#520. El visitante de Minneapolis

Abrí grindr y vi la foto de #520. Era un hombre que rondaba los 30 años, con barba corta, blanco y atractivo. Pude notar el veraneo que llevaba por la forma como habló, estaba dispuesto a cogerme donde fuera y en ese mismo instante.

Me dijo que no tenía sitio y que estaba de visita donde un familiar porque vive en Minneapolis. Al parecer lo del sitio no era problema para él y para mí tampoco, habríamos tirado debajo de un puente. Con sólo ver su selfie sin camiseta me dieron unas ganas de cogérmelo.

Mencionó unas cabinas a las que podíamos ir para tirar, y aunque no soy fan de ir a cabinas, estaba dispuesto a hacerlo por culiar con #520. Me dio la dirección y nos encontramos a la entrada media hora después. El lugar no representaba para nada lo que conozco como cabinas, era un cuarto con un espejo grande al fondo que cubría la pared de lado a lado y del piso hasta el techo, había un televisor mediano adosado en la parte de arriba y había sillas que estaban pegadas a las paredes.

Había hombres sentados en aquellas sillas y lo primero que analicé es que si #520 quería tener sexo conmigo, los demás que estaban en el lugar iban a vernos porque no había un lugar con más privacidad en aquel cuarto. Me fascinaba la idea que nos vieran, pero no estaba seguro si a él le iba a llamar la atención hacerlo en frente de los demás. Al fin y al cabo, si él ya conocía ese lugar, debía saber eso. Tal vez #520 era todo un exhibicionista.

Se sentó en la silla y no perdí tiempo para dar inicio a lo que sería un encuentro que llenaría todas mis expectativas como amante del exhibicionismo. Me arrodillé y le bajé la cremallera del jean. Su pene todavía estaba pequeño, no había señal que estuviera excitado todavía. Acerqué mi cabeza a su miembro, lo metí en mi boca y poco a poco lo estimulé hasta que sentí como su verga se puso grande con mi lengua. Poco tiempo después lo saqué de mi boca y vi su verga erecta, su glande rosado era brillante y apuntaba hacia mí deseoso de entrar por mis dos agujeros.

Saber que había tipos viéndonos me excitó mucho, me volví a meter su verga en mi boca para chupárselo al estilo actor porno. Me dejé poseer con su verga en mi lengua. Jugué con su pene en mi boca, me sentí dueño de su verga en ese momento.

Estando arrodillando mientras se lo mamaba me bajé el pantalón y los bóxers hasta las rodillas, dejando al descubierto mis nalgas a los que nos estaban viendo. Empecé a moverme hacia adelante y hacia atrás, insinuando un movimiento sexual. #520 acariciaba mi cara y tomaba mi cabeza mientras disfrutaba de su verga en mi boca.

Me levanté y acerqué mi cara a su oído. “Quiero que me lo metas”, le susurré. Estoy seguro que #520 quería lo mismo, me quité toda la ropa y la arrumé toda junto a mí. Puse mi chaqueta en el piso y me acosté sobre ella para que no me diera frío. #520 se quitó la camisa y se bajó los pantalones y el bóxer hasta los tobillos, se dejó los zapatos puestos. Lo ayudé con mi boca a ponerse el condón y me acosté sobre el piso.

Levanté mi cabeza y miré alrededor, noté que los demás se estaban masturbando con nuestro espectáculo. Puse mis pies encima de los hombros de #520 y esperé a sentir su verga ingresar. Aplicó saliva en mi ano y el condón, luego me penetró despacio, a medida que mi ano se abríapara él. De repente sentí toda su verga dentro y me empezó a follar en forma. Agarré sus nalgas con mi mano y mis pies pasaron de estar sobre sus hombros a estar en el aire.

Estar tirado en el piso mientras #520 me cogía y al mismo tiempo ver a los que estaban a nuestro alrederor masturbándose mientras nos veían me tenía muy duro, quería que el momento no se acabara. No me importaba que escucharan mis gemidos afuera. Agarré a #520 del cuello y acerqué su cara hacia mí, sentí el sudor que emanaba de su espalda y su pecho, eso me excitó aún más. Empezó a moverse más rápido y sus ojos se cerraron con fuerza. No estaba seguro si estaba a punto de venirse, pero hizo los mismos gestos que hacen cuando van a hacerlo.

Cuando hacen estos gestos me gusta gemir más duro, es una forma de decirles que quiero su leche. “Oh si! Ohh!”, empecé a gritar. Poco tiempo después dio 3 empujones contra mi cuerpo despacio y con más fuerza, sabía que se estaba corriendo. Cayó encima de mí cansado y me sentí realizado de haber logrado que se viniera con mi culo.

Sacó su verga de mi ano despacio y con ella salió el condón usado. Lo botó en una caneca que estaba cerca y se vistió, también tomé mi ropa y me vestí mientras los otros me seguían viendo. Si hubiera alguien que me gustara me le habría acercado, pero no vi a nadie en el lugar que me llamara la atención. #520 salió primero y poco después salí yo. No se despidió ni dijo Chao, es como si con venirse hubiera olvidado ser decente.


Puntuación: 7 de 10

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