#493-#497. Cogiendo con 5 hombres en el bar. Primera parte

Primera parte: Un preámbulo a la noche que estuve con #493-#497.

Me sorprende la cantidad de lectores que recibo todos los días de tantos países. Por este motivo intento usar un lenguaje neutro mientras escribo este diario, ya que me leen desde muchas partes del mundo. Ustedes son una razón más para continuar relatando mis encuentros.

Si hay algo que disfruto más que el sexo, es ser observado mientras me cogen. Desde que transmitía en CAM4 empecé a desarrollar mi fetiche de exhibicionismo. La sensación de ser observado y deseado es casi tan fuerte como el mismo orgasmo.

Me gusta que me vean mientras me cogen, me encantaría tener un lugar en forma de círculo con una cama en el medio, y que todos los que quieran me vean tener sexo. He vivido esta experiencia varias veces, no exactamente en un lugar con forma de círculo y con una cama en el medio, pero sí en bares, discotecas y cuando visitaba unas cabinas con cuarto oscuro.

Cuando visitaba estas cabinas me encantaba sentirme observado, morboseado y deseado mientras caminaba por el lugar. Había un cuarto oscuro con una camilla adosada a la pared a una altura perfecta de tal modo que cualquier activo de cualquier estatura pudiera cogerme. Usualmente entraba al cuarto oscuro y esperaba a que el que más me gustara se acercara y si no se acercaba en un lapso de 5 minutos, era yo quien se acercaba, luego me agachaba y se lo mamaba. Lo tomaba de la mano y lo llevaba hasta la camilla, allí me desnudaba por completo y me acostaba en la camilla boca arriba con las piernas abiertas para provocar al activo con mi ano.

Le ponía el condón para que me penetrara, mientras era cogido por el primer activo, todos los que estaba en el lugar se acercaban al cuarto oscuro (que era bien estrecho, y esto era bueno porque todos estábamos muy cerca).

Todos me observaban y se apretaban ente ellos en ese pequeño cuarto para poder ver el espectáculo. Muchos se asomaban por el sonido de mis gemidos, los cuales sobrepasaban el volumen de la música. Me sentía deseado al ser manoseado y observado mientras era penetrado. Siempre había varios tocándome todo el cuerpo, desde mis pies hasta mis labios mientras otros se masturbaban mirándome; otros ponían sus penes duros sobre mi cara y mi abdomen. A veces chupaba un pene y después otro se acercaba para que se lo mamara. Unos se venían en mi pecho, abdomen y otros en mi cara.

Cada vez que iba a estas cabinas me cogían de 4 a 7 hombres, uno después del otro. Cuando uno de ellos se venía y lo sacaba, había otro esperando para cogerme. No pasaban más de 30 segundos y ya tenía otra verga dentro, era delicioso! Mientras tanto por mi cuerpo pasaban las manos de muchos y me rozaban muchos penes, los cuales me metía a la boca.

Cuando terminaba todo me sentía muy cansado, con las piernas temblando del esfuerzo que había hecho para tenerlas arriba y abiertas, a pesar que muchos me ayudaban a sostenerlas.

Al bajarme de la camilla siempre había alguien dispuesto a ayudarme, pues siempre temblaba y debía hacer mucho esfuerzo para levantarme, además me dolían los músculos de mis piernas, mi abdomen y mi cuello. Algo muy normal después de ser follado, haber mamado y ser manoseado por muchos en tan poco tiempo.

Era raro cuando todo terminaba, algunos se quedaban con ganas de penetrarme, pero esos eran los que no me gustaban, o simplemente no dejaba que más hombres me lo metieran porque no aguantaba más verga.

Ponía mis pies en el suelo e intentaba sostenerme, a veces perdía el equilibrio. Algunos se quedaban mirándome, pero sentía que sus miradas ya no eran de morbo ni deseo, sino de curiosidad. Ver a alguien desnudo, cansado, que apenas puede moverse después de haber cogido por más de 40 minutos con 7 tipos es curioso? Por qué la gente se quedaba mirándome? Por qué no se iban de ahí y volteaban sus miradas hacia los demás?

Una vez lograba tomar estabilidad de pie, tomaba mi celular, prendía la linterna y buscaba mi ropa. Me limpiaba el semen de mi cara y el semen que había en el resto de mi cuerpo con las envolturas de los condones que quedaban en el suelo. Me vestía como podía entre la oscuridad de aquel cuarto y odiaba que se quedaran mirándome, era un momento muy indignante, así que arrumaba mi ropa y mis zapatos, me volteaba hacia la pared y me vestía de espalda hacia los demás porque no quería que me vieran, aunque mi culo era lo primero que saltaba a la vista y por esto me ponía rápidamente los bóxers.

No quería que nadie me viera después de ese momento, así que me vestía lo más rápido que podía (aunque se me hacía eterno) y luego me iba del lugar. Camino a mi casa me sentía todavía cansado y me dolían los músculos, también me sentía pegajoso por el semen que se había secado en mi cuerpo. También me iba de ese sitio con una sensación de victoria y de satisfacción.

Esta experiencia la viví varias veces cada vez que iba a estas cabinas, aunque no soy fan de frecuentar este tipo de sitios.

Mis encuentros en el cuarto oscuro donde tuve sexo con muchos hombres al mismo tiempo fueron clave para después modificar mi comportamiento libertino en otros sitios.

Aprendí a ser más libre y dejarme llevar por mis deseos sexuales cuando veía hombres que me gustaban en bares y discotecas. Definitivamente ese cuarto oscuro tuvo que ver con la noche cuando tuve sexo con 5 hombres en un bar, con #493-#497.

Próximamente: #493-#497. Cogiendo con 5 hombres en el bar. Segunda parte

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