#555. Cruising en el centro comercial Atlantis

No era la primera vez que hacía cruising en el centro comercial Atlantis. Había estado con #423 en los baños de Cinemark durante una película a la que me invitó #424. La experiencia me ha demostrado que hay ciertos centros comerciales donde es más fácil hacer cruising, al menos la vez que estuve con #555 no hubo señora del aseo metida todo el tiempo en el baño.

#555 nunca había tenido sexo en un baño público y me sorprendió la tranquilidad con la que se portó, pues arriesgarse a culiar en un baño con alguien que no lo ha hecho, implica que se pueda arrepentir segundos antes. Nos encontramos a la entrada del Hard Rock Café. Usaba gafas, aparentaba 22 años, era moreno, delgado, de 1.60 m de altura. Subimos al último piso donde está la plazoleta de comidas. Un guardia de seguridad estaba parado en la puerta que da al corredor largo para entrar al baño, así que yo entré primero y #555 lo hizo dos minutos después para evitar sospechas.

Entré al último cubículo y cerré la puerta. Le escribí a #555 para avisarle donde estaba y poco tiempo después llegó. No tiendo a juzgar la forma como se visten los que me culean, con tal que se vistan como hombres no tengo problema. Por este motivo, ya sea un man que tenga el pelo largo como mujer, que tenga los pantalones super apretados, que se vista muy “fashion”, o que simplemente se le note a leguas que es homosexual por la forma como se viste, automáticamente pierde mi interés sexual. #555 no cumplía con ninguna de las anteriores condiciones, pero sí tenía una camisa con un estampado que parecía de camiseta de bebé o de pañoleta de perro recién salido de la peluquería que me decepcionó mucho porque lo hacía verse cero masculino.

Evité ver su camiseta, me producía una ira interna que no podía desfogar. Nos acomodamos en el cubículo de 1 m x 2 m y #555 dejó la maleta en el piso. Se recostó contra la pared y me arrodillé para chuparlo. La cabeza mojada de su miembro semiduro de 17cm ingresó despacio por mi boca, luego me lo metí todo hasta el fondo. Con el tiempo sentí como se puso duro y subí mi mano para masturbarlo mientras seguía chupándole la punta. Volteé mi cabeza hacia arriba sin dejar de hacer lo mío y vi su cara de placer, moviendo su cabeza hacia adelante y hacia atrás con los ojos cerrados.

Su expresión me confirmó que estaba haciendo bien mi trabajo, lo cual me hizo sentir satisfacción y me motivó a seguírselo chupando a pesar de que ya llevaba bastante tiempo en comparación con el tiempo que he dedicado a mamar en baños públicos. No sé si era porque #555 era un novato en el cruising o si lo estaba disfrutando demasiado, pero sí él hubiera tenido el control de todo me habría hecho mamárselo por 3 horas. Finalmente me levanté y le dije que ya era hora de culiar porque no es bueno durar mucho tiempo en un baño de un centro comercial.

Me bajé los pantalones y sacó el condón de su maleta, se lo puso y me agarró de la cintura. Apoyé mi cuerpo contra la división de metal que separaba nuestro cubículo del que estaba al lado y abrí mis nalgas con las dos manos para recibir el miembro de #555. Siempre es un reto para mí no poder gemir, aunque siempre logro contenerme de hacerlo en lugares donde no se puede hacer ruido. Su pene de poca circunferencia (no era muy grueso) entró rápidamente y me folló parado detrás, algo despacio para evitar cualquier sospecha.

Eventualmente escuchamos los sonidos que se esperan hay dentro de un baño de un centro comercial: cisternas bajando, secadores de manos, gente lavándose las manos, tipos sonándose los nariz… Al inicio, estos sonidos nos pusieron nerviosos y cada vez que escuchábamos uno, parábamos de movernos y cuando todo parecía estar en silencio, seguíamos culiando. Con el tiempo nos dejó de importar los sonidos extraños y follamos sin parar por al menos 5 minutos.

Le pedí que se sentara sobre el inodoro para poder cabalgarlo. #555 se sentó en la taza cuidadosamente y me ensarté su verga con mi espalda hacia él. Aunque me hubiera encantado cabalgarlo de frente, el lugar donde estábamos no lo permitía. Me moví a gran velocidad, mucho más rápido de lo que #555 me cogió de pie. En realidad era más fácil que yo lo cabalgara rápido sin hacer ningún ruido que cuando culiamos parados.

De repente me dio la impresión que las señoras del aseo llegaron a limpiar el baño, incluso puedo casi jurar que escuché celadores discutiendo con estas señoras, supongo porque sospechaban lo que estábamos haciendo. Le dije a #555 que ya era hora de irnos y me acurruqué para que se viniera, se masturbó sobre mis nalgas hasta que se vino encima, luego nos vestimos.

Salí primero hasta que no escuché ningún ruido, y efectivamente no había nadie en el baño, de pronto los sonidos de los celadores habían sido producto de mi imaginación y mi paranoia. 1 minuto después le avisé con un mensaje a #555 que podía salir sin problema. Bajé rápido por las escaleras y no lo volví a ver.


Puntuación: 5 de 10

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