#452. El opita precoz

#452 tenía 25 años y su cara triangular mostraba un bronceado claro, lo cual resaltaba sus pómulos prominentes. Medía 1.75 y me había enviado unas fotos muy ricas de su cuerpo con pecho velludo.

Él se iba a regresar donde vive en Neiva al día siguiente, así que quería verme ese día. “¿has ido a una residencia antes?”, me preguntó después de que supimos que ninguno de los dos tenía sitio. #452 se veía delicioso y quería que me metiera su pene ese día.

Me dijo que nos encontráramos en una residencia de chapinero a las 2:00 p.m. Cuando nos vimos afuera del lugar pude notar que estaba nervioso. Tenía una camiseta ajustada y jean, su cabello tenía el mismo peinado que en sus fotos. Parecía más joven en persona.

Pagó 30.000 pesos a la entrada y la señora que nos atendió nos llevó a un cuarto pequeño al fondo del pasillo. Mientras caminábamos hacia la habitación escuché los gemidos de un pasivo que le estaban dando duro y eso me arrechó mucho. Entramos y cerramos la puerta, #452 pidió dos condones que la señora nos llevó poco tiempo después. Me ayudó a desnudarme y yo también le quité la ropa.

Comenzamos a besarnos, luego giró mi cuerpo y se sentó en cuclillas detrás de mi para ver mi culo de cerca. Levantó mis nalgas, lamió su dedo y lo insertó suavemente dentro de mí. Gemí mientras metía el dedo por mi agujero. En este punto me dieron unas ganas inmensas de tener su pene dentro y le dije: “Lo quiero dentro de mí”. Me acosté boca arriba con las piernas bien abiertas, se puso el condón, aplicó lubricante en su verga y lentamente comenzó a deslizarla dentro de mi ano. Estaba apretado y me tomó un minuto antes de que mi ano comenzara a ceder.

Gemí cuando la cabeza de su pene se deslizó dentro de mi ano, luego #452 se detuvo para dejarme relajar. Después de unos segundos, empezó con movimientos suaves, empujando sus hombros hacia adelante y hacia abajo mientras apoyaba sus manos en la cama para sostenerse. Siguió cogiéndome lentamente, pero esta vez hasta el fondo. Miré hacia abajo, memorizado la vista de su verga roja y venosa siendo tragada por mi ano, el cual ya había aflojado.

Me agarró de la cintura y comenzó a martillarme, cada movimiento me levantó un poco de la cama, mientras sentía como sus bolas rebotaban contra mi piel. Me gustaba apretar las paredes de mi ano cada vez que lo volvía a meter. Después de unos minutos, #452 estaba empezando a cansarse cuando se retorció un poco y dijo gimiendo: “Quiero venirme”. Después de decir estas palabras, dio unos movimientos más profundos, se reclinó, sumergió su verga profundamente dentro de mí y descargó si semen mientras dejaba escapar un gruñido masculino. Al mismo tiempo, sujeté mi esfínter con fuerza con su pene, haciendo que mi culo actuara como un anillo viviente.

Miré hacia abajo, viendo cómo palpitaban las venas de su gruesa verga mientras bombeaba su semen en el interior del condón en mi culo, haciendo que mi esfínter sufriera un espasmo con cada contracción. Respiró con fuerza, temblando mientras mi culo seguía pulsando esporádicamente alrededor de su pene. Cuando intetó sacarlo, mi ano agarró su verga, no quería soltarlo. Finalmente sacó su pene completamente y mi culo se cerró.

Se disculpó por haberse venido tan rápido y me comentó que llevaba 5 meses sin tener sexo. Admiro a la gente que logra pasar tanto tiempo sin tener sexo.


Puntuación: 6 de 10

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