#469. El oso de la mirada penetrante

Llevaba días hablando con #469 por whatsapp y le tenía unas ganas increíbles. Haber visto las fotos de su pecho velludo y cara de malo me sedujeron bastante.

#469 tiene 32 años, es blanco, mide 1.70, es calvo, tiene ojos verdes, barba, una mirada intrigante y un pecho velludo que hermoso que lo incluyen dentro de la categoría de “oso”. Debido a su trabajo no pudimos concretar un encuentro fácilmente, pero una noche de viernes por fin lo logré.

En el trayecto a su casa me llamó para darme indicaciones de cómo llegar fácilmente y me gustó mucho oír su voz y acento de hombre “bien”. Me concentré tanto en su voz que olvidé sus indicaciones, pero era suficiente con tener la dirección, pues siempre he confiado más en las direcciones que en indicaciones. Su voz me daba la impresión que era de alguien más jóven de lo que había visto en sus fotos. Llegué a su edificio y me hizo seguir cuando me anuncié en la portería.

Abrió la puerta inmediatamente después que toqué el timbre. Era de estatura promedio, tenía un bronceado lindo y por eso estaba lleno de pecas, su mirada era más intrigante en persona. Tenía puesto un jean y llevaba una camisa blanca con los botones de arriba desabotonados, por lo que desde el inicio alcancé a ver parte de sus deliciosos vellos de oso en su pecho. Nos saludamos y me contó que acababa de llegar del trabajo.

Me hizo seguir hacia un pasillo a la derecha. Pude ver que habían dos habitaciones en ese pequeño apartamento, una quedaba en frente de la otra. La habitación de la izquierda era grande, tenía la luz prendida y el televisor estaba prendido, la otra era mucho más pequeña y solo había una cama sencilla en ella. Pensé que íbamos a entrar a su cuarto pero me invitó a la habitación pequeña.

Nos sentamos en la cama y me hizo algunas preguntas, en algún momento sentí como si me estuviera interrogando, como cuando uno tiene un problema en el colegio y lo sientan al frente del rector para explicar la situación. Aproveché para hacerle algunas preguntas y afortunadamente nuestro diálogo pasó de ser un interrogatorio a una conversación.

Minutos después #469 se puso cómodo y se acostó en la cama. Lo seguí y me acosté al lado de él. Tuvimos algo de morbo y se empezó a quitar la ropa, cuando se quitó la camisa pude ver su rico cuerpo de oso velludo. Esos pectorales, esa panza de oso (sin ser gordo) me lo paró inmediatamente. Me quité la ropa, le chupé sus barba y luego sus ricas tetillas velludas mientras manoseaba su pecho con pelos de oso.

#469 lo tenía bien duro y tenía una vergota más grande que el promedio. Bajé mi cabeza para mamárselo, le gustaba que me atragantara con su verga e hice lo posible para metérmela lo más profundo que pude sin vomitar. Muchas lágrimas salieron  de mis ojos de lo profundo que me la metía. Tomé un condón, abrí el empaque y se lo puse. Tomé su verga erecta con mi mano derecha y me senté encima de ella, me la ensarté hasta lo más profundo que pude y despacio para que no me doliera.

Una vez la tuve toda dentro lo cabalgué, pero me cansé rápido. Por este motivo #469 me agarró duro de las nalgas, me subió un poco y me folló duro y rápido, me agarré fuerte de su cuello y dejé que me cogiera. Mis gemidos aumentaron en velocidad y volúmen, la forma como me cogió en ese momento fue increíble y deliciosa. Sentir mis nalgas golpear contra sus piernas mientras me lo metía a toda velocidad me tenía al borde del éxtasis.

Pasé de estar agarrado de su nuca a abrazarlo para evitar caerme de lo rápido que iba, pero como iba tan rápido minutos después de follarme también se cansó. Levanté mi pecho, lo agarré del cuello y me volteé hacia atrás trayéndolo hacia al frente. Tiramos despacio en esa posición un rato y luego le pedí que me follara en pollo asado.

#469 se movió y me tomó de la cintura sin que se saliera su pene de mi culo y me acostó sobre la cama boca arriba mientras que él quedó parado sobre el piso y mi culo en el borde de la cama para follarme en pollo asado.

Fue así como retomamos el ritmo de nuestra follada y vi al oso delicioso encima mío dándome verga. No cerramos los ojos, su mirada penetrante estuvo fija en mis ojos todo el tiempo. Me gustaba manosear su pecho velludo mientras me cogía, mis gemidos se volvieron más salvajes con el tiempo.

“Quiero que me des leche”, le pedí en ese momento. Sabía que estaba a punto de hacerlo y que si se le pedía esto podía acelerar su orgasmo unos segundos y depronto darle un orgasmo un poco más fuerte. Segundos después noté como cerró los ojos y vi su expresión de éxtasis acompañada de unos empujones más despacio pero más fuertes.

Cuando terminó sacó su pene y fue al baño a botar el condón. Volvió al cuarto y me masturbé tocando sus vellos en el pecho y admirando su lindo físico de oso. Me vestí, pedí el taxi y me despedí. El orgasmo después de venirme aumentó un dolor de cabeza que se había despertado con el frío de la noche, pues desde niño el frío a veces me provoca este dolor. Lo curioso es que cuando le dije esto a #469 me dijo que también tenía dolor de cabeza.


Puntuación: 9,5 de 10

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