#486. Sexo en la parte trasera de la discoteca

Llegamos a la discoteca alrededor de las once, estaba nervioso. No había salido en semanas, pero era el cumpleaños 21 de uno de mis mejores amigos y tuve que ir. No tenía mucho ánimo de salir, hay días en los que simplemente prefiero quedarme todo el día en la cama sin hacer nada. Nos acercamos a la entrada de la discoteca con dos amigos, dimos nuestros nombres y nos dejaron entrar sin hacer fila. El lugar estaba lleno, lentamente nos dirigimos al bar en búsqueda de los demás. Nos acercamos al bar y pedí uno de mis tragos favoritos, un mojito.

“Vamos a buscar una mesa”, les dije.

“¿Qué?”, ​​Gritó mi amigo.

Otro amigo con el que íbamos señaló una esquina y empecé a caminar en esa dirección. Antes de llegar a la mesa, dos amigos de mi amigo cumpleañero nos detuvieron, era una amiga de él la cual apenas me sabía el nombre y otro amigo de él del cual no me sabía el nombre pero había visto en dos ocasiones. Me lo había encontrado en tinder hacía 3 meses pero no fui capaz de darle like. Me pregunto si no hubiera sabido que era amigo de mi amigo cumpleañero, le habría dado like y tal vez habríamos hecho match. Saludé a los dos amablemente y acepté ir a la pista de baile. Después de todo, era la noche de mi amigo el cumpleañero, así que agarré mi mojito y me puse a bailar.

Comenzamos a bailar en grupo al ritmo de Ginza de J. Balvin, algo vieja pero todo un clásico para prenderse. Una hora después tuve que ir al baño y de vuelta me perdí en el lugar. Encontrar a alguien en ese momento era como buscar una aguja en un pajar. Me estresé y me frustré, y minutos después de no ver a nadie conocido me quedé parado esperando al frente de un barman que se veía lindo.

La situación de no encontrar a nadie conocido rápidamente en una discoteca la he vivido un par de veces me convirtió en un experto en integrarme a grupos de desconocidos. Un hombre de 1.70, blanco, con barba corta que aparentaba 27 años puso sus manos en mis caderas y se acercó a mí. Me volteé para mirarlo, puse mis brazos sobre sus hombros y me empecé a mover contra su cuerpo, #486 pasó sus manos primero por mi cintura y luego por mi espalda, antes de bajar lentamente hacia mi culo, sentí una carga eléctrica a través de mí.

Me alejé de él y moví mis nalgas lentamente contra su entrepierna. Pude sentir su creciente erección presionando contra sus jeans, rogando por ser libre. Enterró su cara en mi cuello y comenzó a besarme y mordisquearme. Agarré su bulto firmemente a través de sus pantalones y le di un buen apretón.

De repente estábamos caminando rápidamente tomados de la mano por la discoteca. Atravesamos un tumulto de gente borracha. Llegamos a nuestro destino en la parte trasera de la discoteca, pasando el letrero “Sólo para empleados”. Caminamos a través de una cocina donde no había nadie y encontramos una pequeña habitación donde almacenan cajas y sillas. Cuando la puerta se cerró ruidosamente detrás de nosotros, #486 se acercó y me besó, su lengua exploró la mía, nuestra respiración aumentó rápidamente.

Mis manos se dirigieron hacia la cremallera de su pantalón y comenzó a desabrocharse el cinturón. Mientras tanto, tomó mis nalgas e ingresó su mano dentro de mis bóxers, tocando mi ano y luego metió poco a poco su dedo índice dentro de mí. Me empujó contra la pared justo cuando liberó su verga de su pantalón, la cual rebotó hacia arriba y abajo. Eché mi cabeza hacia atrás y bajé hasta la altura de su pene flácido. Lo chupé, lo escupí y le lamí las bolas para ponérselo más grande.

Puse mi pie en una caja de madera en el piso. Nuestras lenguas se entrelazaron mientras nos comíamos la boca. #486 me bajó los pantalones y los bóxers alistándome para penetrarme. Caí al suelo con mi cara hacia él y #486 se acostó encima mío. Mi ropa estaba tirada al lado mío, me hubiera gustado tenerla debajo de mi culo para no sentir el piso frío y mojado debajo. #486 dobló sus rodillas para entrar en mi culo mojado; sentí su verga entrar rápidamente, no hubo tiempo para pedirle que lo hiciera despacio, la adrenalina del lugar hizo que no sintiera dolor.

Se empezó a sentir incómodo con sus rodillas en el suelo así que enderezó sus piernas y me levantó del suelo cargándome con sus manos debajo de mi culo sin sacar su verga dura. Sosteniéndome de sus hombros en busca de apoyo, me acorraló contra la pared y terminé sentado sobre una caja con las piernas abiertas y mi espalda contra la pared.

#486 volvió con sus movimientos, empujando cada vez más rápido su verga dentro de mi culo, sus gemidos se volvieron más y más fuertes. Eran gemidos suaves, varoniles, llenos de excitación. Sentí que estaba a punto de venirse, sus movimientos fuertes y rápidos me avisaron de lo que estaba a punto de suceder. Llevó su mano detrás de mi cabeza, agarró un puñado de mi cabello y jaló con fuerza mi cabeza hacia atrás, deteniendo su orgasmo el cual estaba próximo.

“Ahhh”, gruñó mientras agarraba mis dos manos y las sostenía contra la pared. Desaceleró su ritmo, pero se empezó a mover más duro.

“Dame así! Dame verga! quiero tu leche!!” le pedí entre gemidos. “¿Te gusta?, ¿Te gusta mi verga dentro de ti, ¿verdad? Sabía que lo querías; mírate, tómalo puta!” exclamó #486. El sonido de la música era tan alto que nadie podía habernos escuchado.

Después de esto se sumergió profundamente dentro de mí, haciéndome gritar. Lo hizo una y otra vez, yendo más rápido y más profundo con cada empuje. Finalmente, sentí que su orgasmo se acercaba de nuevo. La calidez y el hormigueo que siento cuando esto va a suceder surgieron de nuevo y se extendieron por todo mi cuerpo; cada movimiento y gemido lo acercaba más al orgasmo, hasta que finalmente se corrió por montones, cerró los ojos con fuerza y liberó su descarga dentro de mí. Mi cuerpo se puso tenso mientras manejaba las olas finales de placer de #486. Después que se vino me relajé y mi cabeza cayó contra la pared.

Me levanté y agarré mi pantalón y mis bóxers, me vestí mientras #486 también lo hacía. Salimos de aquel cuarto emocionados de lo que habíamos acabado de hacer, me pidió mi número y nos despedimos con un apretón de manos, lo vi perderse entre la multitud. Me dispuse a buscar a mis amigos y 5 minutos después de buscarlos los encontré. Mi amigo el cumpleañero, algo borracho apenas me vio se acercó y me preguntó “Dónde estaba?”. “En el baño”, le respondí.


Puntuación: 9 de 10

 

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