#557. El bisexual que me cogió en la cocina de su empresa

Empecé a hablar con #557 un domingo en Grindr. Su foto de perfil llamó mi atención. Tenía un tono de piel un poco más oscuro que el blanco común, pelo y ojos negros, su mirada era cautivante y tenía unas facciones masculinas. Intercambiamos fotos hot, se notaba que era bien dotado. Su nombre de perfil decía bisexual y por sus fotos no tenía más de 29 años. Me dijo que podíamos hacerlo en su oficina al día siguiente (el lunes) cuando no hubiera nadie. Me citó a las 6 de la tarde en una dirección que me dio, cerca de la estación de Rionegro y me informó que me iba a estar esperando afuera en la calle con un vestido azul y camisa blanca. Le escribí cuando llegué a la estación y me dio las indicaciones para llegar.

Caminé por donde me dijo en búsqueda de la dirección. De repente vi un hombre parado en la calle que llevaba vestido y camisa blanca, quien parecía estar buscando a alguien, pero el color del vestido que llevaba era negro así que lo descarté y continué caminando. Me di cuenta de que había caminado de más, así que me devolví. Le escribí para preguntarle dónde estaba, me respondió que estaba en la calle esperándome y volví a ver al hombre que había descartado porque su vestido era negro y no azul como me dijo. Me acerqué para averiguar si era #557 y cuando me vio me extendió la mano, en ese momento confirmé que era #557. “Me dijiste que tu vestido era azul”, le dije confundido. “Es azul”, me respondió con toda seguridad. Era alto, trigueño, y se veía más guapo que en las fotos.

Tal vez era la oscuridad de la noche, o alguno de los dos es daltónico, pero puedo jurar que no había nada de azul en ese vestido, en mis ojos era completamente negro. Atravesamos al otro lado de la calle y caminamos hacia el oriente hasta que llegamos a una casa esquinera. Mientras #557 buscaba las llaves para abrir la puerta me contó que estábamos a punto de entrar a una casa de la empresa donde trabaja y donde a veces tiene que entrar, pero que la mayor parte del tiempo trabaja en el edificio que queda al frente de esa casa, donde me estaba esperando.

Abrió la puerta y subimos al segundo piso, había dos salones grandes, uno de ellos con pupitres y computadores y un tablero, mientras que el otro sólo tenía pupitres y un tablero. Entré al salón que no tenía computadores donde seguramente se dan capacitaciones o reuniones, y un morbo por hacerlo allí despertó entre mis piernas. #557 siguió detrás mío y le pregunté si podíamos culiar en el salón. Me mostró una ventana grande que recorría el salón de lado a lado, la cual daba hacia el otro edificio de su empresa, y aunque la luz del salón no estaba prendida, me contó que le daba miedo que nos pudieran ver porque a esa hora todavía había gente trabajando al frente.

Salimos del salón y entramos a una cocina que estaba al lado. El lugar no era el más cómodo para tirar, pero al menos nadie nos podía ver desde allí. Me arrodillé y se bajó la cremallera, metió la cabeza de su pene semiduro en mi boca y en cuestión de segundos se lo puse bien duro. Mientras me inspiraba chupándoselo sonó su celular y tuve que detenerme. Aparentemente la persona que lo llamó era su jefe, y por lo que escuché, se trataba de un problema que de última hora que #557 debía resolver temprano al día siguiente.

La conversación entre #557 y su jefe duró al menos 10 minutos, los cuales me parecieron una eternidad. Cuando finamente colgó, su pene había vuelto a su estado inicial: flácido y pequeño. Me propuse ponérselo tan duro como lo tenía antes de que su jefe lo llamara, y poco tiempo después volví a tener su verga erecta dentro de mi boca. Le pedí que se quitara la camisa y me contó que llevaba puesta una faja que no quería quitarse. Abrió un par de botones de su camisa para mostrarme la faja, era blanca y se notaba que no era algo fácil de quitar.

Después de todo, también me excita culiar con un hombre que tenga puesta su camisa de trabajo y más aún, hacerlo en su mismo lugar de trabajo. Luego de bajarse el pantalón y quitarse la chaqueta de su traje formal me preguntó si quería que me penetrara, y yo no podía esperar más para eso. Se puso el condón y coloqué mi camisa y mi chaqueta en el piso para arrodillarme encima y evitar lo duro y frío que se sentía la baldosa de la cocina. Se arrodilló detrás mío, puso sus manos sobre mis hombros y me penetró. Sentí como cada centímetro de su verga ingresó en mi cuerpo, y desde entonces no pude parar de gemir. Nunca se quitó el pantalón por completo, solamente se los bajó hasta encima de sus zapatos, los cuales tampoco se quitó.

Debido a lo incómodo que era para él mantener las piernas y rodillas sobre el piso duro, #557 mantuvo sus rodillas lejos del suelo follándome en cuclillas. Mientras tanto yo seguía en 4 recibiendo su verga, y aunque el piso era duro y frío para mis rodillas, la ropa que puse en el suelo ayudaba a que todo fuera más cómodo. Sentí sus manos apoyarse en mis hombros, luego deslizarse por mi nuca y finalmente mi espalda.

Después de culiar un rato en esa posición paró de moverse porque quería cambiar de posición. Esta vez quería cogerme de pie, nos paramos y me arrinconó contra una de las esquinas de la cocina donde había una silla y donde terminaba el mesón de la cocina. Apoyé mis manos sobre la silla y me volvió a coger por detrás. Al estar de pie, #557 tenía mayor libertad para moverse, por su respiración y la forma como me penetraba me di cuenta de que lo estaba disfrutando mucho más que cuando me lo hizo en 4.

Me empezó a coger con tanta intensidad que tuve que poner mi mano derecha sobre el mesón de la cocina para no caerme. Su velocidad continuó en aumento y así lo hicieron mis gemidos. Estiré mi pierna derecha hacia arriba y puse mi pie sobre el mesón. En ese instante #557 hizo lo más sexy en todo el tiempo que me culió, tomó el muslo de mi pierna derecha con su brazo y me sostuvo de esta manera.

Me taladró duro mientras me sostenía de la pierna derecha con su brazo, lo cual aumentó mi nivel de excitación a un nivel que nunca antes había explorado, era como si estuviéramos haciendo una pose del Kamasutra. Me susurró que estaba cerca de venirse, pero no quería hacerlo adentro en el condón. Por esos días tenía el fetiche de recibir semen sobre mi ano, así como hay épocas en las que me gusta esparcirme la leche que ordeño en mi abdomen, otros días quiero que la depositen en mi boca, y otras veces la quiero en mis nalgas.

#557 sacó su verga, tiró el condón y me puse en 4 sobre el piso para que depositara su leche sobre mi ano abierto. Me quedé allí esperando a sentir su descarga mientras se masturbaba de pie. Antes de venirse se acercó más a mi culo, se inclinó hacia adelante y acercó la cabeza de su verga a 2 centímetros de mi ano y después de unos cuantos movimientos con su mano alrededor de la cabeza de su vergota sentí varios chorros calientes caer sobre mi culo, #557 no se alejó de allí hasta que escurrió hasta la última gota de leche.

Me quedé en esa posición por un momento, sentí como su semen escurría por mis nalgas y luego me puse los bóxers sin limpiarme, a veces me gusta dejar el ADN sobre mi piel de los activos que me comen. #557 se subió los pantalones y me esperó hasta que terminé de ponerme toda la ropa.

Apagó todas las luces y salimos de la casa, cerró la puerta con llave y nos despedimos con un apretón de manos en la esquina.


Puntuación: 8 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .