#457. El que me lo hizo en el cuarto del servicio

Era tarde, debían ser las 11 de la noche y vi a #457 conectado en grindr, quien me aparecía a pocos metros de distancia. Tenía una foto de perfil donde se veía su lindo cuerpo blanco y trabajado. No era súper musculoso ni muy tonificado, pero tenía un cuerpo que me gustó mucho desde que lo vi. Le escribí y me envió mas fotos de su cuerpo y de su cara. Aparte de tener un cuerpo lindo, tenía una cara linda. Le pregunté qué rol era y afortunadamente era activo.

Tenía ganas que me cogiera esa noche y le pregunté si tenía sitio, me dijo que sí pero que debíamos esperar a que todos estuvieran durmiendo en su casa. De repente se desconectó y dejó de hablarme por una media hora, pensé que se había dormido hasta que finalmente me respondió. Le pedí su  whatsapp y me dio un número de otro país, el indicativo no era +57 como todos los números de Colombia. Le pregunté de dónde era y me explicó que es colombiano pero que estudia en Brasil y que estaba de vacaciones en la casa de sus papás.

Me envió la ubicación de su casa, la cual estaba más cerca de lo que me imaginaba. Quedamos en que yo llegaría a la puerta de su casa a las 12 de la noche y que le escribiría por whatsapp cuando estuviera allí para que me dejara entrar sin hacer ruido. A las 12 salí caminando hasta su casa, llegué puntual y le avisé cuando estuve a la entrada. Hacía frío y los 3 minutos que me hizo esperar afuera se me hicieron eternos. Finalmente abrió la puerta despacio. Estaba en pijama y entre la oscuridad noté que tenía unos ojos lindos, me pidió el favor que no hiciera ruido y seguí entré, todo estaba oscuro. Sentí nervios, me imaginé a alguien de su familia descubriéndonos mientras caminábamos hasta su cuarto.

Afortunadamente no tuvimos que caminar mucho, pues me llevó un cuarto que quedaba en el primer piso ubicado a pocos metros de la entrada de su casa. El cuarto quedaba al lado de la cocina, y era muy pequeño. Por pocos segundos pensé que podría ser el cuarto donde él dormía, pero algo me decía que no era posible. No me aguanté la duda y le pregunté si él dormía allí y me contó que estábamos en el cuarto del servicio, afortunadamente en esa casa no había empleada interna.

No sé cómo pensé que ese podía ser su cuarto, no había forma que alguien como él durmiera en ese cuarto tan pequeño, con una cama pequeña y cobijas viejas. Además no había nada que probara que era donde dormía alguien como él.

“Tenía el espejo listo”, me dijo mientras me mostraba un espejo rectangular de esos que hay en los baños. El espejo estaba parado en el borde de la cama contra la pared, me excitó mucho eso porque me encanta follar donde hay espejos para poder ver desde un ángulo diferente mientras el activo me lo mete.

Era extraño saber que no podía gemir como me gusta en medio de tanto silencio, ni siguiera podía contemplar la idea de gemir en voz baja. Nos desnudamos y cuando se quitó la camiseta  vi en persona el cuerpo lindo que había visto en fotos minutos antes, me excitó mucho saber que me lo iba a meter. Antes de inviar #457 escuchó un ruido con el cual se asustó, apagó la luz y mis nervios regresaron: me imaginé a alguno de sus padres descubriéndonos desnudos en ese cuarto, por segundos me sentí culpable por lo mal que él quedaría en frente de su familia, pero todo eso del susto que nos descubrieran terminó pocos segundos después.

#457 prendió la luz y me hizo señas que todo andaba bien. Me di cuenta que su pene ya estaba duro antes mamárselo y se lo empecé a chupar mientras él estaba sentado en la cama y yo arrodillado. Tenía un pene blanco, recto y de aproximadamente 18 centímetros. Le pregunté si tenía condón y se levantó de la cama para traer uno. Me acosté boca arriba para que me cogiera en posición misionero y se arrodilló sobre la cama listo para penetrarme.

La posición misionero que esperaba se terminó convirtiendo en una posición completamente diferente a la que me imaginaba. #457 se mantuvo todo el tiempo con sus rodillas sobre la cama y sus piernas en la misma posición arrodillado, pero alternando su pecho entre erguido a 180 grados de mi cuerpo y 45 grados cuando se inclinaba hacia adelante.

Mientras me follaba arrodillado alternaba la posición de sus manos y brazos. Cuando estaba erguido ponía las palmas de sus manos abiertas sobre mis piernas cerca a mi pene para mantenerlas abiertas, y cuando se inclinaba hacia mí, cerraba sus puños y los colocaba sobre la cama para sostenerse.

Mi momento favorito fue cuando puso sus dos manos sobre mi pecho mientras me seguía follando. Sentir sus manos sobre mí mientras empujaba y sacaba su pene de mi culo me tenía muy duro. Podía ver lo mucho que le gustaba verse al espejo mientras me comía, el cual estaba justo detrás de mi cabeza. Finalmente cambiamos de posición, me acosté boca abajo y él se puso encima mío. Volvió a penetrarme, me hubiera encantado gemir en ese momento, pero debía contenerme por completo si no quería que nos descubrieran.

#457 empezó a follarme con su cuerpo un poco lejos del mío, pero minutos después se acostó encima de mi espalda. Era una pena no poder masturbarme en ese momento porque estaba boca abajo mientras sentía su piel, la piel de su pecho rozar contra mi espalda mientras tenía su verga en mi culo. Mi cara estaba hacia el lado derecho con mi mejilla izquierda sobre la cama y mi mejilla izquierda rozando su cara, en ese momento levanté un poco mi cara y miré hacia atrás, en ese momento #457 acercó su boca y me besó. Fue un beso corto que me tomó por sorpresa y que me encantó, donde hubo lengua de por medio.

Cambiamos de posición y me puse en 4, #457 me tomó de la cintura y por fin pude vernos en el espejo. Empezó fuerte y con el tiempo bajó el ritmo y la velocidad, estaba disfrutando mucho como me cogía pero no quería que bajara la velocidad. De repente #457 se empezó a mover muy despacio, casi estático. Pensé que se había cansado y por eso me daba más despacio, así que moví mi culo con más rapidez para seguir el mismo ritmo que llevábamos.

Entendí la razón por la cual #457 había dejado prácticamente de moverse. Mientras me movía con rapidez dijo”Me vengo”, en un tono arrechante. Me agarró fuerte de la cintura y retomó sus movimientos rápidos, no hubo necesidad que yo siguiera moviendo mi culo, él lo movió con sus manos en mi cintura y los empujones de su verga.

Finalmente escuché su gemido orgásmico, uno demasiado excitante. Después de venirse se inclinó y se acostó sobre mi espalda. Segundos después sacó su pene y botó el condón usado en el baño. Cuando caminó hacia el baño me di cuenta que tenía un tatuaje grande de una cruz en su espalda, también estaba todo su dado y eso me excitó aún más. Me masturbé con él encima mío mientras simulaba que me estaba follando.

Le pregunté qué edad tenía y me dijo 26, se veía más joven, le hubiera puesto 22 o 23. Al salir del cuarto revisó que no hubiera nadie en el primer piso. Me cambié y me acompañó mientras caminábamos en silencio hasta la puerta.


Puntuación: 10 de 10

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