#530. El oso que me culió mientras hacía el almuerzo

Era de noche e iba camino hacia mi casa en un taxi, en el trayecto recibí un mensaje de #530 invitándome para tener sexo en su casa. La propuesta era muy tentadora y todavía estaba un poco lejos de mi casa, así que le pedí que me enviara su ubicación para decidir si valdría la pena desviarme del recorrido. Su apartamento quedaba relativamente cerca del punto donde estaba en ese momento, por lo que no necesitaba alejarme mucho para llegar a su casa.

Le dije al taxista que debía bajarme en un lugar diferente y le di la dirección de #530, en menos de 5 minutos llegué. Me recibió a la entrada de su edificio y subimos 5 pisos caminando hasta su apartamento.

Era de baja estatura, moreno, con barba, calvo, de unos 32 años. Cuando entré sentí un olor a comida, como a guiso. Caminando hacia su cuarto pude ver la cocina americana, y en la estufa había ollas donde efectivamente se estaba cocinando algo. Entramos a su cuarto y me pidió que me pusiera cómodo, así que me senté en su cama.

Me dijo que debía hacer algo en la cocina y salió del cuarto, el olor a comida era muy fuerte pero tampoco me molestaba. Aproximadamente 3 minutos después volvió al cuarto y se excusó por haberse demorado, ya que estaba haciendo el almuerzo del día siguiente. Para ese entonces yo ya estaba desnudo sobre su cama, listo para que me diera una buena culiada.

Cerró la puerta del cuarto, se paró en frente de la cama donde yo estaba acostado e inclinó su cintura hacia adelante, dejando ver la protuberancia de su cremallera. me arrodillé y me arrastré por la cama para probar lo que había detrás de ese bulto entre sus dos piernas. Lo palpé con mis dos manos y luego lo agarré con fuerza, finalmente desabroché su cinturón y le bajé la cremallera.

Su pene estaba semi-duro y me lo metí a la boca mientras sostenía la base de su miembro con mi mano jalando hacia arriba y abajo. A medida que su pene fue creciendo me di cuenta que era grueso pero no muy largo, lo chupé por unos 5 minutos hasta que le dejé la verga dura como una piedra. Me volví a acostar extendido en la cama mientras veía como se quitaba la ropa. Empezó por la camiseta, era un osito rico, tenía el pecho todo velludo, luego se terminó de quitar los pantalones y las medias.

Saltó a la cama y se acostó al lado mío, me dio un pico y cuando alejó la boca cogí su nuca con mi mano para darle un beso largo y profundo, donde entrelazamos nuestras lenguas e intercambiamos toda la saliva posible. Mientras me lo “rumbiaba” (así de le decimos a los besos profundos en Colombia) aproveché para manosear su pecho velludo y pellizcar sus tetillas. Me tenía muy duro, mientras su lengua exploraba mi boca me imaginaba en qué posición lo íbamos a hacer y cómo se iba a sentir su verga dentro de mí.

Le hice saber que quería que me cogiera de una vez por todas, después de esto se levantó para traer un condón y le ayudé a ponérselo. Para algunos activos les es indiferente la posición, otras veces demuestran una preferencia pero puede ser negociada, por último hay unos que imponen la posición y no están dispuestos a intentar otra diferente a la que tienen en mente. #530 es de los últimos. Fue muy claro en que quería que lo cabalgara, era la única posición en la que quería follar, al menos al principio.

No me molesta que pidan una posición para iniciar, siempre y cuando estén dispuestos a intentar una que yo quiera después. #530 demostró ser alguien amable y no tuve ningún problema en cabalgarlo. Se acostó en la cama con sus pies extendidos hacia los lados. Su pene yacía completamente erecto apuntando hacia arriba, esperando a ingresar en mi ano. Me acomodé para ensartármelo y me senté poco a poco encima de su verga, quería clavármela profundo. Dolió menos de lo que pensaba y en menos de 15 segundos ya estaba todo adentro.

Empecé a mecerme hacia adelante y hacia atrás, mientras tanto deslizaba mis manos sobre su pecho de oso velludo, nuestras miradas se conectaron fijamente y mis movimientos lentos se tornaron propicios para el momento. Con el tiempo empecé a moverme un poco más rápido, haciéndole saber que estaba disfrutando de tenerlo dentro. Mis piernas, que estaban de rodillas se cansaron y las moví hacia adelante sin sacar su pene. Así tuve mayor control de la situación, #530 tomó mis dos manos y me acercó hacia él hasta que bajó mi cuerpo y nuestros pechos quedaron pegados.

Esto me motivó para cabalgarlo con más pasión y más rápido, subí mi pecho y seguí moviéndome pero esta vez con mi culo de arriba a abajo, mis paredes anales estaban siendo muy bien estimuladas por su verga. De repente lo escuché decir una cosa que sabía que debía suceder pronto pero no sabía en qué instante, esa frase que me excita muchísimo oír mientras siento sus miembros dentro de mí. “Estoy que me vengo”, susurró. Eso me excitó tanto que empecé a moverme un poco más rápido, quería darle un orgasmo que no olvidara en mucho tiempo.

Luego vi esa cara orgásmica y ese gemido suave que me encanta oír cuando se vienen. Cuando dejó de gemir paré de moverme y me acosté encima de su pecho. Sentí como la presión en mi ano disminuyó, pues ya se había venido y su pene se estaba poniendo pequeño. Me levanté, saqué su verga de mi ano y jalé el condón para botarlo.

Me vestí y me acompañó a la puerta rápidamente, sabía que tenía cosas pendientes por hacer en la cocina.


Puntuación: 6 de 10

 

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