#515. Sexo en el parqueadero del Carulla

Quién iba a pensar que un browine me habría permitido tener sexo con un desconocido en un carro en el parqueadero de un Carulla (para los que no son de Colombia, Carulla es el nombre de una cadena grande de supermercados). Era sábado y me encontraba almorzando con mi familia en un restaurante de quinta camacho donde venden la mejor comida inglesa y donde el dueño y la persona que atiende es británico. Es uno de mis restaurantes favoritos y venden un postre muy rico llamado “Volcán de chocolate”, una torta de brownie rellena de chocolate derretido caliente que sale como un volcán cuando uno rompe el brownie con la cuchara.

Pedimos un volcán para compartir y mientras lo comía me dieron ganas de ir al baño, estando en el baño abrí grindr y apareció la foto de un hombre muy guapo con una sonrisa linda que estaba a pocos metros de distancia. Tenía ojos claros, era blanco, y su perfil decía que tenía 29 años y era 100% activo. Decidí escribirle y enviarle fotos de mí.

#515: “Está rico. Tiene sitio?”

Yo: “No y Tu?”

#515: “No”

Yo: “ah. Que lástima”

#515: “ando muy arrecho”

Yo: “que rico. Pero no tenemos sitio”

#515: “yo puedo en mi apartamento pero hasta la otra semana. Tengo visita esta semana”

Yo: “entonces me escribes la otra semana y la pasamos rico.”

#515: ” Quiero hoy. Ando con las huevas cargadas. Quiero culito”

Yo: “mm deli”

#515. “Le tramaría hacerlo en mi carro?”

Yo: “si puede ser. Donde sería?”

#515: “lo tengo parqueado en el carulla. Es de vidrios oscuros”

Inmediatamente recordé a #69, el bisexual que manejó 7 días diferentes, 2 horas cada día para cogerme. Recorría 1 hora desde su casa en Aventura hasta Doral, donde queda la casa de mi tío cuando viví en Miami, #69 recorría otra hora más para devolverse hasta su casa en la madrugada. #69 hizo esto 7 días diferentes en menos de 2 semanas, nos conocimos días antes de devolverme a Bogotá y según él, “quería disfrutarme lo mayor posible antes que volviera a Colombia”.

Varias veces me dijo que yo le gustaba mucho, y él también me gustaba, tenía una mirada muy varonil y un cuerpo de gym hermoso, era una lástima que nos quedaban pocos días para vernos. El carro de #69 tenía los vidrios oscuros y siempre lo hicimos en calles solitarias a media noche, la primera vez lo hicimos en el parqueadero de la casa de mi tío aprovechando que estaba lloviendo. Hace poco le volví a escribir pero desafortunadamente ahora vive en Vancouver.

Con #515 iba a revivir la emoción de hacerlo en un carro con vidrios oscuros, y no quería perderme esa oportunidad. Me dijo que nos viéramos a la entrada del Carulla de la 71 con 11, me contó como iba vestido. Debía encontrar una excusa para escaparme del restaurante y poder verme con #515. Cuando volví a la mesa sólo quedaba un bocado de brownie y yo apenas había comido 3 cucharadas, entonces se iluminó mi cerebro. Mis papás saben que me encanta ese postre, les dije que quería más y ordenamos otro volcán de chocolate. En realidad no me cabía más en el estómago después de un “fish and chips” con dos vasos de gaseosa. Usualmente ese postre se tarda entre 10 y 15 minutos para que lo lleven a la mesa, lo cual me daba un margen de tiempo para tener sexo con #515 en su carro y volver a restaurante.

Le dije a mis papás que debía ir al carulla a comprar una cosa y salí corriendo para verme con #515. Lo vi desde lejos, allí estaba esperándome en la puerta con la chaqueta roja y jean que me dijo llevaba puesto. Era guapo y era más alto de lo que me imaginaba, debía medir 1.80. Nos saludamos disimuladamente y bajamos por la rampa hacia el parqueadero. Caminamos hasta el último lugar del parqueo donde estaba su Hyundai de vidrios oscuros.

Abrí la puerta del copiloto y él subió por la silla del piloto, una vez estuvimos adentro empujó mi silla hacia atrás hasta lo más lejos que pudo y entre maniobras por el poco espacio que teníamos logró pasarse hacia el puesto del pasajero y se hizo encima mío. Se inclinó hacia adelante, besándome con fuerza mientras me quitaba la camiseta con sus manos.

Estiré mi mano entre sus piernas, era difícil ver entre la oscuridad y sus bóxers negros, así que busqué a tientas la cremallera de su pantalón. Finalmente agarré su miembro, mis ojos se abrieron de alegría.

Subí su camiseta y se puso la parte de adelante detrás de su cuello pero sin quitársela. Chupé sus tetillas, provocando un gemido en él. Luego me agarró del pelo y jaló mi cabeza hacia su cara, fue bastante rudo conmigo tirando mi cabeza hacia adelante y hacia atrás. Empecé a sentir todo su peso encima pero no me importó. Bajó su mano y la metió entre mi pantalón, me tenía muy duro. Empujó mi jean hacia abajo y aunque estaba bien ajustado poco a poco fue cediendo. Tomé su pene con mi mano y la cerré con su pene duro adentro.

Comencé a jalar fuerte su pene de arriba a abajo, podía escuchar el sonido intenso de una masturbación, su glande rozando rápidamente su pene una y otra vez, enseguida subí mi mirada para mirarlo a los ojos y noté que estaba muy excitado, respiraba muy fuerte y movía su cabeza muy rápido de un lado al otro, alcancé a pensar que estaba sufriendo de un ataque de epilepsia.

“Estás bien?”, le pregunté.

“No he tenido sexo desde que terminé con mi ex”, dijo agitado.

“Y eso hace cuánto fue?”, le pregunté.

“casi 2 meses”. respondió.

En ese instante entendí por qué estaba tan excitado, después me contó que no le gusta masturbarse y prefiere venirse solamente cuando tiene sexo. Un verano de 2 meses debía tenerlo bien cargado, me encanta cuando están así de arrechos.

Deslizó mis bóxers hacia abajo y sostuve mis piernas juntas, deslicé mi cuerpo hacia abajo sobre la silla de cuero y mi culo quedó expuesto hacia él, #515 acarició mis nalgas y empujó un dedo dentro de mi ano. “Quiero metérselo”, dijo con tono desesperado. Bajé la mirada y vi su verga toda dura apuntando hacia mi ano. Abrí mis piernas y #515 apuntó sosteniendo su verga con su mano hacia mi hueco, metió la punta, me dolió un poco y finalmente cedí, dándole acceso a mi culo.

“¡Oooooh, Dios mío!” susurró.

De repente, #515 estaba empapado de sudor y su cara estaba sonrojada. Me folló duro, vi sus ojos rodar hacia arriba y abajo, escuché su respiración cambiar. Empujé mi culo hacia adelante, su pene se introdujo más al fondo de mi culo. “Dame pene””, le pedí como si no me hubieran cogido en meses.

“Aquí está su pene”, me dijo empujando un centímetro más adentro, “y aquí está el resto” continuó y dio un empujón hacia adelante que me hizo gritar del placer. El instinto de #515 fue taparme la boca con su mano, preocupado porque nos descubrieran. Los dos miramos hacia el retrovisor, vimos a un hombre acercarse, mi corazón empezó a palpitar muy fuerte. Quedamos quietos, pensé que todo iba a terminar mal. Segundos después perdí de vista al hombre, no supe a dónde se dirigió hasta que vimos una camioneta salir, al parecer el hombre solamente había ido a sacar su carro.

Respiramos tranquilos, fueron segundos de estrés y preocupación. Continuamos con lo nuestro y #515 siguió introduciendo su verga, sentí mi culo esforzándose por asimilarlo todo, me sentía apretado.

Giré mis caderas hacia la derecha para cambiar el ángulo de penetración, así profundizó más en mí. Pude sentir que su pene estaba más caliente y sus bolas empezaron a rebotar contra mis nalgas. #515 estaba en medio de una corrida inminente. Enterró su cara contra mi pecho y empezó a bombear dentro de mí, era evidente que #515 necesitaba esa liberación desde hacía mucho tiempo. Sus gemidos aumentaron y su respiración también, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me ahorcó mientras empujaba su pene profundamente a medida que sus bolas se vaciaban.

Su cuerpo sufrió un espasmo mientras tenía su orgasmo, me imaginé su esperma pegajosa vaciándose en el condón mientras gemía.

Levanté mis piernas y bajé la mirada hacia su verga saliendo de mi ano, vi como salió más pequeña que cuando había entrado a mi ano y noté el fluido de su semen viscozo y blanco que flotaba dentro del condón que todavía tenía puesto. El asiento de cuero estaba resbaladizo por nuestro sudor. Se inclinó hacia atrás, su cabeza chocó contra el parabrisas, sacudió su pene para quitarse el condón. Quería regar su leche en mi cara pero no me dejó, apenas se quitó el condón lo metió en la guantera dentro de una bolsa que había allí.

Se bajó la camiseta y se subió los pantalones. Me pasé al puesto de atrás para poder vestirme y me pasó mi ropa, no sé cómo logré quitarme toda la ropa estando en el asiento de adelante con él encima mío, ponerme la ropa de nuevo en el asiento trasero donde tenía más espacio fue mucho más difícil.

Volteé a mirar hacia afuera para mirar si había alguien viéndonos pero no vi a nadie. Me despedí de #515 y abrí la puerta para bajarme con un poco de dificultad porque había un carro muy cerca. Me había demorado más de lo pensado y caminé rápido hacia el restaurante. En el camino me aseguré de estar bien vestido, en ocasiones anteriores similares había vuelto a mi casa con la camisa desabotonada, la cremallera abierta, con el cinturón sin abrochar por el afán y mi mamá me había preguntado extrañada qué había estado haciendo.

Cuando volví estaba el volcán de chocolate servido en la mesa. “Tu postre llegó hace rato, te estábamos esperando”, dijo mi papá. ” Me demoré porque me encontré con un amigo”, respondí. Esa excusa siempre me ha servido, aunque debo encontrar otra para no ser tan obvio la próxima vez que me surja un rapidito inesperado.


Puntuación: 9 de 10

 

 

 

3 comentarios sobre “#515. Sexo en el parqueadero del Carulla

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