#543. El que me culió en el Compensar

Recibí un mensaje en grindr que decía “hola” junto con una foto de un pene moreno y erecto. Era el pene más provocativo que había visto en mucho tiempo, o será que estaba muy arrecho ese día? Me envió unas fotos casuales con ropa y gafas de sol. Físicamente era el típico bogotano promedio, pero su verga lo ayudaba a destacarse.

Enseguida le pregunté si tenía sitio pero desafortunadamente no tenía. Sin embargo estaba dispuesto a intentar probar esa verga lo más pronto posible. Me encontraba cerca a Gran Estación y pensé en hacer algo con #543 en ese centro comercial, pero por conocimiento propio sé que allí es muy difícil hacer cruising porque siempre hay señoras del aseo en los baños, así que tuve que pensar en un lugar cercano donde pudiéramos hacer algo.

Le propuse que nos viéramos en el compensar de la 26 con 68 y que ahí buscáramos un lugar donde culiar. #543 resultó ser un “todo terreno”, me encanta los que son así, sin complicaciones, que van a la fija, son sinceros y no hacen perder el tiempo. Acordamos vernos en el primer piso del compensar y 15 minutos después llegué al lugar. Empecé a buscarlo pero había mucha gente y no lo encontré, luego vi a alguien sentado vestido como me había dicho: con pantalón negro y saco a rayas.

Me acerqué dudoso al sujeto, con algo de nervios pensando en la posibilidad que ese hombre sentado no fuera con el que había hablado hace pocos segundos. El tipo estaba mirando su celular, lo miré a la cara y levantó la mirada, supe que era #543, pues si fuera otra persona me habría mirado de forma extraña, hicimos contacto inmediatamente, ese contacto de: Si, soy yo. Se levantó y empezó a caminar hasta el baño más cercano, lo seguí detrás a unos 4 metros de distancia para evitar cualquier sospecha.

Cuando entramos al baño había un hombre orinando y otro bañándose las manos, esperamos un rato disimuladamente hasta que los dos hombres salieron. “Entremos a ese”, le dije a #543 señalando el último cubículo. #543 entró e inmediatamente seguí yo, cerré la puerta con seguro. Toqué el bulto de su entrepierna, se sentía grande y completamente duro. Me arrodillé con ganas de provar ese bulto en mi boca, se bajó los pantalones y rápidamente saltó su verga hacia adelante, la tenía completamente dura, era tan grande y gruesa como la de las fotos. Tenía una verga cabezona y morena, verla así de dura sin ni siquiera haberla tocado me arrechó mucho.

Me la llevé a la boca, en ese instante escuchamos a alguien entrar al baño, no importó. Seguí chupándoselo, escuchamos más personas entrar y salir pero esto no interfirió en la super mamada que le estaba dando. Me emocioné, esto siempre me sucede cuando lo hago en ese tipo de lugares. Mi cabeza se empezó a mover a toda velocidad hacia adelante y hacia atrás con su verga en mi boca, sentí su glande tocar la campana de mi garganta varias veces, sentí que estaba dando una de las mejores mamadas que había dado en mi vida hasta que #543 susurró: “estoy que me vengo”. Me siento afortunado que me hubiera avisado, pues se hubiera podido venir sin que yo alcanzara a disfrutar de su pene en mi culo.

Apenas me dijo que estaba por correrse paré, pues no quería irme de allí sin que me culiara. Me levanté, me bajé los pantalones y me volteé, luego me subí al inodoro y me acurruqué. La posición era extraña pero estaba dispuesto a aguantar lo que fuera con tal de sentir su pene dentro. Me agarró de la cintura y lo metió hasta el fondo en el primer intento. Me empezó a coger rápido, seguía escuchando el secador de manos, lo cual nos hacía saber que había gente dentro del baño.

No hicimos ningún ruido, era imposible que alguien se diera cuenta de lo que estábamos haciendo a menos que hubieran mirado hacia adentro del cubículo donde estábamos. #543 no duró mucho tiempo, segundos después de empezar a follarme se vino, lo sacó despacio, se subió los pantalones y cuando se aseguró que no hubiera nadie en el baño salió con cuidado. Por mi parte, siento que me demoré mucho más en vestirme a pesar que solo me había bajado los pantalones. En realidad siempre tengo esta impresión, es como si todos con los que estoy se vistieran muy rápido y a mi me quedara imposible hacerlo si quiera en una velocidad similar a la de ellos.

Cuando estuve listo me quedé esperando dentro del baño por un momento y dos minutos después salí de allí.


Puntuación: 7 de 10

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