#519. El periodista ecuatoriano

Han conocido personas por internet con las que llevan hablando meses pero nunca se les pasa por la cabeza verse en persona? Pues eso me sucedió con #519, la diferencia es que con él sí nos conocimos. En realidad, se supone que debí conocerlo mucho antes del día que nos vimos. “Te tengo un regalo que te traje de mi último viaje”, me dijo después de muchas veces que me invitó para vernos una tarde.

Encontrarme con él tenía una consecuencia, y era que iba a sacrificar tiempo que podría destinar en tener sexo con alguien más por conocerlo a él, y al conocer a #519 no iba a tener sexo, pues él fue claro desde el principio que sólo quería que nos conociéramos, pero no estaba interesado en culiar.

Básicamente la decisión estaba entre tener sexo y no tener sexo, y prefería tener sexo. #519 me escribía esporádicamente para preguntar cómo estaba y decirme que quería conocerme, y aunque me parecía atractivo, extrañamente no sentía ganas de verlo, quizás porque sabía que él no tenía interés de tener sexo conmigo.

Un día de repente recibí un mensaje de #519, decía que quería cularme. Será que él sabía que esa sería la forma más rápida que yo accedería a verme con él? No quería mostrarme tan fácil, pues siempre que me hablaba para vernos buscaba alguna excusa para no hacerlo. Si aceptaba su invitación sería muy evidente que sólo quería llevármelo a la cama. Lo dudé por unos minutos pero después no me importó y acepté su invitación para coger ese mismo día en su apartamento.

Dos horas después llegué a la portería de su edificio. Era eso de las 2pm y lo vi llegar con una caja grande de papa jhons, era hora del almuerzo y sin saber había llegado justo en el momento que iba a almorzar. Subimos hasta su apartamento y me preguntó si quería pizza pero soy tan orgulloso que no acepté y le dije que iba a esperar a que él comiera primero. Si me hubiera preguntado si quería almorzar con él antes que yo llegara, le habría aceptado al menos una rebanada de pizza. #519 me dijo que no tenía casi hambre y que podía esperar a que termináramos de tener sexo para comer.

Entramos a su apartamento dúplex sin muebles porque estaba de trasteo. Bajamos al primer piso, todavía quedaba dos sillones en la sala de estar que comunicaba las habitaciones. Después de haber hablado tanto tiempo por mensaje, era evidente que la conexión en persona no era la misma. Me dio la impresión que #519 era alguien frío, tímido, y muy serio a comparación de lo que me imaginaba antes de conocerlo. Su voz era suave y hablaba muy pausado.

Nos sentamos en el sofá de cuero negro y allí hablamos por unos minutos antes de tirar. Me contó que viaja mucho por cuestiones de trabajo. Lo que me decía me entraba por un oído y me salía por el otro, de hecho me pareció aburrido hablar con él, quería tener su pene dentro de una vez por todas. Quería dar el primer paso pero le tenía tan poca confianza que no fui capaz de hacerlo hasta muchos minutos después.

Tomé valor, le quité su gorra y por fin dejó de hablar, nos miramos fijamente a los ojos y le quité la camisa. Tenía un cuerpo lindo, moreno, definido, tenía una contextura linda, con abdomen plano, natural, pero no era de gym. Después de besarnos me paré de la silla y me arrodillé para mamárselo, tenía su pene duro desde antes de tocar mi boca con su glande.

Su actitud en el sexo fue igual que su personalidad, era muy calmado para mi gusto, hubiera preferido que demostrara más excitación y ser más dominante. Fui yo quien tomó el control de la situación.

Cuando me aburrí de mamárselo le pedí que me lo metiera. Me acosté con las piernas abiertas en el otro sofá que había. Se puso el condón y me penetró suave. Igualmente me folló despacio, de la misma forma que hablaba y actuaba. Observé su lindo cuerpo con poco vello a medida que se movía con su pene en mi culo.

Hubo una conexión en nuestras miradas, todo fue muy despacio, sentí como si estuviera en cámara lenta, pude notar en sus ojos lo mucho que me deseaba. Dejé que me cogiera hasta que se cansó, al final se quitó el condón y se vino sobre mi abdomen. No botó mucha leche, pero me encantó sentirla caer chorro tras chorro y caliente sobre mí.

Me levanté del sofá y me limpié su semen con papel higiénico, me masturbé después mientras tocaba su abdomen y admiraba su cuerpo. Luego me vestí y salí de su apartamento. Fue extraño saber que acababa de tener sexo con #519. Nunca más volvimos a hablar.


Puntuación: 5 de 10

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