#464. El único que me ha logrado dar un orgasmo anal con cuerpo de dioses

Este es uno de los pocos relatos con los que me tuve que masturbar recordando ese momento mientras lo escribía.

Era tarde en la noche y me metí a grindr. Vi una foto de perfil de un pecho musculoso, lampiño, blanco, con un six pack y pectorales perfectos. El perfil aparecía muy cerca, así que lo saludé y le envié unas fotos de mi culo provocativas. Intercambiamos fotos y sus fotos sin camiseta me pusieron duro. Era musculoso, triqueño claro, con barba, y tenía una mirada muy varonil.

Le pregunté si tenía sitio y me dijo que sí. Era un excelente noticia, porque la mayoría de los manes ricos no tiene sitio. Me invitó a su casa esa misma noche, me envió su ubicación y me di cuenta que vive al lado de #457, muy cerca a mí. A eso de las 11 y media de la noche me puse un saco que me abrigara para esa noche tan fría y salí caminando hacia la casa de #464.

Me dio unas coordenadas muy precisas y me pidió que nos encontráramos en un paradero que está al frente de su casa. Le dije como iba vestido y cuando llegué al paradero segundos después lo vi asomado al otro lado de la calle. Era más alto de lo que pensaba, mide 1.90, crucé la calle. Nos saludamos con un apretón de manos y cuando lo escuché hablar noté su acento costeño.

Entramos a su casa, me pidió que no hiciéramos nada de ruido para que no se dieran cuenta. Caminé con cuidado y despacio evitando que sonaran mis pasos hasta que finlamente llegamos a su habitación. Había un programa en su televisor con suficiente volúmen que ayudaba a que nadie pudiera escucharnos, ni siquiera hablar. Pero #464 era muy paranóico y me pedía que habláramos casi susurrando. Sin darme cuenta todo lo que hablamos fue entre susurros.

Me senté en su cama y poco tiempo después dimos inicio a nuestra sesión de sexo. El momento en el que se quitó su camiseta fue uno de los más sexis que he vivido. Tiene uno de los cuerpos más perfectos con los que he estado, musculoso y perfectamente tonificado, pude ver en persona los pectorales y six pack perfecto que había visto en fotos minutos antes. La única diferencia era que en las fotos estaba depilado, mientras que ese día tenía el pecho todo velludo, lo cual lo hacía aún más sexy.

Tenía un cuerpo hermoso, perfecto. Pero eso no signfica que este sea mi tipo de cuerpos favorito. También m gustan los hombres acuerpados y con cuerpos naturales, sin ser delgados o muy gordos.

Como buen costeño, #464 era muy bien dotado. Tiene también una de las vergas más grandes que me han metido, medía 27 centímetros y aparte de eso, era bien gruesa. Creo que no se venía o no follaba hacía mucho tiempo porque sin habérsela empezado a mamar, la tenía dura como una piedra, completamente erecta. No solamente era muy dotado, sino que su verga era perfecta, con una curvatura perfecta hacia arriba, sin estar inclinada hacia la derecha o izquierda

Ver esa vergota de costeño adosada a ese hombre bien alto con pecho velludo y muy musculoso me excitó demasiado. Me excitó tanto que esa noche logró conmigo algo que nunca nadie de los otros 463 con los que había estado había logrado antes. Tenía una verga gigante, y sabía que por eso me iba a doler mucho.

Me acosté en su cama mientras él estaba parado sobre el piso inclinado hacia mí y metió su verga en mi boca. La tenía tan grande que no cupo toda, ni siquiera podía tocar sus bolas con mis labios. Diría que un 25% de su pene no alcanzaba a entrar en mi boca, incluso cuando tuve su glande tocando mi campana.

Se lo mamé como pude, con mucho morbo y excitación, intentándolo meter por completo en mi boca, a pesar que fue imposible. Me gustaba bajar y subir su prepucio, escondiendo y descubriendo su perfecto glande rosado y grueso. Era maravilloso saber que en pocos minutos iba a tener ese glande dentro de mí.

Se lo mamé acostado y él parado, luego en 4 y él acostado. Todo el tiempo lo tuvo erecto, ese pene gigante de costeño. Me gustaba tocarle las tetillas y tocarle su pecho velludo mientras se lo chupaba como ternero. Tenía ganas que me penetrara, pero no quería que todo fuera tan rápido.

#464 se levantó de la cama y fue a su armario para sacar un condón. Vi como tuvo que hacer algo de esfuerzo para que su vergota entrara en el condón y al final lo logró. En ese momento me dieron nervios porque me iba a doler mucho cuando me lo metiera. A pesar que estaba muy excitado, el momento más deseado y temido a la vez había llegado.

Me acosté y #464 tocó su punta contra mi ano, poco a poco fue metiéndolo pero el dolor era muy intenso, me recordó la vez que perdí la virginidad. Hice todo lo posible, pero sentí que no iba a aguantar. En medio de un dolor increíble le pedí que lo retirara y cerré mis ojos con fuerza para evitar gritar del dolor.

Debía tener mi ano relajado y lubricado, lo único malo era que no teníamos lubricante. Después de un descanso de tan intenso dolor me relajé y le pedí que volviéramos a intentarlo. La segunda era la vencida, y por más que fuera uno de los dolores más profundos que haya sentido, que podría comprara con un parto, estaba decidido a tener la verga de #464 dentro de mí y darle un orgasmo con mi culo.

Respiré profundo y dejé ingresar su pene poco a poco, le pedí que lo hiciera despacio para reducir el dolor y evitar que me lastimara. Me sentía tan arrecho y excitado por tener una verga tan grande entrando en mi ano que este mismo pensamiento hizo que su verga entrara de la forma menos traumática posible.

Estaba acostado boca arriba con mi pierna derecha sobre su hombro y mi pierna izquierda debajo de su brazo. Fue así como empezó a follarme y a pesar que todavía dolía un poco, lo estaba disfrutando. Con el tiempo me relajé más y empecé a sentir placer de tener al costeño dándome verga. Lo hacía despacio para que lo pudiera disfrutar.

Tenía unas ganas increíbles de gemir y de demostrarle el placer y el éxtasis que me provocaba él con su cuerpo, su barba, su mirada, su pene entrando y saliendo estrechamente de las paredes de mi ano. Pero no podía gemir, así que mi expresión facial fue la prueba de el placer que me hacía sentir. Tocaba su pecho y sus brazos musculosos mientras me follaba, me tenía loco.

Subí mi pierna izquierda sobre su hombro derecho, en mi posición favorita: pollo asado. A #464 le gustaba de vez en cuando dar empujones muy profundos y fuertes, estos eran los que más dolían. Pero sabía que lo disfrutaba, y dejé que me follara a su antojo. Lo único que podía hacer era cerrar mis ojos fuertemente para que se diera cuenta que me dolía, y cuando lo hacía dejaba de empujar duro y profundo, pero después se sentía muy excitado y volvía a hacerlo.

El problema con su cama era que sonaba mucho, producía un chirrido muy incómodo que se escuchaba muy fuerte, por eso a pesar que daba empujones fuertes con su verga, no se movía muy rápido, lo cual me favoreció al princpio mientras me acostumbraba a su vergota.

Llegó un momento en que #464 quiso moverse más rápido, pero si seguíamos en su cama el sonido habría sido como de burdel. De repente paró y se levantó, no entendía qué sucedía. Fue a su armario y alcanzó una colchoneta azul que estaba muy arriba. La puso en el suelo al lado de su cama y me invitó a que me acostara en ella. Fue la mejor idea que se le pudo ocurrir, ya no habría forma que sonaran esos chillidos de la cama de madera que producía cuando me lo estaba metiendo y podía moverse más rápido.

Me acosté boca abajo sobre la colchoneta en el suelo y me puse en 4, me volvió a penetrar y dolió, pero con el tiempo me volví a acostumbrar y empecé a disfrutar de nuevo. “Estoy que me vengo”, susurró mientras me daba en 4 con su brazo encima de mi hombro. No quería que se viniera todavía, no quería que se acabara ese momento intenso de éxtasis. Le pedí que me volviera a penetrar en pollo asado y me volteé boca arriba.

Lo tenía encima mío, ese cuerpo musculoso con pecho velludo que me traía demasiado excitado. Empecé a masturbarme y quería venirme, pero no quería venirme antes que él. No me gusta venirme antes del activo. Nunca antes me había venido antes que un activo se viniera dentro de mi culo. No sé la razón, pero necesito que de vengan primero para venirme.

Con #464 todo fue diferente, estaba a punto de venirme y no quería hacerlo todavía, pero sabía que era inminente, y el momento iba a llegar más pronto de lo que hubiera querido. Estaba disfrutando demasiado con su pene dentro, nunca antes había disfrutando tanto de alguien penetrándome. De repente empecé a sentir algo que nunca antes había experimentado. Había escuchado de la estimulación de la próstata y de lo placentero que puede ser cuando esta se estimula. Creo que #464 ha sido el único hasta el momento que logró estimular mi próstata, o fuera lo que haya estimulado esa noche en lo más profundo de mi cuerpo, nadie más lo había logrado o lo ha vuelto a lograr.

Era un placer indescriptible, completamente ajeno a lo que conocía. Un placer diferente al placer de masturbarme y de venirme, era único. Un éxtasis, un placer extenso que duró varios segundos, y no era en la parte que estaba acostumbrado, no era en mi pene. Era en lo profundo de mi cuerpo, cerca a donde uno siente que está la punta del pene del activo, en mi culo.

Creo que llegué a lo que se puede conocer como un orgasmo anal, casi tan intenso como el orgasmo del pene. Una sensación indescriptible que me gustaría volver a sentir, pero que es casi imposible de lograr. La combinación de este orgasmo anal con el placer que uno siente a punto de venirse y chorrear semen fue el placer más grande que me han hecho sentir. Llegó el punto donde me iba a venir, sería la primera vez que me vendría antes que el activo. Pero para mi sorpresa, en el momento que me vine divisé la cara orgásmica de #464 al mismo tiempo.

No hay nada más increíble que la sincronía en el sexo, y la sincronía del orgasmo entre #464 y yo fue cosa de otro planeta. Una cosa que nunca había vivido. Primero porque me llevó al orgasmo anal que nunca había experimentado, y segundo porque los dos nos vinimos justo en el mismo instante.

#464 me dio un polvo que jamás olvidaré y el orgasmo más intenso que haya sentido hasta el momento, porque no sólo fue el más intenso, sino doble.

Cuando volví a mi casa me confesó que sabía que era Santiago el de twitter. Quedé sorprendido. A los pocos días se fue del país, pues me aparece a más de 4000km lejos.


Puntuación: 20 de 10

3 comentarios sobre “#464. El único que me ha logrado dar un orgasmo anal con cuerpo de dioses

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