#458. El bisexual que me hizo llorar

#458 es tal vez uno de los seguidores de twitter con los que más me había hablado por chat antes de vernos en persona. Fueron meses de conversaciones cortas con intentos de encuentros fallidos debido a la falta de sitio o porque alguno de los dos no podía. Sus mensajes me tomaban por sorpresa, además siempre me escribía para vernos a la hora que él me escribía y yo no podía, no me daba tiempo de planear.

Me di cuenta de lo mucho que me deseaba por su insistencia en tirar conmigo. Cuando terminé mi periodo de reflexión, #458 me volvió a escribir, siempre olvidaba quien era pero cada vez que me enviaba su foto de cara lo recordaba de nuevo. Un día acordamos ir a una residencia de Chapinero y nos encontramos cerca de allí. #458 iba elegante, llevaba puesto un vestido formal azul y camisa blanca, era trigueño claro, debía medir 1.80. Tenía ojos negros, labios delgados y una cara cuadrada. Tenía pelo largo arriba y completamente rapado a los lados.

Nos saludamos con un apretón de manos y me pidió que lo acompañara a un cajero para sacar plata. Lo acompañé y camino hacia la residencia me contó que tiene un cargo muy importante y trabaja mucho, algunos días de 6am a 8pm (o algo así recuerdo).

También me habló sobre lo sorprendido que estaba con la vida sexual que llevo e hizo comentarios algo ofensivos. Al principio me pareció incómodo hablar del tema con él porque no llevábamos ni 5 minutos de conocernos, pero era consciente de lo que íbamos a hacer dentro de poco y debía dejar la pena a un lado. Tal vez fue lo directo que se refirió sobre lo que hago, que sonó un poco cruel. Sobre todo porque cuando creo conocer alguien amable, me resulta difícil aceptar que se refieran a mí de esa manera, pero no puedo ocultar la realidad y por eso en el fondo lo acepto y pocos segundos después deja de afectarme.

Me di cuenta de lo experimentado que es con residencias en chapinero, contrario a mi primera impresión. Yo apenas conocía una, y me llevó a una que yo no sabía que existía. Entramos a la habitación y pedimos condones.

Me senté en la cama y él se quedó parado, lo vi quitarse su traje de ejecutivo y colgarlo muy bien en la pared. Tenía varios tatuajes en el cuerpo. Me desnudé y cuando terminé me preguntó si me gustaba su cuerpo. “No soy acuerpado como dice que le gustan”. Le dije que me gustaba su cuerpo, en realidad sí me pareció que era acuerpado, pero al parecer él no es consciente de eso.

Es verdad, no tiene cuerpo de gym, pero tiene un cuerpo moreno, acuerpado y con tatuajes que me gustó. Enseguida de esto me preguntó si quería repetir con él. Ni habíamos empezado, y ya me estaba preguntado si quería repetir. Debía esperar hasta el final para responder esa pregunta, tenía que conocer su desempeño en la cama y nuestra conexión para saber si quería repetir.

Me dio la impresión que estaba preocupado porque no sabía si me parecía lo suficientemente atractivo para acostarme con él, como si estuviera inseguro de su apariencia porque según él, he estado con muchos hombres más guapos y con mejores cuerpos.

Lo último que quería era que se sintiera inseguro conmigo, pues no me gustaba la idea de compararlo con otros. Cada uno es especial y tiene sus propios atributos. A veces la forma como me hablan y el interés que muestran en mi es algo que me llama la atención más que otra cosa, y eso es algo en lo que #458 se destacó mucho conmigo y pienso que nuestra conexión y la química que tuvimos en la cama fue muy fuerte.

Cuando descubrí su pene me di cuenta que era vergón, tenía una verga grande y gruesa, de esas que me arrechan con solo verlas. #458 se acostó en la cama para que se lo mamara y me hice en medio para mamárselo. Lo miré a los ojos y me dijo: “Está lindo. Si no fuera tan puta me lo cuadraba”.

No sé si él lo notó, pero cuando me dicen esto intento no mostrar ninguna reacción. Sentí vergüenza, tristeza, rabia, decepción, y me lo tragué. De hecho llevo todo este tiempo tragándomelo. Como si muchos sentimientos negativos se hubieran juntado en un segundo y me hubieran hecho perder el hilo de lo que veníamos haciendo. Me bloqueé por unos segundos, pero luego quise seguir como si no me hubiera afectado el hecho que alguien me hubiera juzgado y rechazado de esa manera por lo que hago.

De hecho, no había posibilidad de enojarme con #458, pues me conoció de esa manera. Nunca nadie me tomaría en serio por la vida que llevo.

Me recompuse y me dispuse a mamárselo. Así como él sentía inseguridad de su físico y si de no saber yo quería repetir, yo sentía presión para satisfacerlo, y creo que es algo que nunca supo. Sabía que #458 debía tener unas expectativas muy altas de mi. Quería complacerlo y hacerlo disfrutar conmigo, pero dudé si lo iba a lograr como él lo esperaba.

Se lo chupé hasta el fondo, puse en práctica mi experiencia e intenté no lastimarlo con mis dientes. Como la tenía grande muchas veces me atraganté, pero no me importó porque lo estaba disfrutando.

Llegó el momento de la penetración y me puse en posición para cabalgarlo. Se sintió delicioso cuando lo tuve dentro de mí, pronto el dolor se convirtió en placer. Me tomaba de la cintura para moverme a su ritmo, luego tomaba el control y se movía rápido con su verga dentro de mi culo, luego me cogía las tetillas y me movía los brazos para que los estirara y los pusiera en la cabecera de la cama.

Le pedí que me follara en mi posición favorita. Se puso el condón y me abrí de piernas para dejar entrar su verga. Le pedí que me lo metiera despacio para que no me doliera, pues por su tamaño sabía que podía doler si me penetraba de la forma incorrecta.

Me lo metió despacio y cuando me acostumbré, me empezó a follar duro, y eso es algo que pocos saben hacer. No hay como cuando me dan verga con empujones rápidos y fuertes que me hacen dar gemidos más intensos y placenteros. La forma como me cogía y se movía me tenía muy arrecho. Lo tenía follándome en pollo asado con mis piernas sobre sus hombros viendo su cara de excitación mientras nos dábamos placer mutuamente.

Luego movió mi pierna derecha de su hombro y la movió hacia mi izquierda, de tal modo que quedé en posición fetal con él todavía dándome verga. Mi cuerpo quedó mirando hacia un espejo grande que había en la pared frente a la cama, de modo que podía ver como me follaba.

Me gustaba lo rudo que era en la cama, me agarró del pelo y me lo jaló mientras me seguía cogiendo, el dolor era sinónimo de placer en ese momento. Las cosas que me decía eran lo más arrechante. Era como si supiera que me encanta que me digan cosas ricas al oído mientras me lo meten.

“Gime puta”, me dijo mientras me cogía en esta posición.

“Que culo tan rico parce, apriete”, me pidió. Y así lo hice. Lo apreté lo más que pude hasta que me dijo “estoy que me le vengo, quiere lechita ahí adentro?” Susurró en un tono muy excitante. Le pedí leche y segundos después sentí su gemido suave de orgasmo y el cambio en su respiración. Fue delicioso saber que lo había hecho venir. Sacó el condón usado y lo botó en el baño.

Después de venirse nos acostamos a hablar por aproximadamente media hora, me hizo varias preguntas sobre mi vida, y mencionó que a mi no me ha tocado tan duro en la vida como a él, quien comenzó desde un cargo muy bajo donde trabaja pero gracias a su esfuerzo ha logrado crecer profesionalmente.

Con el tiempo vi como se le puso duro de nuevo y en medio de un silencio incómodo me hizo señas para que se lo volviera a mamar, y así lo hice. Cuando lo tuvo completamente duro me preguntó si podía volver a metérmelo y no tuve problema con eso.

Me puse en cuatro y me penetró en esta posición, dándome palmadas de vez en cuando. Luego macosté boca abajo y dejé que me cogiera, se sentía tan rico como la primera vez que me lo metió. Esta vez no duró mucho tiempo follándome y poco tiempo después se vino.

Nos vestimos y mientras me ponía la ropa le conté que me recordaba a alguien de mi diario. Pero pocos segundos después de haberle dicho esto me arrepentí. Lo que incialmente fue un comentario que no esperaba que trascendiera se convirtió en una indagación extensa por parte de #458 para que le explicara a qué me refería con que me recordaba a alguien de mi diario. No fui capaz de decírselo en palabras, así que le mostré la historia de “Camilo”, el que me rechazó porque según él, soy muy “perra”.

#458 se tomó un buen tiempo para leer este relato, y le sorprendió mucho que tuviera una lista en excel. Cuando lo terminó de leer se sentó encima mío me empezó a hablar de cosas que me ponen mal. Tocó temas muy sensibles, sin yo haberle pedido su opinión o lo que pensaba de mí. De repente me bombardeó de sus comentarios pesados e hirientes, y no tuve el valor de intervenir, me tenía muy derrotado con todo lo que me estaba diciendo. No lo admití en el momento, y no quiero mencionar las cosas que me dijo, pero llegó al punto que me hizo sacar lágrimas.

Finalmente por fin terminó de hablar y tuve que quedarme un buen tiempo con el brazo en mis ojos para que no notara que me había hecho llorar, y aunque estoy acostumbrado a ese tipo de comentarios, eso es algo que nadie más ha logrado aparte de un abogado con el que me acosté que me juzgó cuando le comenté que tenía una lista en excel con los que tenía sexo. Cuando vio que me cubrí los ojos con mis manos se disculpó por hacerme sentir así diciendo que quería ser sincero conmigo y que no buscaba hacerme sentir mal.

Acepté sus disculpas y me calmé. Nos vestimos y salimos a la calle para pedir un taxi, él se subió en un taxi primero y al poco tiempo me subí en otro taxi hacia mi casa. Desde entonces me ha vuelto a escribir de vez en cuando para saludarme y pedirme que nos volvamos a ver, pero no hemos concretado nada.


Puntuación: 10 de 10

5 comentarios sobre “#458. El bisexual que me hizo llorar

  1. Antes te envidio por la lista, yo tengo una en Facebook pero obviamente ahí solo están lo legales. Hace como 10 años traté de contarlos pero la única forma era extrapolándolos. Verás, yo me “crié” en los saunas porque en esa época lo único que había era el chat de Starmedia y tocaba dar el teléfono de la casa, así que ni mofo. Cada vez que iba (voy) a un sauna, me como al menos 4 tipos, están los que me he comido en centros comerciales, fiestas, parques…. en fin. Lo único que podía hacer era tratar de calcular, pero cuando el número me empezó a llegar cerca a 2.000, me di cuenta que no tenía sentido hacerlo si no tenía el número exacto. Por eso te envidio.

    Quiero darte mucha verga, soy muy brusco y por lo general dejo marcas, pero todo es al gusto del “paciente”. ¿Qué número me vas a dar? se me ocurre que podía comenzar mi lista de nuevo ¿Quieres ser el #1?

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  2. Hola Santi, tienes un nuevo admirador y curioso que ya no subas videos….. en cuanto a tu relato: a mi me daría rabia que un sujeto se crea moralmente superior a mi solo porque peca de manera diferente, es el problema de la cultura colombiana que muchos gays han adoptado por sentirse menos sucios. Es respetable que tu forma de ver la sexualidad no sea para todos pero en Colombia ¿quien no es perra o perro? el problema es que esta sociedad nos enseña a señalar a quienes hacen sin mascaras lo que muchos callan. Estos tipos que te “dicen perra” son los primeros es ponerle cachos a sus parejas.

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    1. Tu historia me recuerda a la de un polvo que tuve que decía que su novio le cachoneaba pero que le valía pan porque el también lo hacía e incluso antes que el. Por ultimo me dijo que lo pilló y le terminó. Al final me dijo una frase que respalda desde ese entonces lo de mi comentario anterior “El cachon y el malo es quien se deja pillar” desde ese entonces me pregunto ¿Que clase de moral en cuanto a la sexualidad tenemos muchas personas? ¿especialmente los gays?

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