#513. El que le encanta hacer beso negro

Conocí a #513 por grindr. Tenía un no sé qué que me atraía de él. Tal vez era su cuerpo y su pecho velludo, nunca me imaginé que concretaríamos nuestro encuentro mucho tiempo después desde la primera vez que hablamos, debieron pasar al menos 6 meses hasta que lo conocí.

En sus fotos se notaba que ya había pasado sus 30 años, era blanco, alto, con barba corta, de ojos y pelo negro. Tenía una cara que me atraía y su sonrisa era cautivadora. Todas las fotos que me envió habían sido tomadas en el gimnasio, así que deduje que tenía un buen cuerpo pero nunca pude verlo porque tenía la camiseta puesta. Quise llevármelo a la cama desde ese momento pero #513 es un hombre muy ocupado y siempre tenía una razón para no poder vernos.

Primero tenía pareja, luego resulta que era “médico”, (esto lo dudo), nunca tenía sitio, etc. Meses después volvimos a hablar y me dijo que estaba libre un día entre semana, me invitó a su apartamento. No tenía muchas expectativas, ya había pasado mucho tiempo desde que hablamos por primera vez pero todavía sentía ganas de tirar con él.

Llegué a su apartamento y me recibió en pijama. Era alto y se veía como en las fotos, aunque su cuerpo no era tan tonificado como me imaginaba. Entramos a su cuarto y tenía puesta la película “Cazafantasmas”, esa es una película que nunca vería ni porque me pagaran. Más tarde me dijo que se la ha visto más de 4 veces.

Me acosté en su cama y me acomodé, me contó que hacía poco había salido de una relación y por eso no había accedido a vernos. Pocos minutos después de empezar a ver la película se quitó la camiseta y noté que tenia un pedazo de microporo en una de sus tetillas, no sabía por qué lo tenía pero tampoco quise preguntarle. Su cuerpo era promedio y tenía una espalda grande, eso me gustó mucho de él. A pesar que no tenía el cuerpo que me imaginaba era de contextura gruesa. Se quitó el pantalón y los bóxers, saltó su pene a la vista, el cual medía 19 cm, era casi proporcional a su altura.

Me lo metí a la boca, creo que sentí el sabor de su precum. Jugué con mi lengua y sus bolas, su glande y todo su miembro. Quería asegurarme que lo disfrutara y seguí todas sus instrucciones para darle una buena mamada. Primero se lo chupé en 4 sobre la cama y él de pie, luego se subió a la cama y se lo mamé acostado a lo largo de la cama con #513 arrodillado, finalmente me acosté boca arriba y él se sentó encima de mi pecho con su pene en mi boca, así tuvo todo el control y me atragantó un par de veces, pero ya estoy acostumbrado a esa sensación, a los activos siempre les gusta cuando uno se mete sus penes hasta la cavidad de mi boca. Fue una sesión se sexo oral larga donde tuve que sacarme su pene varias veces para poder respirar.

Le gustaba darme dedo, empezó a hacerlo sutilmente al inicio con un dedo para después meter otro dedo más profundo. Quería sentir su verga en mi culo, pero eso sería mucho después. Sus dedos en mi ano fueron reemplazados poco tiempo después por su lengua. Nunca antes me habían hecho un beso de negro por tanto tiempo, me di cuenta que es su mayor fetiche. Le gustaba meter la lengua lo más profundo que podía y moverla dentro de mi ano. Su barba áspera rozaba mi ano y aunque al principio era incómodo con el tiempo me acostumbré. Me retorcí en su cama, me agarré de las sábanas, los cojines, sus piernas, no podía evitar hacerlo, #513 es un maestro del beso negro.

Me chupó el culo en 4 y con mis piernas abiertas hacia arriba. #513 podía durar horas haciéndome el beso de negro, y aunque me gusta que me lo hagan eventualmente me aburrí que me lo hiciera. Quería culiar, tener su pene dentro y gemir, ya había tenido suficiente de su lengua en mi ano, pues llevábamos más de media hora desde que me empezó a chupar el ano.

Le dije que quería que me culiara y sacó un condón de su mesa de noche. Me acosté en la cama y puse una almohada debajo de mi culo, abrí mis piernas y #513 se sentó arrodillado en frente para penetrarme. Mi ano se abrió para dejar entrar su pene grueso, segundos después llegó hasta el fondo. Cogimos en esa posición por varios minutos, no intentamos otra posición, le pedí leche e intentó dármela, me di cuenta como aumentó la velocidad de sus movimientos y le seguí pidiendo leche. “dame leche!, dame tu leche!”, le gritaba, pero minutos después empecé a dudar que lo hiciera pronto.

Le pegunté si quería venirse dentro y me dijo que es algo que nunca logra, por eso debe venirse en la boca o el pecho. Entendí inmediatamente lo que sucedía. Lo estaba forzando a que hiciera algo, y no quería que se sintiera comprometido a hacerlo, así que cuando me empezó a doler le pedí que lo sacara y le pregunté dónde quería venirse y dijo que en mi abdomen.

Sacó su pene y botó el condón, empezó a masturbarse hasta que se vino en mi pecho. Me masturbé después que él se vino.


Puntuación: 8 de 10

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