#532. El nerdo que lo movía rico

Cuando conocí a #532 nunca me imaginé que se comportaría de la forma como me lo hizo en la cama, y hablo desde los estereotipos. Se veía tan calmado, tan dócil que nunca pensé que se podía mover tan rico.

“Estoy nervioso”, fue una de las primeras cosas que me dijo. Hablaba en voz baja, pausado y titubeaba, me dio la impresión que era alguien muy inseguro de sí mismo. En estos casos intento generar un ambiente tranquilo y de confianza para hacer sentir cómodo al otro. Las preguntas siempre funcionan para evitar silencios incómodos. Cuando se logra tener una conversación fluida todo es mucho mejor.

Medía 1.90, era blanco, delgado, la forma de su cara era alargada y tenía una nariz grande. Tenía una apriencia de nerdo, y no quiero ser despectivo, pero el aumento de los lentes en sus gafas hacía que sus ojos se vieran dos veces más grandes. Aparentaba más años de los que tenía, pues parecía de 29 pero apenas tenía 24. Me contó que trabaja en el día y estudia en la noche, siempre he admirado las personas que logran graduarse de esta forma. Mientras hablábamos tenía puesto un audífono en uno de sus oídos.

“Estás escuchando música mientras hablamos?”, le pregunté. Me contó que es algo que siempre hace, lo cual me pareció irrespetuoso de su parte, además de raro. No podría concentrarme en hablar con alguien mientras escucho música por un oído. Eso me recuerda los que se ponen a mirar el celular antes de tirar, para qué lo invitan a uno a tener sexo si lo van a ignorar revisando facebook, instagram o respondiendo mensajes de whatsapp? A pesar que siempre terminan dejando el celular a un lado para darle inicio “al acto”, me enerva sobre manera cada vez que hacen esto.

Llegamos al cuarto. Me pidió que se lo mamara y se bajó los pantalones. Le medía 17cm, lo tenía relativamente grueso para su longitud. Me puse en 4 para chupárselo mientras que él se quedó parado al frene de la cama y mientras lo hacía se quitó la camisa.

Se lo debí mamar por unos 4 minutos antes de culiar. Cuando me aburrí de chupárselo saqué su pene de mi boca y me arrastré hacia atrás con mi culo hacia él para hacerle saber que quería que me cogiera.

Puse una almohada debajo de mi culo y se acostó encima mío, nuestros pechos quedaron juntos. #532 puso sus dos manos a los dos lados de mi cara con sus brazos extendidos para sostenerse, coloqué mis piernas encima de sus brazos y me penetró suave como se lo pedí. Me empezó a culiar delicioso, me encantaba poder ver su cara de placer a medida que empujaba y saca su verga. Con el tiempo mis piernas se cansaron y le pedí que me dejara bajarlas, de modo que estas quedaron debajo de sus brazos para poder moverme con mayor facilidad.

“Te gusta?”, me preguntó en voz baja, muy agitado mientras me cogía. “Si!” Respondí gimiendo. “Oh Si! Oh Si!” Le decía para hacerle saber lo mucho que estaba disfrutando de tenerlo dentro. Puse mis manos sobre su espalda y lo abracé, me encanta abrazar a un hombre así cuando me está dando verga. Follamos otro rato así hasta que me pidió que cambiáramos de posición.

Me acomodé en 4, sólo en esa posición descubriría el hombre dominante y rudo que era. #532 se arrodilló detrás mío y puso sus piernas dentro de las mías. Me agarró fuerte y me empezó a coger de nuevo, pero esta vez se movía más rápido. “Qué rico!”, dijo en voz baja y después de esto empezó a darme más fuerte y más rápido; esto a su vez hizo que el volumen de mis gemidos aumentaran. Pasó de tener su mano derecha agarrando mi cintura a ponerla sobre mi hombro derecho para tener mayor control.

“Te gusta?”, me preguntó. “Sí!”, grité. “Puta!”, “perrita!”, Me decía en el mismo tono agitado mientras me cogía. “Qué rico!” Continuó susurrando. En ese momento me agarró del cuello con sus dos manos muy fuerte mientras tenía sus brazos completamente estirados para sostenerse, tiempo espués las puso sobre mis hombros y finalmente en mi cintura. La cama sonaba delicioso y podía escuchar mis nalgas golpear contra su cintura. La forma como se movía este hombre con su verga en mi culo representaba el ritmo y la fuerza ideal para que me cojan. No siempre es fácil encontrar alguien que me coja así.

Estábamos sudando y sentía un calor recorriendo por toda mi espalda, era mi sudor, prueba del momento tan cargado de excitación y lujuria que acabábamos de vivir. Me sentía muy cansado pero la estaba pasando muy bien con la verga de #532, en cualquier momento mis brazos se podían resbalar con mi cabeza sobre la cama, apenas podía soportar sus embestidas. Con esfuerzo logré mantenerme en 4 hasta que él decidió parar en el momento más oportuno.

No nos aburrirnos, simplemente estábamos exhaustos. Quien lo creyera, el nerdo resultó ser muy bueno en la cama. Descansamos un rato acostados antes de masturbarnos y al final se vino a chorros sobre mi abdomen, después que se vino fue mi turno y también me corrí sobre mi estómago.


Puntuación: 9 de 10

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