#564. El romántico con bigote de mariachi

Llegar al apartamento de #564 desde la portería de su edificio fue como atravesar un laberinto, encontrar la torre donde vivía me recordó las veces que tuve dificultad para dar con el apartamento de otros con los que he follado. Esto usualmente sucede cuando los conjuntos son muy grandes, los celadores no indican donde está la torre y/o cuando la ubicación de la misma no tiene un orden lógico.

Minutos después por fin di con la torre de #564 y tuve que subir caminando hasta su apartamento porque no había ascensor. Era bajito, medía 1.57, era moreno, de contextura gruesa, tenía un bigote que se le veía muy bien y que me recuerda a los mariachis. Me invitó a su cuarto, tenía puesta una película en Space o un canal de ese tipo. Por su forma de actuar, #564 se encontraba dentro del grupo de hombres que son ligeramente sumisos o tímidos.

Puedo decir lo mucho que me enerva cuando un tipo se queda mirando el celular por varios minutos después que lo invita a uno a seguir a su cuarto. No digo que no tenga derecho a revisar su celular, pero la paciencia tiene un límite. Una vez me fui muy bravo de la casa de un man porque después de 5 minutos mamándoselo no dejó de mirar su celular.

#564 se quedó mirando su celular por un buen tiempo. Cuando vi que no dejaba de tener sus ojos pegados a la pantalla mi paciencia se empezó a agotar y llegué a dos conclusiones. La primera era irme en ese momento y decirle hasta de qué se iba a morir, o la segunda, era darle a entender decentemente que si no dejaba su celular a un lado en pocos segundos, me iría de su casa inmediatamente.

Opté por la segunda opción y funcionó perfectamente. Por fin logré que colocara su celular en la mesa de noche y me acurruqué a su lado. Nos quedamos así por un buen tiempo hasta que deslicé mi mano sobre su camiseta y luego la metí para tocar su pecho. Me estaba empezando a poner duro imaginándome a #564 desnudo. Toqué su estómago, su ombligo, luego subí hasta que palpé sus tetillas y no aguanté más sin ver su torso desnudo. Levanté su camiseta y #564 me ayudó a quitársela. Su cuerpo no era el tipo de cuerpo que cualquiera diría que es un cuerpo lindo, pero a mí me gustan así. No era gordo, pero tampoco era delgado. Era grueso por naturaleza, y eso me encanta en algunos hombres. No hay nada más rico que un man con brazos gruesos cogiéndolo a uno miéntras los dos estamos acostados hacia abajo con su brazo rodeando mi cuello. Acerqué mis labios a su pecho y lo besé desde la cintura hasta el cuello, lo morboseé todito mientras lamía cada parte de su cuerpo.

Después bajé mi cabeza y le quité los bóxers, lo tenía semiduro y metí su pene en mi boca. Se lo mamé sin dejarlo de mirar a los ojos, usualmente lo hago con los ojos cerrados pero quería ver la cara de placer de #564 mientras se lo chupaba. Dejé de mamárselo porque pensé que ya se lo había puesto bien duro y cuando saqué su miembro de mi boca confirmé lo que pensaba. El pene pequeño que había visto al inicio, salió de mi boca grueso, apuntando hacia arriba y con una longitud de 17cm. Nos levantamos de la cama y nos terminamos de quitar toda la ropa, para ese momento #564 ya estaba casi desnudo pero yo todavía tenía toda la ropa puesta.

Sacó un condón de su mesa de noche y se lo puso. Me acosté boca arriba y coloqué una almohada debajo de mi culo. Puso mis pies sobre sus hombros y me penetró despacio hasta que lo metió todo. Me cogió suave y despacio, tal cual como había demostrado que funcionaba su personalidad. De hecho, desde el inicio supe que #564 nunca me follaría duro ni rápido, pero su ritmo tenía algo de romanticismo en él, y su mirada no dejaba de cautivarme.

Lo abracé fuerte y lo llevé hacia abajo. Besé su cuello, sus tetillas, sus orejas y sus hombros. Me lo hizo lento y muy rico, no había afán y me hizo saber que me iba a coger hasta que él quisiera. Tiempo después de clavarme en pollo asado movió mi pierna derecha hacia el mismo lado donde estaba mi pierna izquierda, de modo que quedé con mi cuerpo hacia un lado, como en posición fetal mientras #564 me seguía penetrando en la misma posición en la que había empezado.

Mis gemidos eran acordes a la ocasión, no eran muy fuertes ni salían de mi boca muy seguido. Finalmente #564 me volteó hacia abajo y se acostó encima mío. Me siguió cogiendo mientras sentía su respiración sobre mi nuca y mientras sentía sus manos tocar mis nalgas, mis piernas y mi cintura. Cogimos por más de una hora hasta que me preguntó: “Dónde quieres que me venga?”. Para ese entonces ya estábamos cansados pero la habíamos pasado delicioso. Le dije que lo hiciera donde él quisiera y sacó su verga de mi culo, se quitó el condón y se empezó a masturbar sobre mis nalgas. Se demoró un buen tiempo en venirse, #564 definitivamente es alguien a quien no le queda fácil llegar al orgasmo. Varios minutos después sentí sus chorros de leche caliente sobre mi piel. Después que se vino me masturbé tocando y admirando su pecho.

Fui al baño a limpiarme y cuando salí me vestí. #564 no era de muchas palabras, pedí el uber y poco tiempo después me fui. Al día siguiente me di cuenta de que el carné de mi universidad se había resbalado de mi pantalón en su cuarto, pero #564 vive tan lejos que preferí sacar uno nuevo.


Puntuación: 8 de 10

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