#566. El papasito de Tinder

Era viernes en la noche y estaba mirando los últimos capítulos de Suits. Empecé a sentir sueño y cuando me disponía a dormirme terminé entrando de nuevo a Tinder. Llevaba tiempo sin entrar a la aplicación porque siempre me ha parecido que está llena de mojigatos y calienta huevos, pero ese día me llevé una sorpresa. Apenas empecé a deslizar hacia la izquierda, de los primeros 40 que aparecieron, ya me había acostado con casi la mitad y de los restantes, había hablado con al menos 10 con los que nunca pude concretar nada por cuestiones de tiempo o lugar.

Muchos pensamientos bombardearon mi cabeza: “tuve sexo con él en un motel barato, su mamá casi nos descubre, este se vino rápido, tenía una verga bien gruesa, lo hicimos en su carro, tenía abdominales ricos, debería volverle a escribir…” Era como un catálogo de tipos que ya me había cogido o con los que ya había hablado y quienes había conocido por otros medios diferentes a Tinder. Fue una experiencia extraña, por no decir tenebrosa. No sé si lo anterior tiene que ver con los algoritmos que usa Tinder o, ¿será que debo mudarme a otra ciudad porque ya me culió la mitad de la población de hombres bogotanos y el resto no me interesa?

No sé si mi privacidad había sido invadida, pero la aplicación se había convertido en una fuente para encontrar la mayoría de mis polvos, pues Tinder los estaba agrupando a todos para mí. Al mismo tiempo me surgió la duda de que yo apareciera igualmente en sus sugerencias, lo cual creo que tiene mucho sentido.

Poco tiempo después de empezar a deslizar perfiles con los que ya había estado o que no me gustaban, hice match con #566. “Hola, en qué plan?”, fue el primer mensaje que recibí de él. La conversación fluyó naturalmente y me enteré de que vive sólo, lo cual era una excelente noticia. #566 tenía 33 años, era blanco, tenía barba, unos labios rosados, una sonrisa linda, pelo y ojos negros y medía 1.75. Sus fotos demostraban que es alguien fotogénico y muy atractivo.

Me dio su WhatsApp y seguimos hablando por aproximadamente una semana donde intercambiamos fotos hot y hablamos de lo que queríamos hacerle al otro. Lo que más me gustaba de #566 aparte de su físico era su personalidad atrevida y lo abierto que era sexualmente. Me habló de sus fantasías sexuales y de sus aventuras sexuales en España, cuando hizo su maestría. Descubrí que teníamos muchas cosas en común y gusto por el otro. A él le gustaban jóvenes, blancos y delgados. Y a mí me gustan de su edad y con sus rasgos físicos.

Una semana después de empezar a hablar me citó en su apartamento después de llegar de su trabajo. Cuando abrió la puerta, me saludó con una gran sonrisa y automáticamente mis nervios desaparecieron. Tuve la sensación como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Era tan guapo como me lo imaginaba y después de hablar un rato en la sala me invitó a su cuarto.

Me contó que había tenido un día muy estresante en el trabajo y por eso quería darse un baño. Se desnudó y se metió a la ducha, me preguntó si quería entrar con él y yo feliz me quité la ropa para acompañarlo. Entré a la ducha, el agua tibia con alta presión era perfecta para refrescarnos. La luz del baño estaba apagada y la única fuente de luz que teníamos era el sol que entraba a través de la ventana de su cuarto por medio de la puerta del baño que estaba abierta. Era alrededor de las 6:30 p.m y la habitación se estaba oscureciendo por el sol que se ocultaba rápidamente.

Nos miramos a los ojos y #566 me besó suavemente. Se apoyó sobre mí un poco más, colocó su brazo alrededor de mi espalda y me acercó a él, con mi piel rozando su cuerpo. Pude sentir su verga hinchada contra mí. Me continuó besando los labios suavemente, lentamente. Luego lamió mis labios y abrimos nuestras bocas. Me encontré con su lengua y comenzamos a lamer suavemente la lengua del otro dentro. Fue sensual, lento y relajado.

Tocó mi culo, lo apretó con una mano y chupó mi cuello. Arrastró su mano hacia mi ano y acarició mi nalga con la otra. Empezó a jugar con mi ano y finalmente metió un dedo. Puse mi mano alrededor de su verga la cual creció de forma rápida hasta un tamaño sorprendentemente grande. Envolví mis dedos sobre su pene y lo acaricié desde la base, continué subiendo hasta la cabeza. Me encantó la forma perfecta de su verga, estaba sorprendido por su gran tamaño cada vez que la miraba.

Empujó mis hombros hacia atrás y me hizo una seña para que me volteara con mi cabeza contra la pared. Se arrodilló y acercó su boca a mi ano. Puse mis manos sobre la baldosa mojada mientras me recostaba. Se comió mi culo suavemente, deslizando su lengua húmeda por mi hueco, chupándolo ansiosamente. Movió su brazo alrededor de mi pierna y comenzó a frotar mi verga. Pronto deslizó su mano hacia abajo para frotar mis huevas. Empezó a a acariciarme mientras succionaba mi ano, llenándome con su lengua.

#566 preguntó: “¿Estás mojado para mí?” Y respondí “Sí, me tienes bien mojado”. “Déjame llevarte a la cama”, respondió. Quería chuparle y apretarle la verga tan fuerte hasta llegar al punto de hacerlo venir. No quise ir a su cama porque esto interrumpiría nuestro momento intenso lleno de lujuria.

Se levantó y me volteé, me inclinó hacia atrás para que mi espalda estuviera contra la pared. Empezó a frotar mi ano estando de pie, ahora besándome contra la pared, el agua estaba un poco más fría pero la temperatura era perfecta para nuestros cuerpos calientes. Me volteé de nuevo y mi espalda y mi culo quedaron expuestos hacia la cara de #566. Pronto sentí que frotaba la cabeza de su verga contra mí y luego la empujó dentro de mí. No esperaba que hiciera eso y me excitó. Levanté un poco mi cuerpo, me enderecé y me sostuve sobre vidrio templado. Estábamos muy arrechos y empujé mi ano hacia atrás para darle un buen ángulo. Su gran verga me llenó, mi culo húmedo lo hizo entrar, a pesar del tamaño y la rigidez de su pene. No podía creer lo bien que fue capaz de penetrarme así, de pie, de un solo intento hasta el fondo. Sentí su mentón sobre mi hombro derecho y su respiración rápida. Toda su verga encajó dentro de mí perfectamente.

“Puedo sentirte”, le dije. Después de esto, me abrazó y separó mis piernas para meter las de él debajo de mí. La sensación de tenerlo dentro y estirando mi culo se sintió increíble. “Si quieres cogerme en forma, ponte el condón” , le pedí. #566 salió de la ducha todo mojado para buscar el condón. “Qué frío huevón!”, dijo mientras buscaba el condón y me reí.

Volvió corriendo con un condón que rompió ansiosamente con los dientes, como si no quisiera esperar un segundo más para follarme. Se lo puso rápidamente y entró a la ducha. Colocó una mano en mi cadera y lo metió inmediatamente, grité del placer. Debido a lo resbaloso que estaban el piso y la puerta de vidrio, puso su brazo alrededor de mi cuello para mantenerme en mi lugar y evitar que me resbalara mientras me cogía, se recostó sobre mí. Tenía mi espalda lo más arqueada posible para que #566 tuviera mayor control de mi culo y me follara como él quisiera. Mi pecho se arqueó para sentir el placer de sus húmedas manos corriendo por mi abdomen. Finalmente colocó su mano alrededor de mi cuello para besarme por encima del hombro.

Pronto me alejé de él y me incliné un poco hacia abajo para que me agarrara de la cintura, apoyando mis manos en la pared. Me cogió así por un tiempo. Noté que una cuchilla de afeitar había caído al suelo y la levanté para asegurarme de no cortarme el pie. Mientras hacía esto, #566 seguía bombeando dentro de mí, pero la velocidad cambió y empezó a moverse lento. Esto permitió que mi culo sintiera cada pequeño movimiento de su pene. Mientras me masturbaba en esta posición, sentí que estuve a punto de tener un orgasmo. Podía sentir la presión creciendo y sabía que podía eyacular pronto. #566 se dio cuenta y mantuvo el mismo ritmo lento, pude sentir cada centímetro de su verga dura. Respiró más fuerte y gruñó mientras me besaba el cuello.

Giré mi cabeza para besarlo de nuevo. “¿Tuviste un orgasmo?”, Preguntó. “Casi”, respondí. “Déjame llevarte a la cama “, me pidió de nuevo. Asentí con la cabeza y salimos de la ducha todos mojados, no nos secamos y el piso quedó todo mojado.

Lo seguí, atravesamos el vestier y entramos a su habitación. Me pidió que me acostara en la cama y así lo hice, #566 se acomodó con su verga erecta sobre mi cara. Apreté su verga con mi mano y aprecié su circunferencia. Comencé a lamer la parte inferior y lo miré con una sonrisa . #566 dijo: “lo mamas delicioso”; finalmente puse su cabeza en mi boca y chupé. Giré mi lengua alrededor y luego la deslicé hacia arriba y abajo. Lo escupí y exclamó una sonrisa maliciosa “Oooh, ¿te gusta escupir?!”. Empecé a chupar más profundo y su verga se volvió más y más húmeda. Mi boca estaba empezando a hacer sonidos mientras se lo mamaba más rápido. “Mmm … escúpelo”. Me ordenó, y enseguida lo hice.

Aplastó mi boca contra su pene, metiéndolo lo más profundo posible en mi garganta. Cuando ya no pude más, lo saqué, respiré y volví a tragármelo. #566 me obligó a tragarme su verga por completo, y trató de acomodarla dentro de mi boca. Después de unos segundos empecé a darle una mamada profunda. Relajé mi garganta y la golpeó una y otra vez con su verga. Cuando vio que mis ojos se habían convertido en un mar de lágrimas sacó su verga.

Respiré y observé su cara roja y el sudor que caía por su frente y cuello. Sus gemidos de éxtasis eran música para mis oídos. Sé que era el instrumento de su placer. Su placer era mi placer. #566 balanceó su cadera hacia adelante para meter su verga dura una vez más dentro de mi boca hambrienta. Con impaciencia, abrí mi boca para aceptar su verga hinchada. Fortalecido por el descanso de 15 segundos que tuve, llené mi boca con su miembro. Mi boca era suya, mi cuerpo era de él, y succioné su pene atrayéndolo más hacia adentro. Sentí su cabeza tocar la parte posterior de mi garganta por un instante y luego retrocedió, y así lo hizo varias veces. Sus caderas empujaban su verga caliente hacia adentro, llenando mi boca y mi garganta rápidamente.

Me estaba follando la boca bien duro y lo hacía delicioso. Agarré sus nalgas con mis manos para atraerlo y que metiera su pene más profundo. Una y otra vez, dentro y fuera, sentí que me llenaba toda la boca. Sus golpes se volvieron más contundentes. Pronto sentí que sus bolas se tensaron y su líquido preseminal cambió de sabor. Con un empujón final, #566 eyaculó profundamente en mi boca. Cuidadosamente se detuvo y llenó mi boca con su néctar caliente y amargo. Su semen, bombeado con fuerza por los músculos de su verga llenó toda mi boca.

Su fuerza y energía fluyeron dentro de mí, llenándome. Continúo depositando las últimas gotas que salían de su verga con la mezcla de mi saliva y su dulce semen y me lo tragué. Después de beber todos sus líquidos, limpié su verga con mi lengua. Cuando sentí que su pene se desinfló, lo chupé para probar las últimas gotas de leche semi amarga que salían de su orificio. Sacó su pene de mi boca y nos abrazamos. Estábamos agotados y me quedé dormido por una media hora en sus brazos.

Me desperté y me vestí, me agradeció por haber ido a su casa y me acompañó desnudo hasta la puerta.


Puntuación: 10 de 10

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