#490. Sexo salvaje mientras nos veía su roommate

La gente tiende a tener una percepción errónea de mí. Me dicen que soy alguien fácil y que se lo doy a cualquiera, que me acuesto con todo el mundo, etc. Si me acostara con todos lo que me lo piden cada día, no me alcanzarían las 24 horas del día ni los 7 días de la semana. Para que decida tener sexo con alguien me debe llamar la atención y me debe gustar físicamente.

Admito que mi percepción del sexo ha cambiado drásticamente desde mis primeros encuentros al día de hoy. Por ejemplo, antes de conocer a #23 fui a un video gay y vi a un joven un poco mayor que yo que sostuvo relaciones sexuales con al menos 4 hombres. Mi reacción fue de asco y sorpresa, simplemente me pareció demasiado para mí.

El año pasado lo volví a ver en una fiesta y lo saludé, y recordé ese día que lo vi darle culo a 4 hombres. Caí en cuenta que me había vuelto en esa persona por quien alguna vez sentí asco y lástima. No sé en qué momento, ni cómo me volví así, pero simplemente sucedió. A pesar de esto, no soy tan fácil como la gente puede llegar a pensar, y no se lo doy a cualquiera.

Conocí a #490 por twitter. Un día me escribió y las fotos que me envió de su cuerpo me pusieron duro. Era acuerpado, moreno, bien grueso, como me gustan y se notaba que iba al gimnasio, además tenía un tatuaje en el hombro de su brazo derecho. De cara no era tan lindo, pero su cuerpo compensaba todo. Mi deseo por acostarme con él aumentó exponencialmente después de ver sus videos teniendo sexo y le pregunté si tenía sitio.

Me respondió que sí y me envió su ubicación; era bastante lejos pero valía la pena ir hasta allá por revolcarme con él. Cuadramos nuestro encuentro para dentro de 3 días en la noche después que él llegara del trabajo.

Llegó el día y esperé todo el día imaginándome cómo sería nuestro encuentro. Nuestra conversación previa y las fotos que compartimos me dieron muchas ganas de estar con él. Llegué a su casa en un barrio oscuro donde no se veía un alma, afortunadamente no se demoró en abrir la puerta. Seguimos a su habitación y antes de entrar divisé un cuarto con una ventana grande que daba al pasillo justo al frente de su cuarto, era el mismo cuarto con ventana donde lo había visto teniendo sexo en sus videos, supe que quería hacerlo con él ahí mismo.

Me acosté en su cama y se puso a mirar su celuar, odio que hagan eso cuando lo tienen a uno en la cama justo al lado. Por fin dejó su celular a un lado y cuando me terminé de desnudar le pregunté si podíamos hacerlo en el cuarto con ventana que estaba al frente.

Me respondió que no había problema y caminé hasta el cuarto de al frente desnudo cargando mi ropa, el cuarto era un estudio con un escritorio y dos sofás, me acosté en el sofá negro que estaba al lado de la ventana. Era una ventana grande que daba desde el techo hasta 50 centímetros sobre el suelo e iba desde la puerta hasta el final del estudio.

#490 se quitó la camiseta y admiré su rico cuerpo, ese que llevaba días imaginándome en persona. Era tal cual como se veía en las fotos y verlo en vivo y en directo me puso duro.

En ese momento vi a un hombre de unos 25 años salir del cuarto que estaba al lado del cuarto de #490 y lo vi cruzar el corredor, le pregunté quién era y me contó que era su roommate, me sorprendió lo tranquilo que estaba #490 ante la posibilidad que su roommate nos viera teniendo sexo. Sentí verguenza, y aunque me gusta que me vean tener sexo, la situación fue muy extraña. “Él fue el que me habló de ti”, dijo. #490 me escribió porque su roommate, quien había visto caminar en el pasillo le contó sobre mi cuenta de twitter. Todo se volvió aún más raro, resulta que su roommate también me conocía.

#490 se acostó encima de mí y nos besamos, lo tenía encima besándome y frotando su verga dura entre mis dos nalgas con mis piernas arriba y abiertas. De repente y sin saber sobre sus dotes verbales empezó a hacer una de las cosas que más gusta en el sexo: a hablarme sucio, como me gusta que me hablen pero muy pocos saben hacerlo.

“Quieres verga? Quieres que te rompa el culo?” Preguntó.

“Cómo?” Le dije. En realidad cuando me dicen cosas así de excitantes respondo con la contra-pregunta: “Cómo?”, pretendiendo que no escuché nada para que me repitan lo que dijeron.

“Te voy a romper el culo como la putica que eres. Si? Ese culo está hambriento de verga?”

“De tu verga”, dije gimiendo.
“Vamos a ver hasta dónde le cabe a ese culo esta verga”. Me dijo mientras se movía de arriba a abajo frotando su pene contra mi culo, podía sentirlo rozar su glande con mi ano.

Se puso el condón y me folló en pollo asado, no podía olvidar que su roommate podía escucharnos pero ya nos había visto y sabía quien éra yo, y no escatimé en el volumen de mis gemidos. No solamente #490 es un maestro haciendo “verbal fuck”, sino que también sabe dar duro como me gusta.

Me penetró tan fuerte como pudo, y no todos los activos saben follar así de rico. Lo hicimos en esa posición por 4 minutos y después me cargó y me volteó 180 grados sobre el sofá. Allí permanecí acostado boca arriba pero él puso su pie derecho sobre el suelo con su pierna izquierda sobre el sofá. Puso mi pierna derecha sobre su hombro izquierdo y continuó follándome duro y rápido, los empujones que daba con su verga dentro de mi culo eran deliciosos, duros y rápidos, dignos del sexo salvaje que me dio esa noche.

“Me encanta que seas tan perra. Te encanta la verga no putica? Te encanta zorra!”, dijo en un tono arrechante mientras me cogía. Me excitó que me hablara de esta forma, saber que le arrecha mi vida sexual me puso duro a la vez, todavía recuerdo ese momento como si fuera ayer.

Sacó su verga y lo hicimos en una posición particular que no sé nombrar una especie de 4 pero no es en 4. Había otro sofá en el estudio, me acosté con mi cuerpo hacia abajo encima del “brazo” del sofá (donde uno pude poner los brazos cuando uno se sienta). Mi pecho quedó acostado encima del sofá y mis pies sobre el piso. Mi culo quedó expuesto hacia afuera para que #490 me tomara de la cintura y me penetrara.

Abrí mis dos nalgas con la mano y #490 dijo “eso, muéstrame donde va a entrar esta verga”. Mi culo estaba bien abierto para ese momento gracias a la culiada que me había dado previamente y su verga entró rápidamente hasta el fondo. Sentí todo su peso caer encima mío mientras yo estaba acostado contra el sofá recibiendo su verga de nuevo. Estaba enfocado en #490, pero olvidé cuántas veces su roommate pudo haber pasado por el corredor mientras nos veía culear.

Tiramos por unos 5 minutos más pero ya estábamos cansados, y #490 no es de los que logra venirse dentro. Sacó su pene, se quitó el condón y se masturbó, se vino sobre mis nalgas. Me masturbé después que él se vino.


Puntuación: 10 de 10

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