#485. El pereirano del hotel Habitel

#485 es un seguidor de twitter pereirano (De la ciudad de Pereira para los que no son colombianos) que me había avisado dos días antes sobre su visita a Bogotá. Era moreno y joven, no supe mucho de él hasta el día en que nos vimos.

Había demostrado un gran interés en conocerme y esto hizo que me llamara la atención conocerlo. Me citó en el hotel Habitel cerca al aeropuerto donde se estaba quedando a las 6 de la tarde un día entre semana. Investigué y me di cuenta que llegar en Transmilenio hasta allá era más rápido que llegar en taxi, y lo confirmé al ver a los carros en la 26 yendo lento mientras que el Transmilenio iba mucho más rápido en su carril exclusivo.

A pesar que el trayecto fue más rápido, salí tarde para el hotel. Saliendo de la estación empecé a trotar y una cuadra antes de llegar al hotel me tropecé con una piedra, intenté no caerme pero perdí el equilibrio por completo y caí muy fuerte sobre el suelo. Un vendedor ambulante que estaba cerca me ayudó a levantarme y seguí caminando sin mayor motivación. Quedé con la ropa sucia, pues caí sobre un lugar donde había tierra, además me dolía el brazo sobre el cual caí.

El plan de #485 era que yo pasara la puerta del hotel y entrara como si nada, y así lo intenté sin tener éxito. Una celadora me preguntó para dónde iba; ese es mi mayor miedo cuando voy a tirar con activos que vienen de otras ciudades o países y se quedan en hoteles. No sabía el nombre ni la habitación de #485, pues lo había guardado en mis contactos como “paisa hotel”, o algo así. En ese momento le escribí a #485  y me avisó que venía en camino. Poco tiempo después llegó a la entrada y le pidió a la celadora que me dejara entrar. Entramos al lobby,  tomamos el ascensor y subimos hasta su habitación.

Una vez en la habitación #485 cerró la puerta, me senté un rato en su cama y hablamos pocos segundos hasta que tocaron la puerta. Me asusté, se me pasó de todo por la cabeza: un grupo de secuestradores, de violadores, lo último que me esperaba en ese momento era que tocaran la puerta. Quién podría ser? Acompañé a #485 hasta la puerta y cuando la abrió había dos hombres de seguridad del hotel. Le habían dicho que no se podían ingresar visitantes a las habitaciones a menos que se registraran en el lobby. Afortunadamente no estábamos desnudos todavía y bajamos hasta el lobby, tuve que dar mi cédula y volvimos a la habitación.

Nos desnudamos y nos acostamos en una de las dos camas sencillas que había. #485 era moreno, de no más de 23 años, mide 1.75, tiene el pelo corto y una cara normal. Es bien dotado y apenas vi su verga supe que iba a doler. A muchos activos les gusta tratarme de perra y darme órdenes en la cama, pero hay una línea muy sutil entre querer ser dominante y comportarse como un violador, #485 es de esos que está más hacia el lado del violador que del lado dominante.

En muchas ocasiones he tenido que pedirles que paren de comportarse como lo han hecho durante el sexo porque me causan miedo, y con #485 sentí una mezcla de sentimientos encontrados cada segundo. De repente sentía miedo, luego excitación, luego tranquilidad, otra vez miedo… y así sucesivamente. Por este motivo nunca le dije que dejara de comportarse de esa manera, porque siempre estaba provocando diferentes sentimientos en mí.

Se lo mamé hasta el fondo como me lo pidió y se lo chupé por más tiempo del que me hubiera gustado, pero sabía que disfrutaba cuando me metía su verga en mi boca hasta el punto de sacarme lágrimas, mi pasión es complacer un hombre en la cama. Sentí que se lo mamé por horas, incluso empecé a sentirme un poco aburrido al final, pues aunque me gusta mamarlo, no me gusta hacerlo por una hora seguida. Exagero, pues no lo hice por una hora, pero así lo sentí. Por fin llegó mi momento esperado: la penetración. #485 sacó una caja de condones nueva de la mesa de noche y le ayudé a ponérselo. Me acosté boca arriba y puse mi culo en el borde de la cama, #485 se quedó de pie para penetrarme.

Lo ingresó despacio, pero me dolió mucho porque no estaba excitado ni lubricado, el dolor era intenso y tuve que pedirle que parara mientras me penetraba. Tomé su verga con mi mano para meterla a mi ritmo, pero mi intento de tener el control fue en vano, #485 hacía lo posible para meterlo más rápido, grité del dolor pero me tapó la boca con su mano.

Finalmente me acostumbré a su verga y dejé que hiciera lo suyo, a pesar que ya me había acostumbrado a tener su pene dentro nunca dejó de dolerme. Pasó de taparme la boca y metérmelo muy duro a penetrarme más suave y decirme “disfrútalo amor”. Me causó risa sus repentinos cambios de personalidad, de lo brusco a lo tierno y vice versa.

Lo hicimos en todas las posiciones: pollo asado, en 4, cabalgándolo de frente y de espaldas. Me di cuenta que a #485 le gusta que se lo mamen y lo cabalguen por horas, y el tiempo que estuve con él se me hizo eterno. Si la conexión es muy fuerte puedo pasar horas tirando con alguien, pero no sentí eso con #485.

Al final sacó su pene de mi culo porque me cansé de cabalgarlo tanto tiempo, se masturbó y se vino sobre mi culo, me masturbé después que él se vino. Me vestí y salí de la habitación para mi casa.


Puntuación: 5 de 10

 

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