#562. El taxista del Hyundai

Había estado con pocos taxistas antes de conocer a #562, y cada vez que estaba con uno, un morbo muy particular se despertaba en mí. Es el morbo de la categoría que llamo: “morbo de la ocupación/profesión”; similar al morbo que siento al estar con alguien que es profesor, médico, periodista o piloto. En los primeros relatos de este diario, me enfocaba en la ocupación del activo al agregarlo en mi lista de Excel: El taxista, el celador, el administrador, el abogado, el médico…, y a medida que las profesiones se empezaban a repetir por simple cuestión de probabilidad y estadística, debía encontrar una característica adicional que fuera más específica aparte de la ocupación para recordar cada #personaje.

Como en muchos aspectos de mi vida, tengo épocas para todo. Tengo períodos en los que quiero escuchar sólo música en inglés o sólo reggaeton, y así sucede con muchas cosas, incluyendo mis gustos y antojos a la hora del sexo.

Hay épocas en las que siento muchas ganas de tragar semen, otras en las que quiero que me cojan en lugares públicos, otras en las que sólo quiero tirar en sus camas. Hay épocas en las que me excita más que me coja un ejecutivo, y otras en las que me da más morbo hacerlo con un camionero.

#562 no era el más guapo, de hecho a primera vista no lo hubiera considerado un potencial polvo. #562 ya estaba en los 40, era delgado, desprolijo y sufría de caída del pelo. En cuanto a los 40 y la caída de pelo no es algo negativo para mí. He estado con hombres con las mismas características que de hecho los hace más interesantes, pero definitivamente estas no jugaban a favor de #562.

Podría decir que los días en los que conocí a #562 tenía ganas de que me comiera desde un camionero hasta un preso. Enterarme que era taxista fue un afrodisíaco, una leve dosis de viagra que recorrió instantáneamente por mi sangre.
Cuando me contó que era taxista, ya no veía el hombre maduro y poco atractivo que percibí al inicio, sino que me veía bajándome los pantalones y entregándole mi culo en bandeja de plata para que se masturbara con su verga adentro.

Su insistencia también ayudó a que fuera cada vez más flexible en hacer algo con él, tal vez si no hubiera demostrado tanto que quería culiarme no se lo habría ni siquiera mamado. En el caso de #562, mostrar el hambre le funcionó conmigo. El único problema era que no teníamos donde culiar, y #562 no era abierto a hacer cruising. Desde el inicio me dejó claro que tampoco le interesaba tirar en su taxi después que le propuse hacerlo allí, esa habría sido una deliciosa experiencia.

En ese momento dijo algo que no me esperaba, era la solución al hecho que no tuviéramos donde culiar. Mencionó que su hermano tenía un almacén de repuestos para carros en el 7 de agosto (un barrio en Bogotá) que estaba en arriendo, del cual tenía las llaves. A juzgar por lo conservador que se veía #562, usar el local de su hermano para tirar es algo que no le hubiera dicho a cualquiera. Pude notar su cara de indeciso y nervioso al contarme de aquel lugar “prohibido”, del cual no pudo evitar hablar gracias a su veraneo y su arrechera.

Lo seguí y nos montamos en su taxi, era un Hyundai de los pequeños. Me subí en el puesto de adelante, era la primera vez que me montaba en el puesto de adelante de un taxi. Nos dirigimos hacia el almacén de su hermano. En el trayecto me habló de las cosas ricas que quería hacerme, eso sólo me puso más duro, y estoy seguro de que él también lo estaba.

Llegamos al lugar, todavía había mucha gente en el edificio y subimos al segundo piso. #562 abrió la puerta del local y entramos a un cuarto oscuro, no muy grande. La luz no funcionaba y prendí la linterna del celular para ver. No había muchas cosas en el lugar. Vi una mesa, un armario y un sofá de cuero que parecía muy viejo. Coloqué mi celular en la mesa con la linterna apuntando hacia el sofá donde estaba #562 y me acerqué a él. Se bajó la cremallera y sacó su verga de 18cm, blanca y gruesa que ya estaba erecta. La tomé de la base y me la metí a la boca. Sentí el sabor de su precum, era tan abundante que por un momento pensé que se había venido.

Me agarró del pelo y empezó a moverme hacia adelante y atrás, indicándome el ritmo al que quería que se lo mamara. Lo agarré fuerte de las nalgas. Le chupé las huevas, el glande, y me la volví a meter hasta el fondo hasta que me sentí ahogado y tuve que sacarla. Así se lo mamé hasta que empujó mi cabeza hacia atrás. A pesar de que la razón por la que sacan sus penes de mi boca cuando les doy una mamada siempre es la misma (están a punto de venirse y todavía no quieren hacerlo), siempre termino confundido cuando sacan su miembro de mi boca.

#562 me hizo saber que casi se venía, pero no quería hacerlo sin introducir su pene por mi ano. Se puso el condón y me bajé los pantalones, luego los bóxers. Me quité los zapatos y me acosté sobre el sofá de cuero con mi culo expuesto hacia él y mis piernas bien abiertas hacia arriba. Lo vi acercarse caminando despacio con su verga erecta apuntando hacia mí. Puso su mano alrededor de su pene e introdujo la cabeza en mi hueco. Luego empujó hacia adelante y lo metió todo, mis piernas quedaron sobre sus brazos.

Me folló duro, sus embestidas fueron rápidas e iban hasta el fondo, 5 embestidas después se había venido. Se quedó quieto y segundos después sacó el condón usado, lo pesé con mi mano y observé el semen que había producido #562 con mi culo. Me dio curiosidad saber la razón de su corrida precoz y le pregunté hace cuanto no tenía sexo. “6 meses”, respondió. Entendí por qué se vino tan rápido, tampoco me molestó que lo hiciera, era la prueba de que lo disfrutó mucho.

Nos vestimos, salimos de allí y llegando a mi casa le llegó una notificación de Easy Taxi para recoger a alguien cerca, #562 aceptó. Le agradecí por llevarme hasta mi casa y salí del carro.


Puntuación: 4 de 10

Un comentario sobre “#562. El taxista del Hyundai

  1. Que patético…. terminar dándole culo a cualquiera por q “disque no olvido a un tipo” uy no mk ud es un enfermo, que susto

    Y a eso súmele q debe tener todas las venereas que puedan Existirpor la cantidad de perras q se lo han comido sin cuidado ni nada. QuieraSe un poquito, busque ayuda como dijeron sus papás

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .