#556. El abogado infiel

Me quedé mirando mi cara en el espejo del baño, pensando en mi próxima cita con #556. Estaba nervioso pero emocionado al mismo tiempo, #556 era alguien quería ver desde hace mucho tiempo. Su relación de mas de 1 año con su pareja impidió que #556 accediera a verse conmigo pero un día volvimos a hablar y al parecer le gustó mucho volver a saber de mí. Le pregunté si todavía seguía en una relación y me dijo que sí; pero después de continuar hablando me di cuenta que ya no le importaba tanto serle fiel a su novio como antes.

Luego me contó que su novio, quien siempre estaba en la casa, se encontraba de viaje en Cali, con esa explicación todo tenía sentido. Siempre supe que #556 quería volver a verme después de la primera y única que vez que nos conocimos en un bar, donde no hicimos nada aparte de conversar. De hecho, la noche que nos conocimos, me vio tirar con dos manes en el baño, pero nunca le dije que lo vi asomado viendo como chupaba una verga y me metían otra por el culo. Le di mi número y desde entonces hablamos seguido por un mes hasta que empezó su relación. #556 es abogado y trabaja en el gobierno. Tiene 28 años, es blanco, tiene ojos color miel, mide 1.70 y tiene una cara linda.

Llegó el viernes, nuestra cita era en su apartamento para hablar y tomarnos algo. Nunca hablamos de temas sexuales ni nos enviamos fotos hot, nuestras conversaciones nunca pasaron de algo más allá que una simple conversación entre dos amigos. Llevé 4 smirnoff y nos los tomamos en la sala. Se fumó un cigarrillo y hablamos por aproximadamente una hora, en ningún momento mencionó a su novio.

Finalmente me preguntó si quería ver una película y nos dirigimos a su cuarto, ​​#556 se extendió en la cama de inmediato. Prendió el televisor y puso una película en TNT. Me acurruqué en el lado derecho de la cama y #556 al lado izquierdo, pero pronto se deslizó más cerca de mí, hasta que finalmente nos encontramos en el medio. #556 puso su mano en mi hombro y sus pies sobre los míos. Me moví un poco hacia atrás y toqué su verga directamente con mi culo, le pregunté: “Tienes una erección?!”. #556 rompió el momento incómodo con humor y dijo: “me pasa cuando fumo”. Empujé mi culo mas hacia atrás, todo lo que separaba nuestra piel era una fina capa de ropa.

Después de quedarme allí contemplando mi próximo movimiento, finalmente tuve el coraje. Metí mi mano por su pantalón y dije “qué es esto que está rozando contra mí”. #556 se acercó más, metió la mano por mis los bóxers e inmediatamente comenzamos a besarnos.

Acaricié su miembro de arriba a abajo, y dije: “¡Dios mío, tienes una verga enorme!”. Me bajé los boxers y separé las piernas, casi rogándole que tocara mi ano. Me manoseó durante un minuto, y luego comenzó a quitarse toda la ropa. Su cuerpo era lindo, y tenía los pectorales más perfectos. Todavía besándome, me eché hacia atrás y dije: “por fin te vuelvo a ver” Eché un vistazo a su cuerpo desnudo, vi su verga morada y reluciente, y puse mi mano sobre su cabeza palpitante.

Agarró un condón, se lo puso y se acostó sobre mí. Luego me agarró del pelo, y empujó hacia adentro, lentamente ingresando en mi culo cálido y apretado. Al principio me cogió despacio, preguntándome si me sentía bien para asegurarse que lo estaba disfrutando, lo cual me pareció muy tierno y amable de su parte. Después de estar acostado encima mío penetrándome con su pecho hacia abajo, retiró su verga y me movió de lado para culiarme en cucharita. Metió su verga dentro de mí, haciéndome gemir duro. Mi culo se sacudió mientras me cogía cada vez más fuerte.

Finalmente se volteó con su cara hacia arriba y me dijo que me pusiera encima de él para cabalgarlo. Me ensarté su vergota hasta el fondo y puse mis manos sobre sus hombros. Me abrazó y me llevó hasta abajo con mi cara sobre su pecho mientras golpeaba su verga dentro y fuera mío profundamente, haciendo que mis nalgas rebotaran de arriba a abajo. Comencé a gritar “¡Oh si!”, lo vi cerrar los ojos. Apreté mi culo alrededor de su verga, luego aflojé, y así jugué con su verga y mi ano por un rato. Me cogió más fuerte, y sentí sus bolas rebotar. Minutos después de la cabalgada que me dio, disminuyó la velocidad quedando sin aliento. Me miró y sonrió. “Qué delicia”, fue todo lo que dijo.

Me cargó y se puso de pie, mis brazos estaban alrededor de su cuello cuando me tumbó sobre la cama. Caí recostado sobre mi espalda y puso mis piernas sobre sus hombros. Justo antes de empujar su verga adentro en mi ano mojado, acercamos nuestras caras y nos besamos. Sabía que #556 no estaba demasiado lejos de terminar. Empujó hacia adelante y hacia atrás, agarrando mi cabeza con una mano, y uno de mis pies con la otra, me chupó los dedos de los pies mientras me penetraba.

Su cara se puso roja y empezó a sudar, de vez en cuando me daba unos besos cortos pero intensos. Esto me hizo ir al límite, y sentí que mi cuerpo empezaba a ponerse tenso. “Estás que me haces venir”, susurró en el tono más arrechante que puede existir. Apreté mi ano con fuerza, sabía que así podría estimularlo mejor y darle más placer.

Mis gemidos aumentaron y puse mis manos sobre su espalda, nuca, cuello, y finalmente su pecho sudoroso. “Voy a llegar”, exclamó cerrando los ojos con fuerza, lo sacó justo cuando estaba a punto de venirse y se quitó el condón con afán, como si no pudiera contenerse un segundo más, lo tiró con fuerza hacia un lado y enseguida se estremeció.

Subió su cuerpo y se inclinó hacia adelante con su pene sobre mi cara, haciendo explotar su verga roja. El primer disparo golpeó en mi cara y mi pelo, luego cayó en mis tetillas, mi estómago y finalmente un en mi mano. Chorro tras chorro de su descarga de semen caliente y abundante cayó sobre mis cejas, mejillas, frente, nariz, labios, pelo, orejas, cuello y abdomen. Estaba todo cubierto en su leche espesa y caliente. #556 sonrió y se limpió el sudor de la frente con la mano, luego respiró profundo, recobrando el aliento. Miró hacia abajo para ver lo que había hecho sobre mí. Exhalé, miré el semen en mi mano y lo lamí de inmediato.


Puntuación: 10 de 10

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