#540. Culiando con la cortina abierta

Antes de empezar esta historia quiero hablar de una lista adicional a la lista de excel de la que siempre hablo en este diario. Las personas que me conocen bien pueden afirmar lo sicorrígido que puedo llegar a ser, para mí lo que esté por escrito es lo único que importa, además debe cumplirse y ser respetado, no tolero las personas inpuntuales ni los que se toman todo como un chiste. Soy lo opuesto a un emprendedor, prefiero lo que está establecido y creado. Necesito que todo esté reportado, por eso mi interés en crear listas para todo.

Cuando hablo de esta lista que no he mencionado antes me refiero a mi “naughty bucket list” o lista de deseos sexuales que surgió de mi constante deseo de reportar todo lo que hago o pienso. El término “bucket list” en inglés se refiere a una lista de cosas que alguien quiere hacer antes de morir. Mi lista contiene cosas que me excitan y quiero intentar, hay cosas pueden ser aberrantes para muchos. Hay unas cosas que ya he tachado de pero todavía faltan muchas por cumplir.

Hay fetiches extremos que a su vez están muy relacionados. La mejor compañía para un exhibicionista puede ser un voyerista, la de un sumiso puede ser un sadomasoquista, y así con otros fetiches. Me considero un exhibicionista en todo su esplendor, saber que alguien puede ponerse erecto con el simple hecho de verme tener sexo es algo que me vuelve loco.

#540 tenía 29 años, era blanco, de ojos negros y pelo castaño claro, medía 1,65 y era delgado. Me había invitado en una ocasión a su apartamento muy tarde en la noche, pero como debía madrugar al otro día no fui esa vez. La segunda vez que me invitó fue una mañana muy soleada.

Su roommate se había ido de vacaciones y estaba solo en el apartamento, abrió la puerta y me recibió en sus crocks, bóxers despegados y camiseta blanca. Seguimos directamente a su cuarto y me ofreció algo de tomar, pero siempre me da pavor recibir líquidos en la casa de alguien que recién acabo de conocer y cambié de tema rápidamente. Había una ventana grande en el cuarto con una cortina blanca que cubría toda la ventana, el día estaba tan soleado que la luz del sol entraba de forma radiante hacia el cuarto. Me quedé mirando la ventana y por mi mente se cruzó la idea de hacerlo sin aquella cortina cubriendo la ventana.

“Puedo abrir la cortina?”, le pregunté. #540 me miró confundido y preguntó. “Para qué? Así estamos bien, no?”.
“Tengo una lista de deseos sexuales, y uno de ellos es tener sexo con la cortina abierta”. Me pareció que a #540 no le molestó la idea, de hecho creo que eso le excitó. Acaso estaba con un exhibicionista innato con un deseo reprimido de explorar su sexualidad?

Si #540 hubiera puesto alguna traba para que yo no abriera la cortina no habría hecho nada, pero al ver que me miró con algo de morbo me acerqué a la ventana para abrirla, quería probar su reacción. La abrí despacio hasta que todo quedó al descubierto, se veía la calle y el edificio que quedaba al frente.

Estábamos tan expuestos, eso me excitó mucho. Me desnudé como si estuviera haciendo un streptease, la idea que pudiera haber gente que podía vernos me puso duro inmediatamente, hacerlo en una habitación con la cortina abierta es algo que siempre quise hacer. Estábamos en un tercer piso de un edificio con 12 pisos en un conjunto con unas 8 torres, lo cual hacía que nos pudieran ver desde muchos ángulos.

#540 se quitó la ropa y nos acostamos entrepiernados. Su pecho tenía unos vellos abundantes que se le veían muy sexy. Me besó el cuello, la mejilla, la oreja, finalmente me miró fijamente a los ojos y tocó sus labios con los míos. En ese momento aproveché para darle un beso que duró al menos 4 minutos. Mientras lo besaba me gustaba mirar de vez en cuando a la ventana, lo cual despertó un morbo increíble en mí.

Sus manos rozaban mis piernas y mis nalgas, la forma como me manoseaba me recordó alguno de mi lista que me tocaba igual que él. Lo agarré fuerte del cabello y metí mi lengua en su boca lo más profundo que pude hasta que me quedé sin aliento. Dejamos de basarnos y #540 volteó a mirar hacia la ventana, parecía emocionado por lo que estábamos haciendo. “Estás loco”, me susurró al oído. “Nunca lo habías hecho con la cortina abierta?”, le pregunté entre risas. Se quedó mirándome fijamente, su mirada era tan penetrante y sexy, no quería dejar de mirarlo. Me quedé esperando su respuesta, pensé que me iba a decir algo. “No?”, le pregunté. Enseguida negó con la cabeza y me dio un beso corto muy tierno.

Nos reímos, la conexión que sentí con #540 fue tan fuerte que debí haberme reído y sonreído la mayor parte del tiempo. Su carisma era evidente, es como esas pocas personas con las que uno quisiera quedarse toda la noche. Bajé mi cuerpo para tocar su pene el cual ya estaba bien erecto. Lo chupé por 3 minutos hasta que me interrumpió alejando mi cabeza y diciendo “me vas a hacer venir”. Fue un alivio que me dijera, pues si se hubiera venido no habría tenido la oportunidad de disfrutar con su pene en mi culo.

Sacó un condón de su mesa de noche y le ayudé a ponérselo, me movió con sus manos para acostarnos en cucharita, quería cogerme en esa posición. Rara vez culeo en cucharita, en definitiva es una posición que debería intentar con más frecuencia. Puso su brazo derecho debajo de mi cabeza, el cual me sirvió como almohada. Su verga ingresó rápido, me sentía muy excitado y mojado por dentro. Empecé a gemir pero me tapó la boca con su otra mano, independientemente de esto seguí gimiendo con la misma intensidad pero su mano hacía que nadie pudiera escucharme.

Nos gustaba observar la ventana y cada vez que lo hacíamos nos mirábamos a los ojos, eso afirmaba que los dos estábamos disfrutando de hacerlo al descubierto sin nada que tapara la ventana. Saber que existía la posibilidad que nos vieran era una sensación indescriptible, como una droga, un placer único y especial.

Se movió y se acostó encima mío, de modo que quedé acostado hacia abajo con mi culo hacia arriba. Eso le dio a #540 mayor facilidad para moverse. Así mismo empezó a darme con más fuerza y más rápido, me folló así por unos minutos hasta que escuché un “ah! Ah!” salir de su boca, después empezó a moverse más despacio. Se levantó y sacó su pene, jalé el condón usado que había quedado en lo profundo de mi ano, vi la leche adentro y la regué sobre mi abdomen.

#540 estaba todo sudado y entró al baño para bañarse, mientras tanto me puse la ropa y cuando salió del baño me despedí porque debía irme. “Gracias por venir”, me dijo seguido de un pico en la boca. “Gracias a ti por la invitación”, le respondí con otro pico.


Puntuación: 9 de 10

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