#505. Preñado por el chico lindo de tinder

Hace 2 años no llevaba la vida que llevo hoy. Rara vez tenía sexo pero de vez en cuando era un simple estudiante en el día y en la noche era una historia diferente. Algunos viernes me encontraría con completos extraños en videos gays o bares y en cuestión de minutos terminaría sentado sobre ellos en una mesa, en el baño o donde nos diera la calentura con sus vergas taladrándome y recibiendo descarga tras descarga de extraños en el condón dentro de mi culo.

Una noche después de una sesión de besos apasionantes con el man más lindo de un video gay al que fui, terminamos en los baños sobre un inodoro en un cubículo. Por supuesto, mis gemidos llamaron la atencion de muchos. Había tomado mucho y ya estaba borracho. Después de varios minutos cogiendo con el hombre lindo y gimiendo, se había formado una pequeña cola de curiosos afuera del baño. Dios sabe cuántos penes se abrieron paso dentro de mí esa noche. Pensando en ello, deben haber sido al menos ocho.

Recuerdo haber llegado al punto en el que no tenía que mirar atrás para ver si había más penes para ordeñar, tan pronto como un hombre terminaba y sacaba su verga de mi ano, me montaba encima de otro y volvía a empezar. Me rendí como una hora después de entrar al baño, ya no aguantaba más vergas dentro de mi cuerpo. Me vestí y salí del baño, intenté alejarme de ese baño lo más que pude y me senté en una esquina a mirar mi celular.

Al lado mío había un hombre delgado, de baja estatura, blanco, de ojos color miel que aparentaba 27 años y se veía muy bien en su traje de ejecutivo. Para ese entonces me había pasado el efecto del alcohol y ya no me sentía borracho. Por razones que no recuerdo terminé hablando con él y lo primero que me dijo fue: “cómo la pasó en el baño?”, me reí y le dije que muy bien sin entrar en detalles. Nunca lo vi entre la multitud de hombres que se habían asomado para verme tener sexo, y no sé cuánto tiempo estuvo allí viéndome.

La conversación cambió de rumbo y me contó que trabaja con el gobierno y que vive en cedritos. Intercambiamos números y me fui media hora después. Sin saberlo, acababa de guardar el celular de quien sería #505, con quien me volvería a ver más de dos años después.

La forma como volví a encontrarme con #505 fue muy curiosa. Estaba en tinder y vi la foto de una cara reconocida. Sabía que había visto esa cara en otro lado pero no recordaba dónde hasta 2 minutos después que mi cerebro por fin lo recordó. Era el hombre delgado y bajito con cara linda con quien hablé la noche me cogieron varios en el baño del vídeo gay. Le di Like a su foto y al día siguiente habíamos hecho Match, después de todo al parecer el gusto era mutuo.

Decidí escribirle y de vez en cuando lo saludaba. Una semana después de empezar a hablar me dio su whatsapp. Efectivamente era el hombre que pensaba porque lo tenía dentro de mis contactos con el nombre de: “lindo que me preguntó: cómo la pasó en el baño?”. La semana siguiente logré que me invitara a su apartamento en cedritos, #505 es muy rogado para mi gusto pero le tenía ganas y valía la pena insistirle.

Llegó el día, me alisté y me puse bonito antes de ir a su casa. Apenas llegué a su apartamento entramos a su habitación y se quitó la camisa inmediatamente, luego me quitó la mía. Me quedé allí por un momento frotando sus abdominales. Envolví mis manos alrededor de él y las fui subiendo por su espalda hasta que subieron a sus hombros. Empecé a besar sus tetillas. Dio un paso atrás, se desabrochó los pantalones y los dejó caer al suelo, quedó con sus bóxers puestos. Se acercó a mí, se inclinó hacia adelante, agarró mis pantalones y los dejó caer al piso.

Nos acostamos en su cama y volvimos a besesarnos. Me pidió que me pusiera de pie frente a él y así lo hice. Me acercó más a él y me agarró el culo, se sintió muy rico. Luego se inclinó hacia adelante y besó el estómago, luego pasó las manos por mis nalgas. Me miró, agarré sus bóxers y tiré de ellos hacia abajo. Su pene saltó frente a mí, parecía que nunca se hubiera afeitado allí abajo, era una selva de pelos pero eso no me molestó. Lo miré maravillado, lo tomé con ambas manos, comencé a acariciarlo lentamente y a explorar mi nuevo juguete.

Me incliné hacia adelante pasé mi lengua a lo largo de él, comencé a lamerlo y a probarlo. #505 puso sus manos en mi cabeza y jugó con mi cabello, me incliné hacia delante y envolví mi boca alrededor de su glande, era todo lo que podía tener en mi boca. Volví a sentarme frente a él con mi mano entre sus piernas. Cogí su verga de arriba a abajo como si estuviera midiendo su tamaño y circunferencia, admirándolo. Entonces me miró a los ojos y susurré: “Lo quiero dentro de mí”

Me puse de pie, me bajé los bóxers, lo besé y dije: “Quiero hacerlo. Quiero que me lo metas en este momento”. Me tiró sobre la cama me abrió de piernas. Las extendí de par en par invitándolo a entrar. Me incliné hacia arriba y toqué su pene erecto. Me sentía tan mojado por dentro que sabía que estaba listo.

Extendí la mano, agarré su verga y la alineé a la entrada de mi ano. Recorrí sus labios un par de veces, luego acomodó su pene para penetrarme y cuando lo sentí entrando lo interrumpí. “Ponte el condón”,
hizo una cara de decepción pero se levantó para ponerse el condón. Volvió a la cama y se acostó en la misma posición cuando estaba a punto de penetrarme. Finalmente encontró el lugar correcto y estaba listo para empujar. Me miró a los ojos y me preguntó si estaba listo, y le dije: “oh sí, hazlo ahora mismo!”

Comenzó a empujar. Solté un gemido largo con cada centímetro que entró en mí y se deslizó desde la punta hasta sus bolas. Empujó hasta el fondo, hasta que no pudo ir más allá. Lo dejé todo dentro y se detuvo por un momento para sentir toda su verga succionada por mi culo. Fue increíble. Lentamente comencé a balancear mis caderas hacia adelante y hacia atrás, me gustaba decirle cosas como “oh cógeme!, oh dios mío, fóllame, fóllame” una y otra vez.

Luego comenzó a sacarlo y a meterlo por completo. Su verga era increíble, me gustaba retroceder y apretar mi culo cada vez que empujaba su miembro dentro de mí. Esto hizo que gritara, no palabras, solo ruidos y sonidos, gruñidos y gemidos. Empezó a ir más rápido, metiendo su pene lo más profundo que pudo. Estaba apretado y mojado, #505 siguió empujando hacia adelante. Siguió avanzando, apretando los dientes y golpeándome con fuerza.

Justo cuando #505 estaba en el límite, listo para estallar y llenarme con todo lo que tenía, dijo agitado: “Estoy listo para llenarte de semen. Quiero llenarte de semen, déjame quitarme el condón y preñarte”. #505 había querido cogerme a pelo desde el inicio pero no lo dejé. “me voy a correr”, eso me volvió loco, seguí gimiendo y moviendo mis caderas hacia él. De alguna manera lo sacó, se quitó el condón, me tomó de la cabeza, abrió mis labios con fuerza y eyaculó dentro, sentí los chorros de semen entrar en mí, disparó muchos chorros de leche caliente y espesa, cada centímetro cúbico de mi boca había sido innundado por su leche.

Cuando terminó me volteé, abrí mis labios y boté todo el semen que había eyaculado dentro de mi boca sobre la sábana. Lo miré sorprendido, preguntándome por qué lo había sacado y me había obligado a tragar su semen. Me incliné y agarré su verga, y seguí acariciándola hasta que no tuvo más para disparar. #505 me acababa de preñar, pero no el culo sino la boca.

Comencé a untarme todo el abdomen del semen que había quedado sobre la sabana, lo froté como crema para la piel, le sonreí y él me devolvió la sonrisa. “Eso es realmente asqueroso”, dijo, y enseguida continuó: “quería llenarte el culo con eso. Todavía quiero” Se rió de eso y le dije: “demasiado tarde”. “no si lo hacemos de nuevo” respondió con una sonrisa malvada. Deslizó su mano por mi cuerpo y comencé a frotar su pene de nuevo. Solté un pequeño aullido, pero no hice ningún esfuerzo por detenerme. Nunca le di el gusto de preñarme, y pocos minutos después de tocarnos me levanté de la cama y me vestí. Estaba algo molesto con él por lo que hizo, aunque me había excitado también.


Puntuación: 10 de 10

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