#504. Culiando en el balcón

Tengo fantasías en lugares que generan morbo. Todavía no he cumplido la típica del ascensor ni la del avión que tiene todo el mundo, tampoco están dentro de mis fantasías porque las veo poco probables por no decir imposibles.

Con el tiempo y de forma inesperada he ido cumplido algunas, todavía me falta hacerlo en una playa. Antes de conocer a #504 había fantaseado en varias ocasiones en hacerlo en un balcón y le había contado a varios que quería hacerlo en uno. Incluso tuve conversaciones con al menos dos hombres que querían cogerme en su balcón, pero era difícil hacerlo allí por la exposición.

Cuando me desperté el día que estuve con #504 nunca me imaginé que cumpliría mi fantasía de hacerlo en un balcón. Como en la mayoría de fantasías cumplidas y encuentros sexuales fuera de lo común, todo se dio esporádicamente y sin planearlo. Fue un viernes lluvioso que recibí un mensaje por twitter de alguien que decía que tenía un balcón donde quería cogerme.

Apenas vi la palabra balcón y sexo mi atención se dirigió por completo hacia esta persona y su mensaje. Era en serio? Me lo estaba proponiendo como algo que era viable y no como una vaga y remota posibilidad como los demás? Le respondí inmediatamente. Tenía mis dudas y no esperaba que fuera algo que se concretara pero quería probar qué tan en serio hablaba el perdonaje de hacerlo en su balcón.

Le pregunté a qué horas podía y nuestros tiempos cuadraban a la perfección, media hora después de empezar a hablar salí para su apartamento. En el camino revisé su Instagram. Se veía muy bien tanto de cara como de cuerpo, tenía varias fotos de sus viajes y varias selfies mostrando su cuerpo orgullosamente, y en realidad tiene un cuerpo digno de mostrar.

Llegué a su edificio y estaba lloviznando. Reconocía ese lugar, algo me decía que alguna vez había estado allí. Cuando entré al edificio lo confirmé, reconocí la entrada en forma ovalada y los edificios altos sobre los cerros al estilo Medellín. Segundos después recordé que era el edificio donde estuve con #26, un costeño que me contactó cuando yo transmitía en CAM4.

Es un conjunto muy grande, y ubicarse no es fácil. Me perdí por unos dos minutos, como cuando visité a #26. Llegar al apartamento de #504 fue más difícil que llegar al de #26, porque #504 vive en las torres de al frente, las que tienen vista hacia las montañas y por donde toca seguir unas instrucciones y atravesar un pasillo que no es fácil de encontrar.

Para que tengan una idea de lo complicado y tedioso que es llegar para alguien que va por primera vez, uno se puede demorar hasta 8 minutos desde el momento que uno entra en la portería hasta que llega a la puerta de su apartamento. A mí me debió tomar unos 10 minutos. Por fin llegué y abrió la puerta. Era más joven de lo que me imaginaba, medía 1.70, era blanco, con pelo negro y corto, tenía labios rosados y muy delgados, ojos café oscuro, también tenía una cara linda. Me invitó a seguir directamente a su cuarto y me contó que su roommate se había ido fuera de la ciudad.

Entré a su habitación y lo primero que vi fue el balcón. Tenía el tamaño perfecto para echarnos un buen polvo, además estaba ubicado estratégicamente hacia los cerros donde nadie podría alcanzar a vernos, pero también era posible ver la ciudad desde la baranda de la izquierda.  Su apartamento estaba ubicado muchos pisos arriba, lo cual nos daba mayor privacidad porque no habían más edificios alrededor y nos permitía tener un panorama amplio de Bogotá con sólo asomarnos a la esquina del balcón.

Me emocioné y me imaginé lo que iba a hacer en balcón con el chico guapo. No nos apresuramos y me acosté en su cama para relajarme. Su laptop estaba prendida y lo primero que vi en la pantalla fue mi perfil de twitter. Estaba viendo mis videos, le pregunté cuál le había gustado más y me mostró uno que había publicado recientemente. En el vídeo aparecían dos hombres culiándome en un sitio oscuro, uno de ellos tenía su uniforme de celador.

Me contó que le gustaban mis videos donde cojo con más de uno, luego abrió otra pestaña que tenía abierta en el Google Chrome con mi diario, había estado leyendo varios de mis relatos y le habían gustado mucho. Parecía sorprendido todavía y me mostró los que había leído, entre ellos recuerdo que nombró mi gangbang en Miami y el modelo de abercrombie.

Estando a mi lado continuó leyendo la lista completa en la parte inferior de mi blog y abrió los que más le llamaron la atención, los leyó por encima para mirar más relatos a mi lado. Me dio morbo ver cómo navegaba a través de mis videos y mi diario, fue una experiencia nueva porque nunca presencio esos momentos.

Hablamos por más de media hora recostados en su cama, me hizo varias preguntas sobre algunos relatos que había leído y sobre la historia detrás de algunos videos. Me habló de lo que estudia, me contó que tiene 21 años y que es de Cali. Sabía que su acento no era de Bogotá pero hablaba con acento más paisa que mis amigos de Medellín. Cuando nos quedamos sin tema para hablar se acostó extendido con sus piernas y brazos abiertos y me señaló su cremallera para que se lo mamara. Me acerqué, le bajé la cremallera y desabroché su cinturón. Lo tenía semiduro, ese pene necesitaba una buena mamada.

Me acomodé entre sus piernas y me dispuse a chupárselo. Era de tamaño promedio, perfecto para mi culo. Se lo puse erecto a los pocos minutos y empezó a hacerse la paja mientras se lo mamaba. Le chupé el glande, luego me lo metí hasta el fondo, pasé mi lengua por sus huevas, le hice de todo en esa verga.

Minutos después se levantó y se quedó al frente de la cama con su pene apuntando hacia mi cabeza, mientras tanto yo estaba acostado con mi cabeza sobre la orilla y abrí mis labios para dejar entrar una vez más su pene. Esta vez la mamada fue más intensa y brutal, pues no tenía el control de su verga entrando y saliendo de mi boca. #504 era quien movía su pene dentro de mi boca y agarraba mi cabeza para moverla a su antojo. Me atraganté un par de veces, pero su pene tenía el tamaño perfecto para disfrutarlo. Dejé que se masturbara con mis labios, fue él quien hizo todo.

Luego soltó mi cabeza y se alejó para quitarse la ropa. Lo primero que se quitó fue su camiseta polo blanca, dejó al descubierto un cuerpo joven, muy lindo, delgado y tonificado. Me sentí presenciando un streeper de lo bien que de veía su cuerpo.

“Tienes un cuerpo muy lindo”, le hice saber. “Estoy gordo, tengo que volver al gimnasio”. Si así de lindo era su cuerpo a los 21 años y no iba al gimnasio regularmente, me imagino su cuerpo dentro de 5 años si siguiera yendo al gimnasio. Lo contemplé mientras se quitó el jean y los bóxers, me puse duro. Me imaginé rozando nuestra piel en el balcón en medio de una culiada inolvidable. Me desnudé, estaba listo para cumplir mi fantasía.

#504 abrió el balcón, hacía frió pero la vista era increíble, el olor a naturaleza y a aire fresco se podía sentir con intensidad, la brisa fría golpeaba mi piel desnuda y me provocaba un escalofrío lleno de excitación. Había una silla que era perfecta para practicar diferentes posiciones. #504 puso su brazo en la baranda y me agaché para chupárselo.

Agarré su pene que estaba pequeño con mi mano y lo empecé a masturbar a medida que pasaba mi lengua por la punta, poco a poco se fue poniendo más grande hasta que lo tuvo duro. Me paré y me recordé contra la baranda, #504 se ubicó detrás mío y empezó a rozar la punta de su verga contra mi ano, me mecí hacia adelante y hacia atrás rozando su verga entre la raja de mis nalgas hasta que estuvimos tan excitados que le pedí que fuera por el condón.

Entró a su cuarto y tomó el condón, volvió con un Today lubricado y lo agarré, lo abrí con afán, no podía esperar más. Lo destapé y se lo puse, me apoyé sobre la baranda y empujé mi cuerpo hacia atrás para que me penetrara.

Me agarró el culo y me penetró, disfruté cada centímetro de su pene entrando en las paredes de mi ano. De repente estaba allí, cumpliendo mi fantasía, haciéndolo en un balcón como siempre había querido, y #504 me la estaba cumpliendo. Fue mejor de lo que me imaginaba, el aire puro, la brisa y el frío hacían que la experiencia fuera aún más inolvidable.

La vista desde aquel balcón era incomparable. Por un lado se veían las montañas y los árboles a una corta distancia, y si volteaba a mirar hacia la izquierda podía ver a Bogotá desde arriba. Lo hicimos a la hora perfecta, vi el atardecer mientras culiábamos. Presencié como el cielo pasó de ser blanco y azul, a morado, con el tiempo las luces de la ciudad empezaron a encenderse hasta que todo el cielo se tornó azul oscuro.

Podía gemir con libertad, sin restricción ni miedo a que nos escucharan, me sentía libre no solo por el ambiente único del momento, sino porque estar al descubierto fue una de las mejores sensaciones de hacerlo en ese balcón . Me sentía libre, muy libre, emocionado. No quería que se acabará ese momento.

Culiamos en esa posición parados hasta que el sol se ocultó. #504 sacó dos sillas al balcón, las juntamos y me acosté con mi cara hacia arriba y mi culo en el borde expuesto hacia su verga. #504 tomó mis pies con sus manos y abrió mis piernas para ingresar a mi culo. Pude ver el cielo oscuro y las estrellas sobre nosotros mientras veía su cara enfocada en mí y su cuerpo meciéndose mientras me penetraba.

Me culió en esa posición por unos 15 minutos hasta que empezó a hacer mucho frío y entramos a su cuarto. Cerró el balcón, había sido una tarde inolvidable pero ninguno de los dos se había venido. Nos acostamos en la cama, a diferencia del balcón el cuarto estaba caliente y la cama era mucho más cómoda que las sillas, pero no se comparaba con la adrenalina y la emoción de estar en el balcón.

Me acosté en la cama y #504 se sentó encima de mi cintura para masturbarse. Era hora de venirnos, llevábamos culiando desde temprano en la tarde cuando todavía había sol, y ya había pasado tiempo desde que se había hecho de noche.

Vi como se frotó esa verga sobre mí, mientras lo hacía nos mirábamos fijamente a los ojos, podía sentir que estaba cerca al orgasmo. No tardó mucho y finalmente se vino sobre mí abdomen, chorro tras chorro de semen fue expulsado con gran rapidez, por la cantidad de leche que sacó pude inferir que se había venido hacía no más de medio día, pues no fue muy abundante.

Fue al baño a limpiarse y cuando volvió me hice la paja mientras contemplaba su lindo cuerpo y lo manoseaba. Me vine, me limpié y me vestí. Antes de irme me dijo que le gustaría participar en un gangbang conmigo y ser uno de los muchos activos que me den verga.


Puntuación: 10 de 10

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