#528. El que tenía una terraza de fantasía

Acababa de tirar con #527 en el baño del McDonald’s, por la adrenalina y el afán de la situación no me vine, así que seguía “cachondo”. Estar con #527 en ese baño disparó mis hormonas y todavía estaba en disposición de que me metieran una verga más esa noche. Afortunadamente #528 vivía cerca del McDonald’s y llegué a la puerta de su apartamento en la 106 con autopista en cuestión de minutos. Vivía en un segundo piso, poco tiempo después de timbrar me abrió la puerta. Medía 1.65, era moreno, aparentaba 25 años, su cara era promedio y su cuerpo también, para la arrechera aguantaba mucho.

Todo estaba apagado, cuando caminé hasta su cuarto vi una terraza iluminada con la luz del poste de la calle, era muy grande y había una mesa con parasol y sillas de exterior. Apenas vi esa terraza me imaginé lo delicioso que sería hacerlo mientras sus vecinos escuchaban mis gemidos y se asomaban para mirar qué sucedía.

Esos pensamientos solo quedaron en mi mente, ni siquiera fui capaz de proponerle que lo hiciéramos en su terraza, se veía tan frío, tan parco, de esos que no le despiertan a uno el mínimo interés de hablar sobre algo que no sea relacionado con la culiada. Hace poco alguien me dijo que tiendo a etiquetar a los #personajes de mi lista con “es de esos que..” “es de esos que hacen esto.. no hacen esto…” “es de esos que son…”, etc. Con la experiencia he aprendido que existen ciertas acciones, patrones y formas de actuar de los que hacen parte de mi lista de Excel, y dentro estas particularidades los puedo agrupar según mi experiencia y lo que percibo.

Entramos directamente a su cuarto, le pregunté con quién vivía y me dijo que sus papas estaban de viaje. Estaban dando el noticiero de Caracol en su televisor y me quedé viéndolo mientras él revisaba su celular. Lo vi acostado y no pude evitar mirar su entrepierna, de repente me dio morbo ver qué había debajo de su cremallera y me arrastré por la cama hasta su pantalón. Palpé su pene semi-duro y me ayudó a bajárselo hasta que se lo quitó todo. Tomé su pene con mi mano y empecé a chuparlo, en poco tiempo se lo puse duro. Se quitó la camiseta blanca y pude ver su cuerpo y delgado y moreno, continué mamándoselo. Lo tenía duro como una roca, era recto, no muy grueso, prácticamente sin curvatura.

A diferencia de la mayoría, nunca me atragantó con su verga ni movió mi cabeza para que me lo metiera hasta el fondo. Me levanté y me quité la ropa para culiar en forma. Me acosté en su cama boca abajo con mi culo expuesto y se puso el condón. Se acostó encima de mí y poco a poco fue ingresando su pene, mi culo se acostumbró rápidamente. Agarré una almohada que estaba al lado de mi cara y la mordí mientras sentía su pene abrir las paredes de mi ano. Me daba verga a un ritmo constante, ni muy despacio ni muy rápido, y de vez en cuando me gustaba levantar mi culo para enterrarme su verga más profundo.

Cambiamos de posición, sacó su pene y se acostó sobre la cama con su verga erecta hacia arriba, quería que lo cabalgara. Me acomodé para ensartarme su verga con mi espalda hacia su cara. Cogí su pene con mi mano y apunté hacia mi hueco. Bajé mi cadera y me metí su verga de nuevo, era yo quien tenía el control ahora, me mecí con su pene adentro y fui aumentando el ritmo, me encantó cuando agarró mi cintura, eso hizo que me moviera más rápido y que aumentaran mis gemidos. “Me voy a venir”, susurró. En estos casos a veces el activo empieza a ir más despacio porque quiere disfrutar más tiempo del momento, disminuyendo la velocidad para evitar venirse.

Como yo tenía el control, era yo quien decidía si se venía pronto o si esperábamos más tiempo a que se viniera. Por la forma como me avisó que iba a venirse y como agarró mi cadera supuse que no quería venirse todavía. Pude haberme movido más despacio para evitar que llegara al orgasmo en ese momento, pero sentí como si fuera un reto. Me dieron aún más ganas que se viniera y empecé a moverme más rápido, quería oír su gemido orgásmico y ver su leche.

Poco tiempo después de aumentar la velocidad de mi cabalgada escuché un gemido suave. Fue delicioso saber que con mis movimientos cada vez más rápidos logré hacer que se corriera, finalmente dejé de moverme. Me levanté con cuidado y jalé el condón de su pene, luego #528 lo botó en el baño. Cuando volvió a la cama empecé a masturbarme, lo vi arrodillado sobre la cama y con esa vista me vine. Me alcanzó papel higiénico y me limpié.


Puntuación: 6,5 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .