#460. El oso del edifico inteligente

Siempre me han gustado los osos, pero no todos los osos. Me tiene que gustar su barba, su cara, su cuerpo y sus vellos en el pecho, además debe rondar una cierta edad que no sea muy joven ni muy viejo. Hay algo que caracteriza a ciertos osos y es su panza, un oso se caracteriza porque no es delgado, y eso me gusta de los osos. Un oso con una barriga que no sea muy prominente puede ser muy sexy para mi, y #456 estaba dentro de mi rango de oso perfecto.

Tenía 35 años, barba, panza linda, y unos vellos en el pecho que se le veían deliciosos. Llegué a su edificio y me recibió a la entrada, noté que vive en una especie de edificio inteligente porque no había celador pero sí una máquina que hablaba a la entrada. Subimos hasta su apartamento, medía 1.70 y tenía la barba más larga que en las fotos que me envió. Había dos gatos muy lindos y me contó que se los había dejado su ex. Por como lo dijo me hizo pensar que todavía no lo había superado muy bien, y aunque lo dudé, no pude evitar preguntarle si los gatos le recordaban a su novio. Pensándolo bien, fue una pregunta tonta. Me confesó que sí, pero que eran un buen recuerdo de él.

Uno de los gatos era muy lindo y se hizo al lado mío, pero #460 terminó sacándolo pocos segundos después del cuarto con el otro gato. Pude notar que #460 era algo tímido, y debía ser yo el que diera el primer paso. Nos acostamos a ver televisión, pero no quería ver televisión en ese momento, lo único que quería era tener su verga dentro.

Acostado junto a él me levanté y me senté encima con mi culo sobre su cremallera. Luego me incliné hacia su cara, le besé la barba y después su cuello. Empecé a mover mi culo sensualmente como si lo estuviera cabalgando, segundos después toqué su entrepierna y me di cuenta que lo había puesto duro.

Terminamos besándonos y al poco tiempo me estaba revolcando por toda la cama con él. Me volteó y quedé boca arriba con #460 encima mío dándome besos mientras palpaba su verga dura con mi mano izquierda y tocaba su culo con mi mano derecha. Me tenía gimiendo suave sin ni siquiera tener su pene en mi culo todavía.

Se levantó y le bajé la cremallera, luego le quité los pantalones para mamárselo, pero antes le desabroché uno por uno los botones de la camisa para ver su lindo pecho de oso. Cuando se lo empecé a mamar ya lo tenía duro, mientras se lo chupaba intenté no hacerlo muy rápido por miedo a que se viniera. Tenía una verga promedio, así que estaba tranquilo porque no me iba a doler mucho cuando me lo metiera.

Me quité la ropa y #460 alcanzó un condón de su mesa de noche. Puse una almohada debajo de mi culo y sin querer me había acostado de tal modo que mi cabeza quedó colgando en el borde de la cama. #460 colocó mis pies sobre sus brazos y me abrí por completo de piernas para dejar entrar su pene. Como lo sospeché, no dolió mucho cuando me penetró.

Lo que siguió desde ese momento fue una culeada a un ritmo constante por parte de #460 acompañado de mis gemidos de placer y frases mías repetitivas que decían” “Oh! Si!”. Parecía que #460 no podía ir más rápido porque si lo hacía se podía venir muy rápido, como me sucede con muchos.

Sin embargo disfruté su verga en mi culo al ritmo suave al que me lo metía, y apretaba mi ano de vez en cuando para darle un poco más de placer. Cambiamos de posición porque mi cabeza se estaba cansando y me puse en 4. #460 me agarró de la cintura y esta vez me folló más fuerte y más rápido, como me gusta. Pronto la posición en 4 en la que inciamos se convirtió en algo diferente, pues me acosté sobre la cama con mis hombros y mi cabeza sobre ella, pero con mi culo todavía levantado como cuando empezamos en 4.

Estábamos cansados y #460 seguía follándome rápido. Finalmente mi culo no aguantó más en esa posición y cayó sobre la cama, junto con la verga y el cuerpo de #460, quien había seguido cogiéndome mientras yo estaba completamente acostado. Empecé a mover mi culo de arriba a abajo y finalmente se vino con dos movimientos despacio pero muy fuertes. Lo más rico fue los gemidos que dio cuando se vino.

Se levantó y botó el condón en el baño. Me masturbé mientras mamaba sus tetillas y tocaba su pecho velludo. Me vestí y antes me irme me despedí de sus gatos.


Puntuación: 7 de 10

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