras se quitó la chaqueta

Extiendí mis piernas sobre sus hombros y se agachó, puso su cara en mi ano mientras yo envuolvía mis pies detrás de su cabeza. Su lengua comienzó a explorar las paredes rosadas de mi ano. Me agarré del borde del escritorio para evitar caerme. #442 aceleró los movimientos de su lengua en mi culo y agregó dos dedos dentro de mí, se sientió increíble.

Se levantó y me me hicieron gritar. “No hemos terminado todavía”. Me dio la vuelta en el escritorio y masajeó mi culo, me dio unos besos en las nalgas y un golpe en el trasero. Se quitó los calzoncillos y reveló su gruesa verga de 19 centímetros. Sostuvo mi cintura para mantener el equilibrio mientras comienzaba a penetrarme en 4 y me inclinó para que puediera deslizarse dentro de mí.

Lo enterró hasta el fondo muy despacio, sentí como las paredes de mi ano se abrieron y de solvierom menos estrechas para dejar entrar el duro pene de #442. Su verga empezó a chocar contra mi ano, mi cuerpo comenzó a temblar cuando oleadas de placer pasaron sobre mi cuerpo.

Pude sentirlo llenándome las paredes. Dejó escapar un suave gemido y después exclamó: “¡AAAAHHH, Santiago me vas a hacer venir!” Gruñó mientras iba más rápido golpeando mis ano mientras sus bolas aplaudían contra mi piel.

Levantó mi culo para poder meterlo mejor. “¡OH, MIERDA!” Comenzó a correrse mientras inclinaba su cabeza hacia atrás y retrocedía sus ojos.

Rápidamente sacó su verga y se acostó sobre mi espalda, sentí todo su peso sobre mí. Los dos quedamos sin aliento.
Me reí porque usualmente cuando hago cruising y tengo nervios me río cuando todo ha terminado y soy consciente que me he salido con la mía.

Nos vestimos y salí de la oficina primero para no provocar sospechas. Nunca más lo volví a ver, tampoco nos despedimos esa noche.


Puntuación: 7 de 10

Un comentario sobre “#442. Sexo en el cubículo de su oficina

  1. Ojalá te contagies de sida maldita puta, ya me imagino como tus papás bajarán la cara cuando alguien te menciona y saben que eres la zorra de media bogotá. Que humillante debe ser tenerte como hijo y hermano

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