#480. Cruising en el parque nacional

Había escuchado bastante del parque nacional. No sabía cómo funcionaba la movida allí, sólo sabía que era un lugar icónico del cruising en Bogotá. Fue precisamente su fama lo que llamó mi atención, pero por muchos meses se quedó simplemente en un lugar en el que quería experimentar, pero no hice nada para cumplir este deseo. Con el tiempo, y a medida que obtenía mayor experiencia en el cruising me interesé más en visitar el famoso parque, pero no había conocido a nadie con las huevas para hacerlo; hasta que conocí a #480.

Había hecho cruising en un contenedor, baños públicos, bodegas, parqueaderos, carros, vestiers, oficinas, pero nunca en un lugar tan abierto como el parque nacional. Fue #480 quien me motivó, un seguidor de twitter amante del cruising y quien ya había ido allí. Saber que tenía experiencia en ese lugar me dio confianza porque podría guiarme y llevarme al mejor lugar para tener sexo. Me gusta el riesgo y aventurarme, y #480 era la mejor opción para experimentar.

Nos encontramos en las escaleras del edificio de Ecopetrol a las 7 de la noche. Tenía nervios pero también emoción de conocer el lugar que tantas ganas tenía de conocer y del que tanto había escuchado hablar: un lugar polémico, inseguro, y visitado por muchos. Como amante del cruising, tenía que visitarlo.

#480 resultó ser más joven y más pequeño de lo que me imaginaba, y me pareció más amable en persona. Era un estudiante común y corriente, como yo. Pasamos la séptima y llegamos al otro lado. En pocos segundos estábamos en el parque y empezamos a buscar dónde hacerlo. A pocos metros de la séptima caminando por el parque sugirió que bajáramos por la montaña que da al río pero habían muchas personas a esa hora y cualquiera que pasara nos hubiera podido ver. Luego pensamos en ir detrás de unas casetas blancas pero nos dimos cuenta que también había mucha visibilidad y seguimos caminando hacia el oriente, donde están las montañas.

En mi inocencia y mi poca experiencia en ese lugar le pregunté sobre sus anteriores aventuras en el parque y me contó que es muy probable que los tipos que uno ve rondando solos sean hombres buscando cruising. Me han dicho que soy muy “recorrido” y que tengo “mucha experiencia” con hombres, pero nunca me habría imaginado que la gente vaya a un parque en búsqueda de un polvo a “la de dios”. No sé la cantidad de tipos que frecuenten el lugar cada día, ni a qué horas, pero me sorprendió mucho escuchar esto de #480 porque me parece algo que sólo la gente desocupada haría. Qué tal si no encuentran a nadie para tener morbo o follar? Pierden el tiempo y se van a sus casas cuando se aburren? Les gusta aguantar frío y estar parados solos con la posibilidad que les pase algo?

Sin embargo, esto me dio un poco de morbo. Conectar miradas con un completo extraño y minutos después estar tirando detrás de un arbusto con ese extraño es algo que experimentaría después gracias a mi experiencia en el parque nacional. Encontrar un lugar medianamente privado en lo que primero conocí como el parque nacional no fue posible. Por donde miráramos había gente transitando y seguimos caminando sin rumbo hasta pasar la carrera que sigue hacia el oriente de la séptima, que si no estoy mal es la circunvalar. Vi un puente pasando la calle y mis nervios aumentaron. Cuando cruzamos el puente por debajo ya no había alma que pasara por allí. De repente el ruido y las personas caminando desparecieron, era un cambio drástico que me emocionó pero a la vez me dio más nervios.

Estar con #480 y hablar con él mientras explorábamos el lugar me dio confianza y continuamos caminando hacia las montañas. Tomamos rumbo hacia la izquierda donde la montaña se vuelve más inclinada hacia arriba y seguimos por un camino marcado, de esos donde no hay pasto sino tierra y parece que han pasado bicicletas antes. Cada vez había menos luz. La montaña que habíamos subido se empezó a inclinar hacia abajo y bajamos hasta un punto perfectamente ubicado donde era difícil que nos vieran, pero nosotros podíamos ver todo lo que había a nuestro al rededor. La mitad del lugar estaba cercado por una montaña más alta que evitaba que nos vieran, de tal modo que si asomábamos nuestras cabezas podíamos ver lo que había alrededor.

La otra mitad del lugar estaba rodeada de árboles que daban contra una empinada hacia abajo que llegaba hasta el río. Los primeros minutos que estuve allí no paré de asomar mi cabeza sobre las montañas para asegurarme que no hubiera nadie cerca hasta que me sentí en confianza y me relajé. #480 se bajó los pantalones, luego los bóxers y se lo mamé un rato, se le puso duro rápidamente. La emoción y la sensación de estar allí era increíble, en algún momento pensé: la próxima vez que tire aquí voy a venir a este preciso lugar.

La adrenalina hizo que todo fuera rápido y poco tiempo después me desabotoné la camisa, me bajé el jean, me quité los zapatos y puse mi chaqueta en el piso para acostarme. #480 se bajó los pantalones, puso sus rodillas en el suelo y se apoyó con sus manos para penetrarme. Subí mis piernas y puse mis pies sobre sus hombros. A pesar que no recibí estimulación anal previa estaba tan excitado por la situación que la verga de #480 entró fácilmente. Tener su pene empujando y saliendo de mi culo mientras sentía el aire y el olor a naturaleza fue una experiencia única. Gemí en voz baja para no despertar sospechas, era como si una fantasía se estuviera convirtiendo en realidad.

#480 sacó su pene y me pidió que me volteara. Me acosté boca abajo con mi cara hacia un lado, con una mejilla tocando el pasto y la otra sintiendo la brisa. Volvió a insertar su pene hasta el fondo y esta vez me sentí más libre para gemir. Me dio verga unos dos minutos más hasta que no aguantó más y me dijo “Quieres que me venga?” y le dije que sí. El tono con el que me preguntó esto me excitó demasiado porque lo dijo en un tono de máxima excitación donde la voz ya no es normal, sino que se caracteriza porque es más grave y más suave, digna de estar cerca al orgasmo. Segundos después eyaculó y me sentí realizado de haber logrado que se viniera conmigo en ese sitio.

Sacó su pene y me volteé para masturbarme mientras lo miraba. El sexo fue lleno de adrenalina y excitación, fue rápido pero digno de su duración por la emoción del momento. Nos vestimos rápidamente y salimos caminando hacia la séptima.

En el trayecto descubrí que #480 y yo compartimos dos cosas en común. Primero me contó que estudió en mi misma universidad, donde hizo sus primeros semestres pero desafortunadamente por falta de recursos no pudo continuar y ahora está estudiando en otra universidad de menor categoría. Además estudia y trabaja, lo cual es algo que admiro mucho. Pero admiro más el sentido de pertenencia y el orgullo con el que habló de mi universidad; nunca antes había escuchado a alguien sentirse tan orgulloso de haber sido parte de ella. Ni siquiera mis amigos, ni mis profesores se han referido de esa forma. Sentí pesar de escuchar lo frustrado que se sentía de no poder continuar estudiando en esta institución, pues graduarse de allí hubiera sido su sueño. Pero tiene una meta muy grande, y es hacer su maestría en mi universidad.

Lo segundo que descubrí que #480 y yo tenemos en común, es que compartimos el mismo fetiche por el cruising, además es alguien que se le mide a todo. Ha tenido varias experiencias en lugares públicos, incluso hablamos de hacerlo en un salón de mi universidad. Creo que sería una buena forma para él de volver a ser parte de ella.


Puntuación: 10 de 10

 

 

 

 

 

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