#462. El hetero al que le quité la virginidad

Uno de mis mayores fetiches es quitarle la virginidad a los bisexuales. Y por quitarles la virginidad me refiero a la primera vez que tienen sexo con un hombre.

#462 me había escrito varios días diciéndome que quería culiarme y perder su virginidad conmigo. Pero como la mayoría de los bisexuales, fue muy difícil cuadrar un encuentro debido a que tenía que encontrar el momento en que no estuviera su novia. El simple hecho de saber que le iba a quitar la virginidad y que le iba a ser infiel a su novia conmigo me daba mucho morbo.

Él se hacía llamar hetero curioso, pero siempre he pensado que los heteros “curiosos” son bisexuales reprimidos. De esos que no pueden aceptar fácilmente que son bisexuales.

Después de varios intentos fallidos de vernos me dijo que quería que fuera a su apartamento una noche después de un partido de Colombia para la clasificación del mundial de Rusia. Ese día le escribí en la tarde para preguntarle si nuestro plan de quitarle la virginidad seguía en marcha pero me sorprendió su poco interés que demostró en mí, pues usualmente era él el que me escribía y me decía que quería estar conmigo.

Aunque dijo que ya era algo tarde, ya se había acabado el partido y finalmente logré convencerlo. Me dio la dirección y llegué a su casa. Me recibió el mismo hombre de la foto de perfil de whatsapp: guapo, blanco, de ojos verdes, barba, cara cuadrada. Debía medir 1.70. Me dio un apretón de manos y me invitó a sentarme en el sillón de su sala.

#462 se sentó en la silla del comedor y hablamos un rato, luego recibió una llamada que duró al menos 10 minutos. No puse atención a lo que decía, porque me concentré en morbosearlo e imaginarme revolcándome con él en su cama. La llamada se me hizo eterna pero finalmente colgó. Lo que siguió fue una serie de silencios incómodos acompañado de conversaciones cortas. Era evidente que los dos estábamos nerviosos, pero sabiendo que era virgen y que era su primera vez con un hombre debía ayudarlo a sentirse cómodo.

Intenté hacer la conversación lo más amena que pude y le hice preguntas para crear confianza y hacerlo hablar. De repente empezó a hablar más que yo y me di cuenta que los nervios habían desaparecido para él. Le pregunté por un tablero que había en la pared del comedor con notas en marcador que no entendía y me contó que es profesor de fotografía en las noches.

A medida que se soltaba subí el tono de la conversación a algo más picante pero su respuesta fue para criticar a “las personas que tiran mucho”. Dejé que hablara un rato, su conversación se volvió política (un tema que en lo personal me aburre mucho). Empezó a criticar a Uribe y yo solo esperaba el momento en que me diera verga. Pero sabía que no iba a ser fácil.

A comparación de la mayoría de mis encuentros, debía crear confianza y permitir que se abriera conmigo. Empezando porque él estaba a 3 metros de distancia en la silla del comedor y yo en el sofá de la sala escuchándolo como si me estuvieran dando una cátedra de política.

Finalmente por fin me invitó a su cuarto, ese fue un gran adelanto. Me quité los zapatos y me acosté en su cama con #462 al lado para ver fox sports. Resulta que #462 es un aficionado del fútbol. Empezó a hablar de la clasificación de la selección Colombia e intenté mostrar interés preguntándole cosas sobre las cuales no tenía ni idea. De hecho recuerdo que había unos guayos de fútbol en su habitación. Y me contó que le gustaba mucho jugar fútbol.

En un momento de silencio le toqué su paquete y me di cuenta que lo tenía duro. Dudé en tocárselo pero sabía que él no habría sido capaz de dar el primer paso, o si lo hubiera dado, habría tardado una eternidad en hacerlo. También dudé en que no le pudiera gustar que tocara su bulto, pero #462 no puso ninguna resistencia cuando lo hice. Estando todavía acostado puse mi cabeza en su abdomen y bajé su pantalón, luego sus bóxers y descubrí su verga dura y blanca. Bajé mi cabeza y se lo chupé, después de dos minutos me levanté y me arrodillé entre sus piernas para mamárselo con mayor comodidad.

Me adueñé de su verga con mi boca. Quería darle una mamada que no olvidara, y con el tiempo #462 acercó sus manos a mi cabeza y empezó o moverla para que se lo chupara al ritmo que quería. Le chupé las bolas, el glande, todo su pene de arriba a abajo de la manera más sensual que pude. Quería que tuviera un buen recuerdo de su primera vez con un hombre.

Nos quitamos la ropa y me acosté hacia arriba para que me follara mi boca con su dura verga. Me excitaba mucho saber que le estaba siendo infiel a su novia conmigo en la cama donde tienen sexo. Tenía un pecho velludo muy rico, que combinaba con su barba. Todo iba bien, #462 no se había acorbadado y de hecho, podía notar lo mucho que estaba disfrutando con mi boca y en mi mente me preguntaba: si así me folla la boca, cómo será mi culo?

Dejé de mamárselo y se puso el condón. La tenía toda dura, lista para metérmela. Me acosté para que me follara en pollo asado y la insertó poco a poco. Sabía que debía ser una nueva experiencia para él. Nuestras miradas se conectaron y empecé a gemir del placer a medida que empujaba su verga dentro de mi culo. Era delicioso ver su barbita y su pecho velludo moverse hacia adentro y afuera.

Estaba tan excitado que no me dolió su pene. Pidió que moviera mi pierna derecha y quedé en posición fetal con él todavía arrodillado en la cama dándome pene. Minutos después empezó a ir más despacio y sospeché que estaba a punto de venirse, pero no quería hacerlo todavía.

Sacó su pene y me puse en 4. Lo que más me gusta de esta posición es como me toman de la cintura para follarme, y #462 me lo hizo delicioso. El sonido de su cintura golpeando contra mi culo sobrepasaba los decibeles de mis gemidos, cosa que rara vez pasa. Esto evidenciaba lo duro que me daba y la presión que existía entre sus movimientos y los míos. Moví mi cintura con más fuerza y más rápidez contra su cuerpo para hacer el sonido aún más fuerte, lo cual me excitaba mucho.

Tuve ese presentimiento que me da cuando siento que se van a venir, y segundos después mientras me seguía agarrando fuerte de la cintura escuché su gemido orgásmico y sentí como sus movimientos se redujeron hasta que cayó encima mío cansado.

Me sentí realizado al saber que lo había hecho venir con mi culo. #462 se levantó y fue al baño para botar el condón usado. Cuando volvió le pregunté cómo se había sentido tener sexo con un hombre por primera vez. Su respuesta me sorprendió: “es como tirar con mi novia, sólo que un culo es más apretado”. Me esperaba algo más profundo y algo más diferenciador de su parte.

Mientras me vestía puso “bésame” de Manuel Turizo en su celular a todo volúmen y empezó a cantarla en el mismo tono grave de Manuel. Me dio morbo escucharlo cantar. Cuando descubrió que lo estaba mirando me contó que había descubierto esa canción el día anterior y que no paraba de escucharla todo el día

Me despidió en la puerta con un apretón de manos. Y me fui con un sentimiento de victoria.


Puntuación: 9 de 10

2 comentarios sobre “#462. El hetero al que le quité la virginidad

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