#521-#525. Culiando con 5 hombres en las cabinas

La última vez que me metieron más de 3 penes en un mismo lugar antes de 521-#525 fue cuando me culiaron 5 hombres: (#493-#497) una noche en un bar, fue una experiencia deliciosa donde terminé rodeado de condones y todo untado semen.

Tras haber estado con #520, donde tiramos en un sitio gay en medio de un cuarto con hombres observándonos a nuestro alrededor, recordé esas veces donde hacían fila para culiarme en las cabinas y bares que visitaba. Recordé esa sensación de adrenalina que me generaba empezar a mamárselo a alguien que acababa de ver, luego ir a un baño o cuarto oscuro, o donde fuera y bajarme los pantalones para darles culo hasta deslecharlos.

Había un video gay del cual había escuchado pero nunca había ido. El día después de tirar con #520 me desperté con ganas de putear como aquellos días. Ese día no quería hacer cruising ni hacerlo en una cama, quería ir a un lugar donde hubiera muchos hombres y tirarme a más de uno. Decidí conocer el video y después de clase salí directo hacia allá. Tenía un poco de nervios y expectativa por lo que iba a suceder.

Llegué al sitio, adentro había muchos hombres de todas las edades. Cuando entré empecé a buscar quien sería el primero del día, a pesar de la cantidad de hombres no me gustó ninguno hasta que vi a #521. Era blanco, aparentaba 34 años, medía 1.70 y tenía poco pelo. De cara aguantaba mucho y apenas lo vi me puse de pie contra la pared a dos pasos de él. De vez en cuando volteaba mi cabeza para mirarlo pero no quería ser tan evidente, esperaba algún gesto por parte de él. Lo miré de pies a cabeza disimuladamente, segundos después me miró a los ojos y me señaló una cabina que estaba abierta. Entré a la cabina y #521 me siguió.

Cerramos la puerta con seguro y me desnudé, mientras tanto #521 miraba como me quitaba la ropa y apenas vio mi culo lo tocó como si no hubiera visto un culo en meses. No dijimos ni una palabra, estábamos enfocados en la lujuria del momento y en lo que estaba por suceder. Le bajé la cremallera y salió su pene semiduro que segundos después se puso duro con una buena mamada que le di. Cuando se lo puse erecto me arrodillé en 4 sobre un sofá pequeño que estaba allí y apoyé mis manos sobre la parte de arriba del espaldar. #521 se colocó el condón y me penetró, me agarró con sus manos de mi cintura y me cogió por 3 minutos aproximadamente hasta que se vino.

Sacó su pene y botó el condón en una esquina, se subió los pantalones y abrió la puerta, mientras él salía me vestí y poco tiempo después salí de la cabina donde tiramos. Caminé por el lugar para ver si encontraba alguien más con quien coger, pues todavía seguía caliente. No pasó mucho tiempo antes de encontrar a quien sería #522, un hombre que aparentaba 28 años, blanco, de 1.75 de estatura y sin barba que llevaba puesta una camiseta de adidas gris y jean. De los 5 con los que estuve esa noche, #522 fue el más guapo.

Después de pensarlo me acerqué a #522, quien demostró interés en mí. Entré a una cabina y él entró después de mí. Cerré la puerta, se sentó en la silla y me arrodillé para mamárselo. Tenía un pene de tamaño mediano, 17cm aproximadamente, no muy grueso. Lo tenía erecto y eso me excitó, no tuve que chupárselo para que se le pusiera duro. Me senté encima de #522 mirando hacia su cara, tomé su verga con mi mano y apunté la punta hacia mí ano, bajé mi culo y me ensarté su verga centímetro por centímetro hasta que la tuve toda dentro.

Lo agarré del cuello para sostenerme con facilidad y empecé a cabalgarlo, a pesar que la posición era algo incómoda por la silla donde estábamos logré cabalgarlo y disfrutar de su verga por 4 minutos aproximadamente hasta que quise cambiar de posición. Me levanté y me acosté sobre el piso boca arriba. Siempre he sentido una fascinación porque me cojan en el piso, a pesar de lo frío, duro e incómodo que puede ser, es más excitante que una cama porque me recuerda los lugares extraños de cruising donde me lo han hecho.

#522 se arrodilló, acercó su pene a mi culo, abrí mis piernas por completo y me volvió a penetrar. Inmediatamente empecé a gemir, de vez en cuando subía su camiseta con mi mano y lo tocaba para explorar su abdomen y su pecho, me daba morbo que todavía tuviera su ropa puesta. Luego lo jalé hacia mí y lo abracé, nuestros cuerpos se estaban tocando ahora, a pesar que él tuviera la camiseta puesta. Sentí la necesidad de pedirle leche y grité “dame leche! Quiero tu leche!”. Nos miramos a los ojos y le hice una mirada para hacerle saber que en verdad quería su leche. Empezó a moverse más rápido, eso me puso aún más duro. Sabía que #522 estaba a punto de llegar, lo abracé con más fuerza hasta que se vino.

Sacó su pene y me masturbé acostado en el piso, mirándolo y recordando el momento cuando me culió. Me vine y me levanté para vestirme. Salimos al mismo tiempo de la cabina hacia direcciones opuestas. Volví a caminar sin rumbo por los pasillos. Me sentía observado, las miradas provenían de todo tipo de hombres, desde viejos verdes y gordos hasta jóvenes con los que nunca me metería, el casting no era muy bueno en ese momento.

Me senté en una silla porque me aburrí de caminar sin encontrar a nadie que valiera la pena. Un hombre que no había visto pasó cerca a mí y no dejó de mirarme. Era #523, un tipo moreno, alto, sin barba, tenía puesto un saco gris de abercrombie y jean, aunque se veía mayor tenía una cara linda. Me quedé sentado sin hacer nada y siguió mirándome, era evidente que quería hacer algo conmigo.

No lo dudé, me levanté de la silla, lo tomé de la mano y lo llevé conmigo hasta la cabina más cercana. Cerramos la puerta y me desnudé rápido, #523 se bajó los pantalones y los bóxers. Metí su verga en mi boca y se lo puse más duro de lo que estaba antes de chuparlo. Cuando la saqué de mi boca vi su verga erecta, debía medir 17 cm, quería deslecharlo con mi culo y me acomodé rápidamente sobre el sofá para que me cogiera en pollo asado. Le pregunté si tenía condón, sacó uno de su bolsillo, era de esos condones que regalan y se lo puso. Me quité todo lo de abajo, incluido los zapatos pero me dejé la camiseta y el saco. Por su parte, #523 sólo se bajó los pantalones, últimamente me excita mucho tirar con ropa.

Para ese punto mi culo ya estaba abierto por las vergas que me había metido #521 y #522, el pene de #523 entró con gran facilidad, si hubiera sido más dotado tal vez no hubiera entrado así de rápido. Esa sensación cuando la verga entra rápido y sin dolor es muy excitante, es como si esa verga pertenciera a mi culo y nunca debería salir de allí. “Que rico culo papi”, me repetía a medida que lo metía y lo sacaba. Siempre me ha sonado muy raro los que hablan de “papi”, pero me da morbo lo guiso que suena.

Mis piernas quedaron abiertas y volando en el aire, dejé que #523 hiciera lo suyo, quería que me disfrutara. Me tomó de la cintura y me dio verga por varios minutos, estoy seguro que los que estaban afuera podían escuchar mis gemidos. #523 cambiaba de ritmo con el tiempo, a veces iba más rápido y cuando se cansaba volvía a cogerme despacio, la intensidad de mis gemidos era proporcional a la intensidad con la que me follaba.

Cogimos por unos 5 minutos hasta que se cansó, me hizo entender que es de esos que nunca logran venirse dentro. Sacó su verga, botó el condón a un lado y se masturbó sobre mi cuerpo hasta que se vino a chorros sobre mí. Me encanta cuando me cubren con su leche, no quise limpiarme todo su semen en mi pecho, #523 me dio papel higiénico pero dejé un poco se su semen en mi cuerpo para que se secara. Nos vestimos y salimos de allí.

No estaba seguro si iba a volver a encontrar alguien más con quien tirar, pero no quería irme todavía, creo que en el fondo quería meterme otra verga en el culo antes de irme. Vi un hombre lindo que estaba coqueteando con alguien más, así que no me acerqué a él, pero si hubiera estado sólo lo habría intentado. Poco tiempo después vi a #524, un hombre que aguantaba mucho, tenía camisa blanca con rayas azules, medía 1,60, era moreno y parecía estar interesado en mí. Un simple acercamiento de #524 hacia mí mientras me observaba fue suficiente para darme cuenta que me quería comer con su mirada. Entramos a una cabina. Le bajé los pantalones y le mamé su verga dura y encorvada hacia arriba, le gustaba agarrarme la cabeza para atragantarme con su vergota. Me tenía muy arrecho, se lo chupé como si fuera el último pene en la tierra, había algo en su cara que me producía muchas ganas de cogérmelo, creo que era su mirada sexy y su cara de malo.

“Quiero que me lo metas”, le dije con los ojos llorosos después de la mamada que le di. Me paré y me bajé los pantalones rápidamente, no podía esperar para sentirlo dentro. Me volteé con mi espalda hacia él, mi culo rozando su verga y moviéndome de arriba a abajo para estimularlo. Luego tomé su pene con mi ano y empecé a masturbarlo, lo tenía bien erecto en el estado perfecto para entrar en mi ano, pero no quería que me penetrara todavía, prefería provocarlo primero. Hice mis movimientos de perra con mis nalgas rozando su pene, ofreciéndome con gemidos y movimientos sexuales, quería hacerle saber que podía hacer lo que quisiera conmigo y mi culo.

No aguanté más, quería sentirlo dentro y le puse el condón. Me penetró estando parados, él con su espalda contra la pared y yo adelante. Sentí como ingresó en mi culo, se deslizó suavemente por las paredes de mi ano hasta que llegó al fondo. Empezamos a culiar rápido, me sostuve de sus brazos para evitar caerme, gemí fuerte del placer, tener su verga entrando y saliendo de mi culo era todo lo que quería en ese momento.

Así culiamos por unos 4 minutos y luego cambiamos de posición. Me acosté en la silla con mis piernas hacia arriba y volvió a penetrarme, ahora él era el que tenía el control total de los movimientos. Vi su cara de excitación y su camisa a rayas medio abierta, dejando ver parte de su lindo pecho. Una vez más un extraño me estaba cogiendo con ropa mientras yo estaba casi desnudo, pues todavía tenía mi saco puesto.

#524 empezó a ir mucho más despacio. “Qué pasó?”, le pregunté. “Estoy que me vengo”, respondió. No dudo que estuviera a punto de venirse, yo también lo estaba, los dos estábamos muy excitados, la situación ameritaba una buena corrida. No duró mucho tiempo y aproximadamente 30 segundos después de empezar a culiarme despacio dio un gemido suave y aumentó la velocidad hasta que se vino. Ver su expresión orgásmica me arrechó mucho y me vine segundos después que él lo hizo.

Era el cuarto pene que deslechaba esa noche y me sentí realizado. Estando acostado semi desnudo sobre la silla vi como se subió el pantalón y se abrochó el cinturón, luego se despidió y salió de la cabina. Me vestí, las piernas me dolían un poco por el esfuerzo que había hecho al tenerlas extendidas en el aire. Volví a caminar por el lugar, no tenía planes de estar con nadie más, pero cuando estaba yendo al baño, un hombre me manoseó, y eso me gustó. Era #525, aparentaba 27 años, era blanco, estaba bueno y tenía puesto un vestido elegante. Me arrinconó contra la pared y me manoseó de pies a cabeza. Me llevó a una cabina y allí nos encerramos.

Me llevó hasta el fondo de la pared y me besó, su lengua exploró la cavidad más profunda que pudo de mi boca, solamente con besarme y sentir sus manos recorrer todo mi cuerpo me puso completamente duro. Me comió la boca como nadie lo había hecho en un buen tiempo y poco a poco metió su mano entre mis boxers y mis nalgas. Sentí su mano masajear mi culo hasta que metió su dedo en mi ano. Si así era el preámbulo no me imaginaba lo delicioso que iba a ser la culiada. Toqué su entrepierna con mi mano, también lo tenía 100% duro. Me agaché, bajé su cremallera y se bajó el pantalón. Le medía unos 19cm, era recta y gruesa.

Metí su verga en mi boca y la estimulé con mi lengua, luego chupé la puntica como me pidió y finalmente le besé las bolas. Quería tener su verga en mi culo, quería sentirlo dentro. 2 minutos después de mamárselo sacó su pene de mi boca y vi su precum en la punta de su glande morado y delicioso. Se puso el condón y con algo de dificultad logró estirarlo por completo hasta abajo. Esa verga morada y cabezona en la punta pedía mi culo.

Me echó dedo antes de penetrarme, jugó con la mitad de su dedo anular dentro de mí. Aunque muchos no saben dar dedo, #525 me lo hizo muy rico. Tenía las uñas recién cortadas y por eso no fue incómodo como cuando otros me han metido su dedo, ojalá los activos supieran que una uña larga produce dolor en el ano. Después de darme dedo acercó su boca y exploró con su lengua la entrada de mi ano.

Una vez mi ano estuvo bien estimulado por su dedo y su lengua nos alistamos en posición misionero. Me acosté sobre el sofá, estaba ansioso de recibir su rica verga. La tomó con su mano y apuntó hacia mi culo. Después de 3 intentos logró meterlo y en menos de 20 segundos lo tuve todo hasta el fondo. De ahí en adelante sólo recuerdo sentir su verga estimular las paredes de mi ano, le pedía verga y él me la daba, despacio y duro. Gemí como perra, la sensación de tenerlo dentro me tenía al borde, iba a deslechar el quinto pene de esa noche con mi culo.

Subí su camisa con mis manos, manoseé su pecho y le di besos en sus tetillas. Le hice saber con mi mirada lo mucho que lo estaba disfrutando. Me culió por más de 10 minutos hasta que lo sacó, se quitó el condón y se empezó a masturbar sobre mi cara. Cerré los ojos para evitar que cayera semen y luego sentí varios chorros de su leche caliente caer sobre mi frente, mejillas y mentón. Cuando terminó me pasó papel higiénico y me limpió. Me masturbé después de esto y cuando terminé me dio un beso. Nos vestimos y nos despedimos.

Estaba cansado pero satiafecho, mi culo había recibido 5 penes en menos de dos horas. Cuando salí de la cabina caminé de nuevo por los pasillos, pero no vi a nadie más que me gustara, así que me fui del lugar, había sido suficiente por ese día. Camino a mi casa sentí semen seco en mi cuerpo, esa sensación tirante en la piel cuando el semen que alguien ha dejado en mi cuerpo se ha secado. Antes de dormir anoté los 5 cinco con los que estuve esa noche en mi lista.


Puntuación: 9 de 10

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