#446. Al que le palpitaba la punta del pene

#446 tiene 26 años, es blanco, mide 1.80, tiene ojos cafe y tiene un cuerpo promedio. Su cara se me parece a dos #personajes de mi lista de excel, tiene un poco de ellos dos.

Me dijo que llevaba dos meses si tener sexo y me imaginé que se iba a venir rápido. Afortunadamene Manuela lo había ayudado esa mañana y nuestro encuentro sexual fue muy ameno y duradero.

Nos acostamos en su cama y puse mi mano sobre el bulto en su entrepierna mientras me masajeaba el culo. Desabotoné su patantalón y su verga dura saltó hacia mí como una roca. La rodeé con la mano, sintiendo su circunferencia, pasando el pulgar sobre la punta. Incapaz de controlarme, me incliné para poner la cabeza de su pene en mi boca, saboreando su precum salado, chupando su pene profundamente pude sentir el pulso de su verga mientras lo chupaba.

Lentamente comenzó a follar mi boca, empujando su verga dentro de mi garganta, hasta que sentí que me iba a vomitar y deslicé la parte superior de su pene para que toacara mis labios, antes de entrar en mi garganta de nuevo. Me encantaba como palpitaba la punta de su verga.

Mientras chupaba su verga sentí sus manos deslizándose sobre mis nalgas, empujé mi culo hacia sus manos para atraer más atención. En segundos sentí la suave presión de sus dedos entrando en mi apretado culo, haciéndome gemir. Luego dos dedos penetraron mi lubricado agujero, deslizándose profundamente.
#446 movía su pene profundamente dentro de mi boca la cual estaba siendo forzada por su enorme verga tocando mi garganta. Levanté mi cabeza, miré hacia la cara del dueño de esa gloriosa verga dura, y pronuncié mis primeras palabras desde que iniciamos nuestra sesión de sexo. “Cógeme” le pedí.

Rápidamente #446 se paró y se puso detrás de mí, retiró sus dedos de mi ano, los cuales fueron reemplazados por la cabeza de su pene. Me tomó de la cintura con sus dos manos y empujó mi trasero contra él permitiendo que la cabeza de su pene comenzara a abrir paso.

Mientras sentía la cabeza de su verga estirando las paredes de mi ano dejé salir un gemido de placer. #446 tomó firmemente mis caderas y comenzó a atraerme hacia él, deslizándose más profundo dentro de mí, hasta que su verga completa me llenó el ano, luego retirándose y deslizándose dentro.

Mientras me follaba una y otra vez, sentí como su pene comenzó a hincharse por dentro con cada empujón que daba hacia adentro, mi propia verga se paraba al ritmo de sus embestidas, los músculos de mi ano se contrajeron alrededor de su dura verga, se aferraron a él mientras me empujaba, en segundos sabía que estaba a punto de venirse, hasta que empujó su verga fuerte dentro de mí, supe que se había venido porque sentí que el condón hizo una presión dentro y se puso más caliente.

No sé cómo sucedió, pero las almohadas, las sábanas y las cobijas quedaron todas en el suelo después que empezamos con la cama tendida. Después del sexo, en su cama no quedó nada más que nuestros cuerpos desnudos y un condón usado.


Puntuación: 9 de 10

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