#478. Streptease con el oso vecino

“Nunca lo había visto por aquí”, me escribió #478 por grindr. Su foto de perfil no era muy llamativa pero la foto que me envió después de él en ciclovía me llamó la atención. Era de baja estatura, moreno, acuerpado, además tenía una panza de oso rica, era calvo y con barba.

Me invitó a su apartamento pero era tarde, debían ser las 11 de la noche. Lo bueno era que estaba muy cerca a menos de 5 minutos caminando.  No tenía sueño todavía y decidí salir para culiar con #478. Entramos al apartamento en silencio para que su roommate no nos escuchara y fuimos directo a su cuarto, cerró con seguro y me senté en su cama.

“Por qué tanta ropa”, me dijo enseguida. Entendí su mensaje y me puse de pie con mi espalda hacia él, en ese momento me empecé a quitar la ropa. Hice un “streptease” para provocarlo: me quité el saco y lo tiré al suelo, luego la camisa, bajé hasta el cinturón y me lo desaborché despacio, lo boté al piso. Luego me bajé los pantalones hasta que cayeron al suelo y bajé lentamente mis bóxers pegados, dejando al descubierto mis nalgas poco a poco. Cuando quedé completamente desnudo me volteé y vi a #478 en bóxers tocando su verga, la cual noté que estaba bien grande porque podía divisar el bulto que sobresalía de sus bóxers color gris.

Su pecho moreno de oso estaba cubierto de unos vellos largos muy ricos, que en combinación con su barba y su calva lo hacían ver como un oso delicioso. A pesar de estos atributos, #478 no debía tener más de 28 años. Me acerqué a la cama y me acosté al lado de él. Acerqué mi mano a sus bóxers y saqué su pene duro de ahí. Era de tamaño mediano, moreno y brillante y rosado en el glande. Lo tomé con mi mano y me lo metí a la boca, se lo mamé estando acostado a su lado. Me gustaba tocar los vellos que tenía en su pecho mientras metía y sacaba su verga de mi boca, de vez en cuando jugaba con sus huevas y mi lengua, luego volvía a mamárselo.

Llegó el momento de la penetración y se levantó de la cama para sacar un condón de su armario. Me acosté boca arriba y puse una almohada debajo de mi culo para tirar en misionero. Sabía que su pene con tamaño mediano-pequeño no iba a doler y dejé que me penetrara a su antojo. Sin darme cuenta rápidamente tuve su verga hasta el fondo de mi ano y se empezó a mover hacia adentro y hacia afuera a un ritmo despacio. Lo que más me gustaba era tocar ese pecho de oso velludo al ritmo de sus empujones mientras me cogía.

Tenía la esperanza que con el tiempo aumentara su velocidad, pues duró varios minutos follándome al mismo ritmo despacio. Tampoco quería apurarlo, pero me hubiera encantado que me diera duro y sin compasión. “Qué pasa?”, le pregunté en repetidas ocasiones, pero #478 no respondía nada, sólo seguía dándome verga despacio. En la mayoría de los casos que esto sucede, les pregunto lo mismo, y la situación siempre es la misma: me follan despacio porque si lo hacen más rápido o más duro se vienen, y tanto el activo como yo no queremos que se venga tan rápido.

Lo chistoso de #478 es que en uno de sus movimientos unísonos y lentos se vino, pero no me enteré hasta varios minutos después. “Ya me vine”, me dijo cuando le insistí preguntándole qué pasaba, pues había empezado a ir mucho más despacio de lo normal. Me confesó que se había venido hacía varios minutos. Sospecho que me vio disfrutando del momento y por eso decidió no avisarme, sino seguir metiéndolo y sacándolo.

Me pareció muy amable de su parte, pero tampoco me molestan los hombres que se vienen rápido. De hecho, me halaga en cierta parte que estén tan excitados que no aguanten mucho tiempo sin venirse. Entendí la razón de sus movimientos suaves cuando le pregunté cuánto tiempo llevaba sin tirar. “como… 3 meses”, me respondió. Cuando me dicen esto mi reacción inicial es de duda, pues no me cabe en al cabeza la posibilidad que alguien pueda pasar 3 meses sin tener sexo, pero más sorprende la cantidad de hombres con los que he estado el último mes que me han dicho lo mismo.

Antes de empezar mi diario pensaba que todos tenían un número de parejas sexuales similar al mío, pero con el tiempo me di cuenta que no es así: la gente “normal” no tiene sexo todos los días.


Puntuación: 6 de 10

 

 

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