#568. El paisa ñero

#568 era un seguidor de twitter de Medellín y me invitó a su hotel la noche que estuvo en Bogotá. Me gustaron sus fotos y acepté su invitación. Llegué a eso de las 11:30 p.m, el hotel estaba ubicado en un sector no muy agradable y apenas lo vi me di cuenta de que era un hotel barato. Cuando me bajé del Uber sentí miedo porque la calle era oscura y no había nadie, entré inmediatamente y me anuncié. Estoy acostumbrado a que me inviten a hoteles decentes, y he tenido la oportunidad de entrar a los mejores de Bogotá; pero el servicio que me dieron en la recepción era consecuente con la categoría del hotel.

Finalmente, la señora de la recepción me hizo seguir y me señaló las escaleras. Subí 3 pisos hasta que llegué a la habitación. Toqué la puerta y poco tiempo después #568 abrió la puerta. Mi primera impresión fue que no era el mismo hombre de las fotos, pero tampoco era más feo que el que aparecía en ellas. Pensé que tal vez no le gusta enviar fotos de él mismo y por eso envía fotos de alguien diferente. Además, #568 no tenía necesidad de enviar fotos de otro porque era igual o más guapo que el tipo de las fotos que me envió.

Su aspecto era de “ñero paisa”, pero del ñero que está bueno, de ese que da morbo y que uno se quiere comer. Tenía un rapado parcial, era moreno, medía 1.75, tenía un piercing y unos cuantos tatuajes en el cuerpo, especialmente en los brazos que lo hacían verse más sexy. Me recibió sin camiseta y en boxers. Tenía un torso bien definido y unos brazos musculosos. Se notaba que va al gimnasio, pero lo que más me encantó fue sus vellos en el pecho.

La habitación parecía de motel barato con un sillón en forma de onda rosado brillante. Nos acostamos en su cama y me acurruqué a su lado. Al principio me hizo varias preguntas, entre ellas una de las más clásicas que me hacen: “Y hoy ya se lo culiaron?”. No había estado con nadie ese día porque estuve muy ocupado, y al parecer le encantó la idea de ser el único.

Cuando terminó de preguntarme cosas descubrí una faceta diferente de #568. Pasó de ser el hombre curioso a alguien completamente dominante, intimidante y agresivo. “Chúpemelo”, me ordenó señalando su verga de 20 cm que apuntaba hacia arriba.

Cogí su verga, puse la cabeza en mis labios y abrí mi boca todo lo que pude. #568 empezó a mover su cadera suavemente, empujando su verga más adentro de mi boca. Me la metí toda hasta el fondo y cuando necesité sacarla para respirar, jaló mi pelo de nuevo hacia él, metiéndola hasta el fondo de mi garganta. Respiré profundo, coloqué mis manos sobre su pecho velludo y tonificado e intenté relajarme, quería complacerlo.

#568 empujó su verga bien profundo hasta que aplastó mi cabeza sobre su pecho tonificado y velludo. Hice lo posible por no atragantarme y aguantar todo lo posible hasta que no pude respirar; pero #568 no me dejó sacar su verga de mi boca. ” Eso, así”, susurró. “Cómaselo como la perrita que es”, continuó. Luego se levantó y me pidió que me acostara con la cabeza hacia arriba, se montó encima mío y tomó su verga con la mano apuntando hacia mi boca. La metió toda hasta el fondo y me folló la boca muy duro, esta vez no tuve oportunidad de sacarla para respirar, pues #568 estaba encima mío y no tenía posibilidad de moverme.

Se lo mamé por al menos 5 minutos, fue una mamada intensa pero excitante. #568 sacó su verga de mi boca y alcanzó un condón. Se acostó en posición para que lo cabalgara, cogí su verga apuntando hacia mi hueco, me senté encima y me la metí despacio. Por suerte #568 no la metió brusco como pensé que lo haría. Una vez la tuve toda dentro empecé a gemir como puta, no me importaba que los demás nos escucharan. Me agarré de sus brazos y me mecí con su verga bien adentro, buscando estimular su miembro para darle el mayor placer, poco tiempo después puso sus manos alrededor de mi cintura, subió mi cuerpo y empezó a taladrarme el culo moviendo su cadera a toda velocidad. Su cuerpo golpeaba fuerte y rápido contra mis nalgas, produciendo un chasquido.

De repente me abrazó, se levantó y se puso de pie con mi culo al borde de la cama sin haber sacado un solo centímetro de su verga. Abrió mis piernas y empujó su miembro muy fuerte dentro de mí para culiarme en pollo asado. Grité de placer y continuó follándome como lo venía haciendo antes, taladrando mi culo tan duro como podía. Me gustaba más esa posición porque podía verlo de frente, gemí y cerré mis ojos del placer.

Mi respiración aumentaba y cada vez me sentía más cerca al orgasmo. Mis gemidos se volvían cada vez más y más fuertes mientras #568 aumentaba la velocidad. Pronto se cansó y me pidió que lo volviera a cabalgar, sus deseos eran órdenes. Aunque estaba cansado y era tarde lo continué cabalgando, sediento de su verga y clamando por su leche. Creé un ritmo, mi culo era fuego después de haber sido estimulado por su pene.

Lo cabalgué por 10 minutos más hasta que caí rendido sobre su pecho sudoroso. Luego me volteé boca abajo y me folló así hasta que estuvo a punto de venirse, sacó su verga, se quitó el condón y se masturbó sobre mi cuerpo. Dejé su semen sobre mi piel un rato y me limpié. Me masturbé después y pedí el uber.


Puntuación: 7 de 10

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