#567. El policía que me cogió en el partido de la U

La forma como cumplí mi fantasía de culiar con un policía fue esporádica, sin planear, y llena de adrenalina. Con el tiempo había logrado cumplir algunas fantasías mucho antes de lo que me hubiera imaginado. Ya había estado con un piloto, un militar, lo había hecho en un balcón, un parque, pero no había estado con ningún policía hasta que conocí a #567.

Inicialmente, el número #567 de mi lista iba a ser un asiático. Antes de estar con el policía estuve en el apartamento de un coreano con cuerpo de gym que conocí por Grindr. La experiencia fue una de las más decepcionantes. En resumen, el asiático era el tipo más raro que he conocido. Cuando nos desnudamos y nos acostamos en su cama no dejó de mirar su celular por al menos 5 minutos, incluso mientras se quitaba la ropa. Se disculpó diciendo que le estaban escribiendo del trabajo y decidí vestirme e irme. Me pidió que me quedara pero con su actitud rara me quitó todas las ganas.

Salí de su apartamento en Rosales y llegué caminando hasta la 72 con 7ma. En el camino hablé con algunos tipos por Grindr pero ninguno tenía sitio o no podía a esa hora. Recibí un mensaje de un perfil sin foto preguntándome dónde estaba. Le envié mi ubicación y me envió fotos de un hombre vestido de civil. Me envió su dirección y me dijo que tenía sitio. La dirección era muy cerca de donde estaba y me dirigí allí.

Debido a lo cerca que era pensé que iba a llegar mucho más fácil, pero me tomó más tiempo de lo que pensaba. Primero no sabía hacia qué lado de la 72 estaba, di varias vueltas y terminé enviándole una foto de la calle para preguntarle qué tan lejos estaba. Sabía que no me había citado en su casa, pues esa zona no era residencial. Tampoco le pregunté qué tipo de lugar era; podría ser una oficina de alguno de los edificios que hay sobre la 72, o tal vez un negocio. Caminé hacia el occidente y cuando revisé la nomenclatura del edificio a la izquierda, me había pasado y tuve que devolverme. Mientras tanto seguía hablando con #567 por celular pidiéndole indicaciones para llegar.

Finalmente encontré la dirección, el lugar no era para nada parecido al edificio de oficinas que me imaginaba. Las paredes eran de piedra y la entrada la componía una puerta de madera grande de arquitectura antigua. A primera vista parecía la entrada a un convento o una iglesia. Un policía vigilaba la puerta y le pedí a #567 que saliera a la calle para recogerme, pero me respondió diciendo que entrara sin decir nada. “No puedo, hay un policía en la puerta. Si me pregunta para dónde voy, qué le digo?”, le pregunté. “Sólo entra, él no te va a preguntar nada”, me respondió.

Dudé en entrar por un buen tiempo, esperé más tiempo afuera esperando a que #567 saliera por mí pero insistió en que simplemente ingresara al lugar. Al fin tomé coraje para caminar hacia la puerta, esperando que el policía que vigilaba la entrada no me preguntara nada y me dejara entrar sin problema. “Cuando pases la puerta, sigue derecho y cuando veas un pasillo voltea a la izquierda, ahí nos vemos”, me escribió. Eso me motivó a entrar, caminé rápido para evitar que el policía de la entrada me dijera algo y en pocos segundos estaba adentro. Seguí caminando derecho y rápido hasta el fondo donde había un pasillo que comunicaba con un patio abierto.

Cuando llegué al final saqué mi celular para preguntarle dónde estaba y volteé a mirar hacia atrás para asegurarme que el policía no me estuviera siguiendo. El policía cerró la puerta con seguro y empezó a caminar hacia donde yo estaba, una mirada extraña me hizo sospechar que ese policía que vigilaba la puerta y venía caminando hacia mí era el hombre con el que había estado hablando por grindr. Cuando estuvo a pocos pasos de mí le pregunté: “eres tu?”. El policía sonrió y lo confirmó. Era blanco, de contextura promedio, tenía la cabeza rapada y apatentaba 28 años.

“No me puedo demorar mucho, vamos por aquí”. Me dijo en voz baja y me guió hacia la derecha del pasillo que comunicaba con el patio grande. Noté que la pared estaba pintada con un logo grande del partido de la U. (Este es un partido político colombiano) Mi pregunta sobraba pero quise saber si en efecto estaba en el partido de la U, y #567 me confirmó que estabamos en una sede del partido de la U.

Era tarde en la noche y no había nadie más a esa hora, o por lo menos donde estábamos. Cuando llegamos al patio con cielo abierto me di cuenta de que a pesar de que la edificación se encontraba en buenas condiciones, era muy antigua y perfectamente podría haber sido un colegio, un convento o un claustro en el pasado. Seguí a #567, quien caminaba con mucha prisa. Continuamos por el pasillo hacia la derecha y luego giramos a la izquierda hasta que llegamos a una puerta verde que abrió rápidamente. Entré y enseguida cerró la puerta con seguro. Me recordó que no nos podíamos demorar porque había cerrado la puerta principal y no podía permanecer así por mucho tiempo. La emoción invadía mi cuerpo, estaba cumpliendo una fantasía que tenía desde hace años, estaba a punto de culiar con un policía uniformado.

El cuartico al que entramos lo usaban de bodega. Había muchas cajas, sillas y mesas que se notaba no usaban hace mucho tiempo. Para mi suerte, a la entrada había una colchoneta donde la mitad estaba cubierta por otras cosas. #567 estaba bien preparado para follar y sacó un condón que había escondido estratégicamente debajo de la mesa. La única luz que teníamos era la que provenía de la parte de la ventana que no estaba tapada.

Mi corazón latía a toda velocidad, no porque estuviéramos escondidos en un cuarto de la sede de un partido político y porque podían descubrirnos, sino porque por fin estaba con un policía. No pude evitar confesarle que llevaba años deseando estar con uno. Mi pene se puso completamente duro. Retuve cada imagen de mi memoria fotográfica. Miré sus botas negras, su uniforme verde, su cinturón, sus botones e insignias pegadas a su uniforme, deseando que ese momento no se acabara. Me quité toda la ropa y me arrodillé. #567 se bajó el pantalón y sacó su pene erecto. Me lo metí a la boca y en cuestión de segundos se lo puse más duro, tomé la base de la mano y se lo mamé de la forma más excitante que pude mientras lo masturbaba. Estaba muy arrecho, estoy seguro de que lubriqué bastante.

Poco tiempo después se puso el condón. Moví algunas cosas que estaban encima de la colchoneta y me acosté hacia arriba con las piernas bien abiertas. #567 se bajó el pantalón hasta la mitad y se arrodilló en frente mío para culiarme en misionero. Deseaba tanto su verga adentro y tener a ese hombre con uniforme de policía clavándome encima. No hubo necesidad de foreplay ni lubricante, estaba demasiado excitado y mi culo estaba bien mojado para él. Cogió su verga con la mano y la llevó hacia mí ano asegurándose de apuntar correctamente. Primero sentí la cabeza intentando entrar y moví mi culo para ayudarlo a ingresar.

Primero entró la cabeza y poco tiempo después deslizó todo su miembro en mi culo. Sentí unas ganas increíbles de gemir cuando lo sentí todo adentro pero debía permanecer callado. No cerré los ojos en ningún momento, no quería dejar de mirar su cara ni su uniforme verde de policía que lo hacía verse tan bien. Ese uniforme aumentó mi morbo a niveles históricos. Me empezó a coger bien rápido, abrí mis piernas por completo para que se moviera con total libertad. Me agarré de sus hombros y dejé que me follara. Sabía que no se podía demorar mucho, por lo que no iba a contenerse del orgasmo cuando lo sintiera acercarse.

Aumentó la velocidad de sus movimientos, esto no era un buen indicio si quería que me culiara por más tiempo. “No te vengas tan rápido”, le pedí. Creo que por eso no lo hizo tan pronto. Lo agarré de la cintura y luego bajé hasta apretar sus nalgas. Su pelvis se movía delicioso mientras me cogía, por mi mente pasaba el pensamiento de querer que me follara así toda la noche. De repente dio 3 empujones intensos pero más despacio, sus ojos se cerraron hasta que finalmente dejó de moverse. Su inminente corrida producto del afán y de nuestra excitación había ocurrido. Sacó su verga y de ella quedó colgando el condón usado con su semen abundante, blanco y espeso. Se lo quité y lo dejé en mi pecho para masturbarme mientras se subía el pantalón. Me vine rápido y esperó que me vistiera, no dejó de decirme que debíamos salir pronto.

Me pidió que guardara el condón usado con la caja y para botarlo afuera y no dejar rastro. Metí el condón dentro de la caja y lo guardé en mi bolsillo. #567 abrió la puerta con cuidado asegurándose de que nadie nos viera y me hizo una señal para salir del cuarto. Caminamos rápido por el pasillo hasta la puerta y salí como si nunca nos hubiéramos visto.


Puntuación: 10 de 10

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