#475. Al que le gusta que se lo mamen por horas

#475 era un fan de twitter con el que había hablado pocas veces y que quería estar conmigo. Me gusta cumplir fantasías y una tarde accedí a encontrarme con él.

Era alto, delgado, blanco, sin barba y aparentaba 30 años. Nuestra conversación previa al sexo fue extensa comparada con el promedio. Pude notar lo interesado que #475 estaba por saber sobre mí y la razón por la cual hago lo que hago. Admito que al principio me queda difícil abrirme, y en algunos casos necesito un rompe-hielos que me ayude a sincerarme con el que quiere escucharme.

Por sus palabras me di cuenta que es alguien que ha leído varios de mis relatos y se interesó mucho por saber más sobre “Camilo”, con el que después de pasar toda una noche en una fiesta (sin tener sexo), me rechazó días después por whatsapp porque según él, soy muy “perra”. Me costó abrirme con #475, tal vez porque es poco expresivo como yo. No soy alguien que muestra sus sentimientos y siempre tengo una barrera cuando hablo de aspectos de mi vida personal.

Creo que esa es una de las razones por las cuales tengo este diario, es una forma de expresar esas miles de cosas que no soy capaz de contarle a nadie en persona pero que de alguna forma tengo que sacar. Teniendo en cuenta lo que me han dicho muchos, tener este diario no significa que estudio periodismo o comunicación social, de hecho no estudio nada similar a estas dos carreras. Aunque la empatía con #475 no fue muy profunda durante nuestra conversación, el sexo definitivamente lo fue.

Me desnudé y #475 se acostó en la cama con ropa, le desabroché el cinturón y le bajé la cremallera. Pude ver su pene flácido y torcido sobre su abdomen, tenía una tarea que completar pronto y era ponerle ese pene bien duro. Empecé mamándoselo acostado a su lado con media cara sobre su abdomen y con el tiempo me inspiré y me acomodé entre sus piernas y arrodillado para estar más cómodo. Pronto entendí que #475 es de esos que les gusta que uno se la mame por horas, y no tendría problemas con esto porque me encanta mamar, lo único malo es el agotamiento físico que se puede provocar en la nuca y los músculos de la cara cercanos a la boca, así como la parte interna de la boca.

Me metí su verga hasta lo más profundo de mi boca, más allá de la campana y de vez en cuando sacaba su pene para respirar. En ocasiones sentí náuseas y ganas de vomitar, mis ojos estaban llenos de lágrimas pero estaba dispuesto a darle una de las mejores mamadas de su vida. Se lo mamé mucho más tiempo del que usualmente mamo una verga, así que quedé muy cansado cuando terminé. Cada vez que descansaba de su verga  en mi boca #475 me pedía inmediatamente que no parara. Cuando se puso el condón para penetrarme su pene estaba completamente y lubricado y duro para tenerlo dentro de mi culo, había trabajado mucho con mi boca para ponerlo y mantenerlo así.

Me acosté en la cama para que me follara en misionero, después del esfuerzo que hice con mi nuca fue muy relajante estar acostado recibiendo su pene. Me agarré fuerte de las sábanas y me dediqué a disfrutar la función: sus movimientos pélvicos arrechantes mientras sacaba y metía su pene. Gemí muy duro, la sensación de ser penetrado por #475 después de la conversación y la súper mamada que le di rindió fruto: superó mis expectativas.

Follamos en esta posición por unos 3 minutos y luego me pidió que me volteara para darme en 4. Sacó el condón y me puse en esta posición, me tomó de la cintura y sentí su verga entrar con dolor, a diferencia cuando me penetró en misionero. La insertó despacio y segundos después me estaba moviendo hacia adelante y hacia atrás jugando con su pene. En realidad solo fue al principio que me moví, porque después #475 se apoderó de la situación y puso todo su peso encima, me tomó de la cintura y dejé de estar en 4 para estar acostado boca abajo, él también se inclinó hacia abajo para seguirme follando.

Me dio duro y muy rico, todavía recuerdo ese momento como si fuera ayer. “Estoy que me vengo”, fue el primer indicio que salió de su boca avisando que estaba a punto de llegar al orgasmo, pero pasó un buen tiempo antes de que eso sucediera. Le pedí que lo hiciera dentro (con condón obviamente) y no dijo nada al respecto, sino que siguió metiendo y sacando su verga.

Minutos después sacó su pene rápidamente, se quitó el condón y dijo: “lo siento, me vengo, lo siento”. Al principio o entendía por qué se disculpaba por venirse, pero después entendí que debió ser porque no lo hizo dentro de mi culo. De todas maneras no tuve problema con eso, de hecho fue muy rico sentir los chorros de leche calienta que expulsó caer sobre mis nalgas y mi espalda.

Cuando terminó me limpió con papel higiénico y esperó a que me viniera.


Puntuación: 7,5 de 10

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