#554. El bisexual virgen que me culió en su carro

#554 es un seguidor de twitter que me escribía esporádicamente. Con el tiempo empezamos a hablar más seguido y le terminé dando mi celular. Pensé que me enviaría un mensaje de whatsapp como hacen todos, pero en lugar de esto recibí una llamada.

Cuando escuché su voz pensé que sonaba más joven de lo que me imaginaba. Nuestra conversación fue corta pero me dejó claro lo mucho que le excitaba y las ganas que me tenía. Me contó que es bisexual, que nunca había penetrado a un hombre y que quería que yo fuera el primero. En los meses siguientes me llamó varias veces para recogerme en su carro y cogerme según él: “donde fuera”; pero siempre que me llamaba yo nunca podía, o alguno de los dos no tenía suficente tiempo. Cada vez que me llamaba debía decirle: “Si me hubieras llamado media hora antes habría podido”, o “Si me recoges dentro de 1 hora está bien”, pero su respuesta siempre era: “sólo puedo ahora mismo, no puedes ya?”.

#554 me recuerda mucho otro #personaje de mi lista que tenía el mismo comportamiento al contactarme. Los dos podían únicamente en el momento en que me hablaban y esperaban que yo también estuviera disponible, como si no tuviera nada que hacer en el día. Nunca guardé el teléfono de #554, por lo que cada vez que recibía una llamada de su número desconocido no tenía idea quien era, hasta que me explicaba que ya habíamos hablado y reconocía su voz.

Un día recibí una llamada de #554, y por fin nuestros horarios cuadraban para vernos en ese momento. Me recogió en su Ford Fiesta negro y aunque había visto su cara en pocas fotos, se veía diferente. Aparentaba 22 años, era moreno, de contextura gruesa, pelo muy corto y sin barba. A pesar que estaba sentado manejado, pude inferir que era alto al ver sus piernas. Llevaba un jean ajustado y una camiseta polo blanca que resaltaba sus brazos gruesos, los cuales no eran producto del gimnasio, sino de sus genes.

Me preguntó a qué lugar se me ocurría ir, en ese instante recordé que en anteriores ocasiones habíamos hablado de hacerlo en su carro. Hacía tiempo no culiaba en un carro y tenía ganas de revivir aquellas experiencias. Sólo debíamos encontrar un lugar discreto con poca gente donde pudiéramos parquear, pero eso es algo difícil de lograr sobre todo en hora pico.

Recordé que en el trayecto en el taxi antes de llegar al bosque donde culié con #550, pasamos por un barrio ubicado colina arriba con árboles y calles angostas y se me ocurrió intentar hacerlo allí. Estábamos a 20 minutos en carro de ese barrio pero debido al trancón nos tomó un poco más.

Se veía nervioso al principio pero con el tiempo logré que se relajara. Me contó que tenía 21 años y que ha tenido sexo con aproximadamente 15 mujeres pero nunca con un hombre. Me confesó que se había masturbando varias veces pensando en mí, y apenas me dijo esto me pidió que mirara su entrepierna. Un bulto grande llamó mi atención, se notaba que lo tenía duro y ni siquiera habíamos empezado. Pero lo que más me excitó fue saber que le iba a quitar la virginidad, que iba a ser el primer culo donde iba a meter su herramienta.

Sus piernas gruesas y su brazo fornido moviéndose mientras manejaba la barra de cambios me tenía duro. Sólo esperaba que tuviéramos la suerte de encontrar el lugar propicio para hacer lo que llevábamos meses intentando hacer. #554 hizo que el trayecto en el carro fuera muy ameno, hablamos del la vida sexual que tuvo con su última novia y de cómo perdió su virginidad. También me habló de su carreta, su universidad, de sus pasatiempos, y me hizo varias preguntas sobre cosas que le daba curiosidad saber de mi.

Nos empezamos a acercar al barrio solitario donde creí que podíamos hacer algo. Primero fuimos a una calle cerrada, pero había un celador que podía vernos así que tuvimos que salir. Seguimos rondando por el barrio y encontramos otra vía cerrada con muchas casas alrededor, como no vimos a nadie #554 apagó el carro y cuando estaba a punto de cambiarse al puesto del copiloto para acostarse encima mío, una pareja de ancianos salió de una casa y tuvimos que irnos de allí.

#554 continuó manejando por las calles angostas mientras buscábamos el lugar perfecto para parquear. Cuando estábamos a punto de darnos por vencidos encontramos una calle sin pavimentar que a diferencia de las otras, no era cerrada, sino que daba contra un avismo, por lo que se podía ver la ciudad si nos acercábamos al final. #554 entró hasta el fondo de la calle y parqueó en la parte más cercana al abismo. Me bajé para explorar la zona, podía ver a Bogotá a pocos pasos del carro, a la izquierda había una casa prácticamente demolida y abandonada, llena de escombros. Entré para orinar y estando ahí pensé que podría ser un buen escondite para follar.

Volví al carro y con algo de dificultad nos pasamos a las sillas de atrás, puse una maleta encima de las sillas para tapar la vista. Me quité todo lo de abajo y #554 se bajó el jean y los bóxers hasta las rodillas. Su verga de 18cm estaba completamente erecta, simplemente con mirarla podía notar las ganas que tenía de penetrarme.

Empezó a llover, lo cual nos convenía porque así no habría gente en la calle. #554 se puso el condón y me acosté a lo largo de la silla con mis pies sobre sus hombros. Mi culo estaba hambriento de su verga; su pene y mi ano eran como dos imanes. Ingresó la cabeza, luego fue deslizando su miembro poco a poco hasta que lo sentí todo dentro.

Empezó moviéndose muy despacio y a medida que se movía hacia adentro y afuera aumentó la velocidad. Tenía encima mío al cuerpo grueso del bisexual virgen, por mi mente pasaba el pensamiento que le estaba quitando su virginidad. Tenía mi pene duro como una roca pero debido al lugar donde estábamos me quedaba muy difícil masturbarme.

Levanté su camiseta polo blanca y vi su pecho moreno y lampiño, acerqué mi mano para tocarlo y sentí que estaba empezando a sudar. En menos de 5 minutos las gotas de sudor empezaron a escurrir por su cuello, pecho y frente. Para rematar hacía mucho calor dentro del carro, pero lo único que me importaba era lo rico que me lo estaba metiendo. De repente los vidrios del carro se empañaron completamente. Agarré sus dos nalgas con mis manos y le empecé a pedir leche. “Dame leche! Dame leche!”, le dije. Luego pasé mis manos por su sudorosa nuca, su cabeza y su pecho.

Acerqué mi boca a su tetilla y besé su pecho, “así, que rico!”, susurró gimiendo. Le encantó que besara sus tetillas y continué haciéndolo. Sentí su respiración aumentar seguido de unos gemidos muy suaves hasta que susurró: “ya me vine. Ya me vine”. Mientras decía esto empezó a moverse más despacio hasta que se quedó quieto.

Levantó su pecho y empezó a sacar su pene. “Quítame el condón!”, me pidió mirando hacia abajo mientras terminaba de sacar su verga de mi ano. Le quité el condón y me quedé mirando el semen que había depositado dentro del condón, lo sostuve un rato en mi mano.

#554 se subió el pantalón y salió del carro para volver a manejar. Me vestí en la silla de atrás y cuando terminé me pasé de nuevo al puesto del copiloto. Los vidrios seguían completamente empañados y tuvimos que limpiarlos para que #554 pudiera manejar. Me dejó en un sitio cercano a mi casa y me agradeció por haber aceptado su invitación.


Puntuación: 8,5 de 10

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