#503. El que estudió en mi colegio

Fui a un colegio católico y bilingüe de Bogotá. Un colegio grande con instalaciones modernas, con mucho espacio verde y canchas para practicar todo tipo de deportes, donde los profesores de inglés eran nativos, donde las rutas llevan el nombre del colegio en tamaño gigante en el exterior y donde se le llama Miss a todas las mujeres. En los últimos años siempre ha quedado en el top de los mejores icfes de Colombia aunque mi promoción fue toda una decepción.

Siempre me relacioné con niños malcriados, algunos superficiales e interesados, nunca me sentí identificado con el grupo social con el que me relacionaba. Tal vez por eso nunca me llevé bien con todo el mundo, aunque recuerdo haber tenido grandes amigos. No sólo se trataba de quien era más popular, sino a dónde habías viajado en las vacaciones o quién llegaba en mejor carro los sábados al pre-icfes.

Me sentí susceptible a una presión inconsciente por demostrar, pero nunca busqué aparentar. Por esto cualquier persona que me conozca bien puede decir con seguridad que soy alguien sencillo, que a veces hubiera preferido haber nacido en un pueblito de Chocó donde no se viva de los likes de Instagram o a dónde se fue de vacaciones.

A veces creo que no debí haber nacido en esta época, pero también me siento afortunado. Pienso que algunos aspectos de mi vida funcionan como el Yin y el Yang, porque puedo disfrutar de las ventajas que tengo, cada una con su lado negativo.

#503 tenía 29 años y actuaba como un niño de octavo grado, sólo hablaba de él y desde el inicio me pareció alguien muy inmaduro para su edad. Me contó de sus viajes a Asia y del jet set de Bogotá con el que se relaciona gracias a sus amistades y su trabajo. A medida que lo escuché hablar perdí todo el interés por seguir escuchándolo y sólo quise que dejara de hablar y que me lo metiera de una vez por todas.

Sin duda es una de las personas más petulantes que he conocido. Todo lo que decía me entraba por un oído y salía por el otro, no estaba poniendo atención hasta que escuché entre su retahíla de comentarios bobos y sin sentido el nombre de mi colegio. #503 se había graduado de mi colegio, le hice saber que también había estudiado allí y por fin encontré algo en común con él. A pesar que se graduó muchos años antes que yo, nos reímos de algunos profesores que todavía siguen pero poco tiempo después volvió a hablar sandeces.

Si no hubiera sido porque me parecía lindo, me habría ido mucho tiempo antes. Hice señas para hacerle saber que estaba aburrido: bostecé, me desperecé y volteé a mirar a la ventana, pero #503 era tan estúpido que no entendió mis mensajes subliminales así que lo interrumpí para decirle que debía “ir al baño”. Me inventé esta excusa para levantarme de allí, cuando volví del baño lo miré directamente a los ojos y me senté sobre sus piernas. Toqué su entrepierna para estimularlo y me arrodillé para mamárselo. Le bajé la cremallera y saqué su pene semiduro.

Dejé que su pene se deslizara de mi boca, quería complacerlo. Quería hacerlo palpitar y luego darle su orgasmo dentro de mí y hacerlo disparar chorros de semen. Se habían acabado sus comentarios tontos y su monólogo elitista y aburrido, por fin estábamos haciendo lo único que quería.

Metió la mano en el cajón de su mesa de noche y sacó un tubo de lubricante. Mientras hacía esto me quité la ropa y me acosté sobre el sofá de su cuarto con mi culo mirando hacia él. Agregó lubricante en la punta de sus dedos y puso sus dedos dentro de mi ano por primera vez.

Gemí fuerte, la sensación de sus dedos agresivos mientras penetraban mi culo con lubricante era mucho más cómodo que cuando me meten un dedo sin lubricar. Siempre que me meten el dedo les digo: “prefiero mil veces un pene que un dedo”. Gemí duro cuando me empujó todo el dedo dentro. Mi pene latió y arqueé mi espalda mientras movía su dedo dentro y fuera de mi agujero. Finalmente, me empujó hacia atrás, colocó una mano debajo de mis nalgas y levantó ligeramente mi culo del sofá. Su gigantesca verga palpitaba ganosa de entrar en mi ano.

En ese momento miré su pecho marcado y delgado. Me incliné, agarré su enorme glande y froté la cabeza sobre mi ano lubricado. Lo moví arriba y abajo varias veces. Su pene estaba regando pre-cum sobre mí. Estaba deseando que mi culo fuera suyo y superado por la lujuria del momento rozó la punta de su pene más profundo en la entrada de mi ano. Alcancé el condón y se lo puso

Lentamente empujó la cabeza de su pene del tamaño de un puño cerrado de un niño de 1 año, así de grande era. Sentí un estallido dentro, lloriqueé un poco por el dolor. Traté de relajarme mientras #503 comenzaba a ingresar lentamente la enorme cabeza de su pene en mi apretado agujero. Su gruesa verga dolía, pero me excité más con cada empujón que daba dentro de mí. Después de un par de minutos, estaba deslizando su pene entero de 22 centímetros en mi culo.

Su respiración se hizo superficial. Cada movimiento se hizo más agresivo, deslizando su vergota de caballo en mi agujero ganoso. Mis caderas se levantaron y se empezaron a mover con cada empuje que daba. Agarré sus nalgas con mis dos manos y lo jalé hacia mí, sentí sus bolas me golpear mi ano, lo empujé aún más hacia mí. #503 gemía en voz baja, su sudor goteaba de su rostro, salpicando mi boca y mi fente. Me lamí los labios, probé su sudor y me gustó, era la prueba que estaba disfrutando conmigo.

Tenía mis dos manos en su culo atrayéndolo hacia mí, y él tenía sus manos debajo de mis rodillas levantando mis piernas.

#503 gimió mientras empujaba su verga dentro de mí duro y profundo. Su cintura producía un sonido fuerte contra mis nalgas. Clavó su pene gigante dentro, pude sentir la cabeza de su verga en mi estómago. Gimió de nuevo y sacó su pene de mi ano, se empezó a masturbar rápidamenre arrojando simultáneamente un flujo de semen masivo y caliente en mi cara, pecho y estómago. Me dio chorros de semen que cayeron por todos lados.

Quería tocarlo y olerlo, necesitaba probar su leche. Rápidamente deslicé mi mano hacia abajo, agarrando su pene y le chupé la cabeza con mi boca. #503 cayó de espaldas sobre el sofá muy cansado y respirando muy rápido.

“Por dios, eso fue jodidamente grandioso”. Dijo Mientras se recomponía del gran orgasmo que había acabado de tener.

Mientras tanto yo estaba acostado y contemplé lo que acababa de hacer #503 sobre mí, estaba cubierto de su semen producto de una explosiva descarga que pocas veces he visto, estaba seguro que no sería capaz de caminar normalmente durante probablemente una hora más o menos.

Me masturbé y fui al baño a limpiarme. #503 se quedó acostado en el sofá mientras me vestía. Antes de irme me despedí desde la puerta de su cuarto mientras que él estaba pegado a la pantalla de su celular.


Puntuación: 6,5 de 10

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