#476. Rapidito con el infiel

Tener sexo con un extraño que acabo de conocer siempre es una experiencia diferente, excitante y que me ayuda a escapar de la monotonía del día a día. Es esa sensación de ofrecerle mi cuerpo a un desconocido del cual no sé nada y que a su vez no sabe nada de mí, ni mi nombre, ni a qué me dedico, y por eso sé que nunca me va a juzgar, sino que simplemente va a satisfacer sus necesidades sexuales, y soy yo la fuente de esa satisfacción.

Acababa de salir de hacer una vuelta y entré a grindr. Vi la foto de un torso sin camiseta y sin vellos de un hombre moreno acuerpado. No había mucha información en su perfil y decidí escribirle.

Intercambiamos fotos y le pregunté si tenía sitio, me respondió que sí y me envió su ubicación. Afortunadamente se encontraba a tan solo una cuadra de donde estaba, la única condición era que no podíamos demorarnos porque debía salir pronto. A veces los rapiditos son igual o más excitantes que un polvo de media hora.

Me dio la dirección y caminé hacia el punto de su ubicación, a pesar de lo cerca que estaba me tomó más tiempo encontrar su edificio de lo que esperaba. Finalmente llegué a la portería, me anuncié y me hizo seguir. Abrió la puerta un hombre de 28 años, moreno, 1.75 de estatura, cara normal y sin barba. Subimos hasta el segundo piso de su apartamento dúplex y entramos a la primera habitación de la derecha.

Escuché el sonido de un animal pero no supe de dónde provenía hasta que me señaló una casita para gatos en tela de esas que usan para llevarlos en viajes. El gatico estaba dentro encerrado y me dio pesar, pero el afán de #476 era evidente y fuimos al grano. Le pregunté por qué tenía tanto afán y me dijo que tenía que salir a clase y su novio no demoraba en llegar.

Nos desnudamos rápidamente. Tenía un cuerpo más rico que el de las fotos y recuerdo no habérselo chupado por más de un minuto, tampoco habría sido necesario porque su verga estuvo completamente erecta desde el principio. Me acosté en su cama boca arriba con mi culo en el borde de la cama mientras que #476 se quedó en el piso y se puso el condón para follarme de pie. Lo insertó hasta el fondo y me folló en pollo asado, esa sería la unica posición en la que lo haríamos.

Con el tiempo me fue corriendo hacia atrás hasta que se subió a la cama para estar más cómodos. Me lo metió la mayoría del tiempo al mismo ritmo: ni muy despacio ni muy rápido. Primero puso mis pies sobre sus hombros y luego movió su pecho hacia atrás, por lo que abrí mis piernas y tomó mis tobillos con sus manos. Así follamos un rato hasta que se cansó de sostener mis tobillos y volvió a poner sus manos sobre la cama y puse mis pies sobre su pecho. En ese momento aumentó un poco la velocidad y se vino con un gemido suave, supe que lo había hecho cuando dio unos empujones más profundos y más despacio.

Sacó su verga y vi la leche colgar del condón usado, luego fue a botarlo al baño. Me vestí rápido y mientras lo hacía me dijo que si quería volver a tirar con él sin afán debíamos hacerlo cuando su novio no estuviera por llegar. Nunca más volvimos a hablar.


Puntuación: 6 de 10

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