#535. Rapidito en el baño de su oficina

Intercambiamos fotos por grindr. Él me gustó, yo le gusté, él tenía sitio y yo estaba libre. Nos separaban pocos minutos caminado, era un match perfecto, después de hablar por menos de dos minutos me invitó a culiar.

Me contó que su sitio era en su oficina, y eso no me pudo excitar más. Era tarde y se supone que ya nadie estaba trabajando a esa hora en el edificio. Caminé hacia su dirección, el edificio era el más viejo entre los que estaban alrededor. Cuando llegué #535 estaba afuera esperándome: era moreno, delgado, medía 1,65 y tenía una cara normal. Llevaba puesta una camisa a cuadros blancos y verdes con un jean. Nos saludamos con un apretón de manos, entró al edifico y yo lo seguí. Cuando pasamos la puerta vi un celador sentado detrás de una mesa de recepción, sentí nervios porque por mi mente pasó el pensamiento que el celador me detuviera y no me dejara entrar, pero #535 le hizo un gesto amable al vigilante y seguí caminando detrás de él.

Al fondo estaban los ascensores a un costado y en el lado opuesto había una pared con una puerta por donde entró #535. La puerta daba a las escaleras que conectan todos los pisos del edificio, las subió corriendo bastante rápido intentando no hacer ruido, de vez en cuando #535 miraba hacia atrás para asegurarse que yo lo estuviera siguiendo, en varias ocasiones lo perdí de vista pero luego volvía a verlo, cada vez que lo perdía de vista existía la posibilidad que él entrara a algún piso y yo siguiera subiendo las escaleras y perderme.

Debimos haber subido unos 6 pisos pero se me hicieron 20, en el sexto lo dejé de ver pero sospeché que había entrado a ese piso, así que me asomé a la puerta del corredor y allí lo vi, él estaba mirando hacia la puerta esperándome. Me pregunto qué sería de mí si hubiera seguido subiendo las escaleras. #535 revisó cuidadosamente que no hubiera nadie en el piso y entramos al baño más cercano. Una sensación de adrenalina corría por todo mi cuerpo, cerramos la puerta con llave y me agaché para mamárselo.

Se quitó el cinturón y se bajó la cremallera con afán y nervios. Antes de ver su verga ya la tenía dura, era de color moreno claro como el tono de su piel, debía medir 20cm. Tenía una curvatura perfecta hacia arriba y era bien rosada y brillante en la punta. Sabía delicioso, pude sentir el sabor de su pre-cum a medida que me la metía hasta el fondo. Debido que no podíamos demorarnos mucho por la situación, la mamada fue corta pero suficiente. Estábamos invadidos por los nervios y la adrenalina, pero eso le daba mucha más emoción al encuentro y lo hacía más excitante.

Saqué su verga de mi boca, me levanté y me volteé con mi culo hacia él. Me bajé los pantalones y apoyé mis manos sobre la pared con mis brazos estirados. #535 sacó un condón de su bolsillo y se lo puso rápidamente. Me tomó de la cintura y me penetró, estaba tan excitado por hacerlo allí que a pesar del tamaño de su verga, entró fácilmente. Me cogió en aquel baño sin que pudiera hacer ningún ruido ni gemir por el miedo a que nos descubrieran. Su pene llegó hasta lo más profundo posible de mi cuerpo.

Los dos mirábamos hacia el espejo del baño para vernos el uno al otro y observar nuestros cuerpos en movimiento. Me excitó que tuviera puesta su camisa a cuadros blancos y verdes, con su jean apenas debajo de las rodillas, mientras yo tenía puesta mi camiseta polo y mi pantalón, el cual no me había quitado por completo estaba a mis pies sobre mis tenis. Su cintura se movía al mismo ritmo que metía y sacaba su verga, mientras que mis movimientos se caracterizaban por ir hacia atrás para recibir su pene.

No duró mucho, puedo asegurar que #535 llevaba mucho tiempo sin ser deslechado. “Me voy a venir”, dijo en voz baja. Enseguida dio unos movimientos hacia adelante un poco más fuertes que antes y finalmente se quedó quieto. Cuando sacó su pene el condón quedó atrapado dentro de mi ano, así que lo jalé hacia afuera, vi una de las descargas de semen más abundantes que alguien ha dejado en el condón después de venirse dentro de mi culo. Era aproximadamente el doble del promedio. Pesé el condón y miré muy bien la leche que estaba allí adentro antes de escurrirla sobre mis nalgas. Mientras tanto #535 se vistió y salió del baño.

No sé cómo es su voz, ni sé como se llama, ni donde vive ni qué edad, tiene. El hecho que era un completo desconocido fue una de las cosas que más me excitó de estar con #535.


Puntuación: 7 de 10

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