#526. Sexo salvaje hasta que los vecinos golpearon la pared

#526 es el hombre perfecto para agendar un encuentro. Me escribió con suficiente tiempo de antelación para vernos, estaba pendiente de mi agenda ese día para asegurar que tanto él como yo podíamos encontrarnos teniendo en cuenta cualquier eventualidad que produjera una repentina cancelación por parte de alguno de los dos, me escribió la cantidad de veces necesaria (por no decir ideal) antes de llegar a su casa y para asegurarse del momento cuando salí hacia su casa; y hasta me pagó el uber de ida y vuelta.

Era claro que los dos queríamos comernos el uno al otro, por las fotos que me envió me dio a conocer que era un hombre entre los 30 y los 40 años, con una buena posición social, además era guapo. Llegué a su apartamento en cedritos, vivía en un edificio nuevo, con un lobby moderno y muy bonito, lo cual no había visto en ninguno de mis encuentros sexuales en cedritos. Me anuncié en la portería y me hizo seguir. Tomé el ascensor hasta el piso donde vive, toqué el timbre con algo de nervios y segundos después abrió la puerta.

Era alto, blanco, tenía barba corta y se veía tal cual como en las fotos. Ya se había cambiado de ropa y tenía puesta su ropa cómoda de andar en la casa. Me invitó a su cuarto y hablamos un rato. Me llegué a sentir interrogado pero no me molestó, al parecer #526 es alguien muy curioso y busca conocer muy bien al que se se va a comer minutos después.

Finalmente dejó de indagar cosas, se quedó callado y nos desnudamos. Me arrodillé en frente de él con su miembro al frente de mi cara, puse mis labios alrededor del glande y mi mano alrededor de la base de su pene, empecé a hacer círculos en la punta con mi lengua. Sellé mis labios con su verga y empecé a masturbarlo con mi mano. Moví mi boca hacia abajo hasta que tuve la mitad de su pene adentro. #526 empujó su verga hacia adentro de mis labios con el deseo de obtener más, retiré mi mano y me la metí hasta el fondo.

Cada vez que tocaba su glande con el fondo de mi garganta mi frente tocaba su estómago. Sentí su cuerpo ponerse tenso y la cabeza de su miembro hincharse más. Sabía que existía la posibilidad que se viniera si seguía mamándoselo de esa forma, así que le pedí que me follara.

Me levanté y me puse en 4. Sacó un condón de su mesa de noche y puse mi culo hacia arriba haciéndole saber lo mucho que deseaba que me penetrara. Se masturbó por unos segundos observando mi trasero antes de poner su pene en posición para penetrarme, él estaba de pie sobre el piso y yo en 4 con mis pies al borde de la cama. #526 tomó su verga con su mano y rozó la punta contra la entrada de mi agujero.

En un segundo había entrado la cabeza en mi ano, lo cual produjo que un gemido suave saliera de mi boca. Independientemente de como me sentía, continuó empujando hasta que sentí su cintura golpear mis nalgas. Di un gemido más fuerte cuando tocó fondo, luego lo sacó y lo volvió a insertar de nuevo. “Cógeme!”, susurré, esa era toda la motivación que él necesitaba. Me jaló hacia su cuerpo mientras me cogía con cada centímetro de su dura verga llenando mi culo.

#526 nunca disminuyó su velocidad, me folló tan duro como pudo, metiendo y sacando su pene con una necesidad animal que estremeció mi cuerpo. Sus movimientos hicieron que mi cara cayera sobre la cama; a excepeción de mi culo, el cual permaneció en 4. Con tan energética cogida #526 no duró mucho, pronto lo sentí ponerse rígido hasta que dejó de moverse. Volteé mi cabeza para averiguar el motivo de su repentina pausa. “Qué pasó?”, le pregunté. “Me vine”, respondió. Su respiración había aumentado y se veía fatigado.

Sacó el condón y lo botó en el baño mientras yo seguía todavía acostado descansando de lo que acabábamos de hacer. Cuando regresó se quedó de pie en el piso mirándome. Me hizo saber lo mucho que había disfrutado conmigo y lo mucho que le había gustado mi culo apretado. Lo que sucedió después es algo que me han pedido en algunas ocasiones. #526 todavía estaba duro, incluso después de haberse venido pocos minutos antes. Esto es normal debido a que después del orgasmo, todavía hay sangre fluyendo en el pene, pero no significa que el activo tenga ganas de culiar. Sin embargo, pude notar en la manera como me miraba que deseaba algo más.

No pasó mucho tiempo antes de que me confesara que quería volver a cogerme, y no me molestaba la idea, pues todavía no me había venido. Me excita cuando me piden repetición poco tiempo después de haberse venido, esto me hace pensar que la pasaron tan rico conmigo que quisieron repetir la experiencia. Esta vez no lo hicimos en 4, sino que me acosté boca arriba con mi culo en el borde de la cama. #526 se puso el condón, tomó mis piernas hacia arriba y colocó mis pies sobre sus hombros. Era rico poder ver su pecho y su cara esta vez, por eso no soy muy amante de que me follen en 4, aunque sé que a los activos les encanta esta posición.

Su pene ingresó con mayor facilidad que la primera vez que me penetró, y apenas ingresó por completo no pude parar de gemir, eran gemidos intensos, involuntarios, que representaban el genuino placer de saber que él había decidido culiarme una vez más porque no había sido suficiente con hacerlo solo una vez. Estaba allí, acostado en su cama con mis piernas sobre sus hombros y su cintura empujando su verga hacia adentro y fuera de mi ano ansioso de estar lleno de su miembro. Considero que la segunda vez que me culió fue más intensa y excitante que la primera, y creo que también lo fue para él.

Me tenía muy duro, si me estuviera masturbando mientras #526 me follaba probablemente me habría venido. Sus empujones aumentaron de velocidad, predije el momento en que llegaría a su inminente orgasmo y segundos después se movió como lo hizo cuando estábamos en 4 antes que se quedara quieto, en ese momento volvió a llenar el condón de su semen, producto de un delicioso orgasmo que sintió dentro de mi culo.

La situación fue tan excitante que mis gemidos alcanzaron un nivel máximo, a tal punto que poco tiempo después de haberse venido escuché unos golpes muy fuertes en la pared que comunicaba con el apartamento de al lado, eran sus vecinos quejándose por el alto ruido de mis gemidos, enseguida de los golpes escuché gente quejarse pero fue imposible saber qué decían.

Por un segundo me preocupé porque no quería generar ningún inconveniente para #526, pero inmediatamente me di cuenta que a él no le molestó, sino que al contrario de lo que pensaba, empezó a reírse de que sus vecinos se hubieran quejado, lo cual me tranquilizó.


Puntuación: 9 de 10