#500. Fetiche por los bóxers pegados

Quisiera aclarar que la historia de #500 sucedió hace un tiempo, al día de hoy mi lista va en 589. Esto quiere decir que debo escribir 89 relatos para estar al día, seguramente este número cambiará mañana, y pasado mañana, y la próxima semana, intento adelantarme lo más que pueda pero escribir cada relato toma tiempo.

#500 y yo llevábamos intercambiando mensajes y hablando sucio todos los días. Estábamos contando los días para que su mamá se fuera de viaje a donde su hermana en Miami y poder tener la casa sola para los dos.

El día finalmente llegó y me encontraba esperando, mirando el reloj toda la mañana con pura lujuria y emoción en mi mente, no podía concentrarme en otra cosa que no fuera cómo íbamos a follar.

A medio día me envió un mensaje que decía: “¿Quieres venir?”. Eso era todo, la señal que se había ido su mamá al aeropuerto para ir a ver a #500. Estaba emocionado porque tenía ganas de verlo, pero también porque iba a estar con el número 500 de mi lista. Me alisté y salí para su casa. Cuando llegué a la puerta estaba #500 detrás de ella, la abrió despacio, me recibió en bóxers y sin camisa.

Era blanco, de cuerpo promedio, medía 1.75, tenía 26 años, no tenía barba y se veía tal cual como en las fotos. Al principio fue un poco extraño, no existía la lujuria animal que esperaba, que habíamos tenido las veces que hablamos, me senté en su sofá y él se sentó junto a mí mientras charlábamos … hasta que colocó su mano en mi muslo y se inclinó más cerca de mí. Moví mi mano por su bóxer y me incliné para besarlo, #500 correspondió empujando su lengua en mi garganta.

Aquí estaba la pasión y la lujuria que de alguna manera faltaba, levanté mi mano para tocar su pecho y cuando lo hice se levantó y se montó encima mío, lo abracé con mis piernas rodeando su cintura y con mis brazos alrededor de su espalda. Nos estábamos besando otra vez mientras él bajaba su boca para besar mi mejilla, mi oreja y mi cuello, bajó su mano para manosear mis nalgas y me levanté un poco del sofá para facilitar que me tocara.

#500 tenía puesto un bóxer negro pegado que parecía estar empapado de su líquido preseminal, le froté su miembro a través de la tela. Lo jalé del cuello hacia mí y froté su culo, se empezó a mover hacia adelante y empezó a rodear mis nalgas con su mano, luego desabrochó la hebilla de mi cinturón. Se tocó un par de veces antes que metiera mi mano dentro de su bóxer para bajarlo y revelar su pene rosado y venoso.

Inmediatamente condujo su pene a mi cara golpeándome con su verga dura y mojada. Se lo mamé en aquel sofá, un sofá-cama gigante que me pareció más cómodo que una cama. Cuando terminé de chupárselo fue por un condón a su cuarto y volvió rápidamente. Se sentó en el sofá para que lo cabalgara y me senté encima de él, me ensarté su pene despacio y me moví hacia abajo tan profundo como fue posible, sentí sus bolas rozar mis nalgas.

Estaba en éxtasis absoluto mientras lo cabalgaba. Me encantaba sentir cada centímetro de su miembro dentro de mí, me estaba follando duro y rápido, con mi culo apretado meciéndose hacia adelante y hacia atrás. Me subí la camiseta polo por encima de la cabeza y se llevó una de mis tetillas a la boca, luego me mordisqueó, eventualmente volvimos a besarnos mientras montaba su verga ansiosamente.

Me movió y nos sentamos al borde del sofá mientras seguía con su pene dentro hasta que sintió que podía levantarme. Todavía dentro de él, me cargó y me acostó sobre el piso de su sala de estar donde y se acostó sobre mí con mis piernas completamente abiertas. Dio un empujón fuerte hacia adelante, follándome aún más profundo con mi culo desesperadamente ganoso de recibir más verga.

Dio varios empujones dentro de mi culo tan profundo como pudo, de una manera rítmica mientras gemía y gritaba “qué rico culito”. No podía durar mucho más sin venirse y susurró: “no me quiero venir todavía”, así que disminuyó la velocidad y besó mis labios, luego mi cuello y mis tetillas, luego sacó su pene y se quitó el condón. Estaba, jadeando y sudando, se veía más sexy que antes. Besé su sudoroso pecho y bajó con su boca por mi cuerpo hasta que llegó a mi culo húmedo, puso sus labios en mi ano y segundos después volvió a besarme.

Sentí la humedad de sudor por todo su cuerpo, exploré sus labios metiendo mi lengua dentro de ella, agarró mi pelo y lo jaló mientras nos besábamos como animales.

“Quiero que te corras dentro de mí”, le dije. Fue un instinto que tuve, #500 se ubicó al frente mío arrodillado ansioso por metérmelo otra vez en pollo asado, se puso un condón nuevo y me penetró.

Mientras follamos mi cabeza comenzó a girar, seguíamos calientes y sudorosos, era un momento glorioso y erótico, se acercó a mis labios y me besó tan apasionadamente que me hizo meterme su pene más profundo dentro de mí: empujé mis caderas hacia adelante para ofrecerle todo mi culo y hacerle sentir que era todo suyo.

Segundos después llegó al orgamso y gimió con fuerza. Derrumbado en el suelo de su sala acabamos teniendo el mejor sexo que tuve en mucho tiempo, sacó su pene de mi culo y me recosté sobre el tapete para admirar su pene rojo hinchado cubierto por el condón que colgaba su leche.

Aunque él no lo sabía, me dio un gran sexo para celebrar el número 500 de mi lista.


Puntuación: 10 de 10

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