#551. El que me cogió con gafas que llevaba 3 meses sin tener sexo

Desde que empecé a hacer pública mi vida sexual he recibido todo tipo de comentarios. Hay un comentario en específico que me ha sorprendido por la frecuencia en la que me lo dicen. A muchos les gustaría haber tenido una lista de sus parejas sexuales desde el primero con quien tuvieron sexo, pero para muchos es tarde y ya no tiene mucho sentido empezar a hacerla. Pienso que cuando uno quiere algo, siempre es mejor más tarde que nunca. De hecho un bisexual con el que tuve sexo hizo su lista en excel después de saber de mi lista, en la cual obviamente fui incluido.

Este año me di cuenta que hay aplicaciones creadas con el fin de mantener un conteo de las parejas sexuales, pero yo me quedo con mi lista de excel en la nube. Mi archivo de excel me permite filtrar por puntuación, entre otros aspectos que tengo separados por columnas. Puedo hacer tablas dinámicas, gráficas, análisis estadísticos, entre otros. Se sorprenderían del reporte que hice el año pasado de cierre de año fiscal de polvos.

En ocasiones los polvos inesperados son los más excitantes. Recibir un mensaje después de salir de clase de alguien diciendo que me espera en su casa para “pasarla rico” es una excelente manera de rematar el día. El día que estuve con #551 abrí grindr en el trayecto a mi casa y empecé a hablar con él. Poco tiempo después me estaba invitando a su casa. No tuve que desviarme mucho y llegué minutos después a su edificio.

Era moreno, medía 1.65, usaba gafas con lentes muy gruesos, en cuanto a su apariencia física tenía una apariencia atractiva de nerdo. Hablaba en voz baja y era muy tranquilo. Entramos directo a su cuarto, lo primero que vi fue la cama destendida con cubrelecho azul y sábanas blancas donde íbamos a tirar. Tan pronto me senté en la cama se paró en frente mío. Se bajó la pantanoleta y vi su pene apuntando hacia abajo clamando por una boca que lo hiciera ponerse duro. Puse en marcha mis dotes de mamador experimentado y en pocos segundos se le puso parolo.

Digo que soy un mamador experimentado pero no experto porque aún después de haber mamado más de 700 vergas en mi vida, siempre hay oportunidades de mejora. Por ejemplo, me gustaría durar más tiempo sin sacar la verga de mi boca, a veces me quedo sin aire o siento ganas de vomitar y debo parar un momento. Sin embargo, el feedback después de mamárselo a alguien siempre ha sido bueno y muchos me han dicho que lo hago delicioso. Otros tienen preferencias muy específicas como que les gusta que le chupe duro la punta o que juegue con mi lengua y su glande, y es de ellos de quienes he aprendido técnicas nuevas para estimular sus miembros. Los hombres más exigentes han sido mis maestros.

#551 sólo se quedó ahí parado esperando a que se lo chupara, tuve todo el control de la chupada hasta que lo sentí bien erecto en mi boca. Sacó su verga de mi boca, se quitó la camiseta blanca hasta que quedó desnudo y me invitó a que nos acostáramos en la cama. Me desnudé y se lo seguí mamando mientras él estaba acostado.

Casualmente ese día tenía ganas de culiar en pollo asado, pero #551 tenía muy claro la posición en que quería cogerme. Cuando me acomodé boca arriba para que me penetrara me dejó muy claro que quería que lo cabalgara. De hecho me excita complacerlos en sus posiciones favoritas y en las que les quede más fácil venirse.

#551 sacó un lubricante de su mesa de noche, apliqué un poco en mi ano y en la punta del condón. Este era el lubricante más pegajoso que había probado, además era de una marca que definitivamente no conocía. El lubricante resultó ser muy efectivo y su verga entró en mi ano de forma rápida, fue muy cómodo sentir su pene entrando por mis paredes anales y me lo metí hasta el fondo en el primer intento. Me acomodé para cabalgarlo en forma, puse las palmas de mis manos sobre su pecho y abrí mis piernas arrodillado sobre la cama.

Empecé a mecerme hacia adelante y atrás. Mientras lo cabalgaba me di cuenta que no se había quitado las gafas. Hasta ahora sólo he tenido sexo con dos hombres que no se quitaron las gafas para culiarme. Admiro su habilidad para hacerlo con gafas sin que se les caigan o se resbalen en medio del ajetreo. No pasó mucho tiempo antes que me dijera: “me voy a venir”. No hice nada para impedirlo aparte de decirle: “todavía no, todavía no”. En realidad sólo lo dije para retarlo y que no se viniera todavía, pero seguí cabalgándolo a la misma velocidad.

No hubo necesidad de escuchar su gemido orgásmico, tuve ese presentimiento que tengo cuando sé que se han venido. “Te viniste?”, le pregunté para confirmar mi sospecha y me respondió que si. Paré de moverme y me levanté, #551 entró al baño donde botó el condón. Me contó que llevaba 3 meses sin tener sexo y por eso se había venido tan rápido. Su roommate estaba por llegar y me vestí rápidamente, me despidió en la puerta y pedí el uber en la portería.


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