#456. El que vivía en un apartaestudio diminuto

Estaba empezando a retomar mis encuentros sexuales con fans de twitter, y por esos días recibí un mensaje de #456. Su mensaje llamó mi atención porque recordaba muy bien su foto de perfil, y la recordaba bien porque la había visto varias veces porque era alguien que constantemente le daba like a mis videos y comentaba en ellos.

Su foto de perfil mostraba su cuerpo promedio y moreno. Su gran interés en mí me causó a su vez curiosidad en conocerlo. Cuadramos un encuentro una noche en su apartamento. Cuando entré me recibió un hombre más alto de lo que me imaginaba, del mismo color de piel que había en su foto de perfil, con rapado militar, cara redonda y ojos rasgados. 3 pasos después ya estaba en su habitación, me di cuenta que vive en un apartaestudio donde la cocina queda en el mismo cuarto. No había sala, sino una cama, una mesa con el televisor y la cocina adosada a una de las paredes.

Le dije que me gustaba lo acogedor que se veía su apartaestudio pero él comentó que los fines de semana no se aguanta estar en un lugar tan pequeño como ese. Sentados en su cama me confesó que era un fiel lector de mi diario, que había leído la mayor parte de él, y que siempre había querido acostarse conmigo. Sentí que se me mojó el culo cuando me dijo esto y me dieron ganas de empezar la faena de una vez por todas.

En segundos pasé de estar sentado a estar acostado con él encima besándome, lo tomé de su cabeza calva y nos dimos una rumbiada que duró varios minutos. Me quité la ropa y él también, nuestros cuerpos desnudos se juntaron mientras sentía su verga dura rozaba mi abdomen. Quería complacerlo, darle un polvo que nunca olvidara, pues sabía que había anhelado estar conmigo durante meses. La primera posición que hicimos fue cabalgada. Se puso el condón, me acomodé con mi cabeza hacia sus pies y me ensarté toda su verga hasta el fondo.

Me apoderé de su pene, me convencí que era solo para mi y que podía hacer con él lo que quisiera, así que jugué con él dentro para darme placer. Me lo metí hasta el fondo y luego lo saqué repetidas veces. También me moví hacia adelante y atrás con su verga, me sentía poseído por su pene moviéndose en todas las direcciones dentro de mí. #456 me pidió que abriera mis nalgas con la mano, pues esto le excitaba mucho.

Puse las palmas de mis manos en mis dos nalgas y las abrí mientras lo cabalgaba, y aunque no podía ver la cara de #456 porque estaba de espaldas hacia él, sabía lo mucho que disfrutaba mientras mis nalgas abiertas daban una mejor visibilidad para ver mi culo moviéndose de arriba a abajo con su verga dentro. Lo cabalgué por unos 5 minutos hasta que me cansé y quise que me cogiera en pollo asado. Me acosté y abrí mis piernas para dejar entrar su rico pene moreno en mi ano, el cual entró fácilmente porque ya me había abierto un poco cuando lo cabalgué.

Me lo hizo delicioso, después de un tiempo follándome en esta posición se acercó a mí para besarme y puso su cuerpo encima del mío, con nuestros pechos rozándose. Lo agarré de la espalda y me concentré en disfrutar el momento, la estaba pasando tan bien cuando me dijo “estoy que me vengo”, pero yo no quería que lo hiciera todavía. Bajó su ritmo y empezó a follarme más suave y más despacio, aunque últimamente me gusta que me den rápido y duro, soy consciente que debo aceptar que me den más despacio a cambio de disfrutar un poco más de tiempo con su verga.

Terminamos haciéndolo yo acostado boca abajo y él encima mío, gemí como puta, lo esta disfrutando demasiado, pero sabía que #456 pronto se correría por mis gemidos y sus movimientos cada vez más rápido. Mi cabeza estaba colgando de la cama y mi cuerpo se movía cada vez más hacia el borde de la cama debido a los empujones de #456 dentro de mí, “Me voy a venir”, dijo en voz baja y con un tono cansado. Sus palabras me prendieron aún más, saber que #456 estaba a punto de venirse con mi culo me arrecharon mucho más pero no podía masturbarme porque mi verga, aunque estaba dura, se encontraba aplastada entre mi abdomen y la cama.

Finalmente escuché sus respiros profundos y sentí sus movimientos más despacio, lo cual me confirmó que había llegado al orgasmo. Su cara y cuerpo cayeron cansados sobre mi espalda. Se levantó y fue al baño a limpiarse, cuando volvió me masturbé mientras le besaba las tetillas.


Puntuación: 8,5 de 10

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