#570. Christian Grey me preña el culo

#570 ha sido uno de mis polvos más extraños y excitantes a la vez. Fue extraño porque a pesar de lo lindo que estaba y las ganas que le tenía, dudé en acostarme con él por su personalidad frívola y excesivamente dominante; hasta el punto que me vestí y devolví hasta la puerta. Esto nunca me había sucedido antes, pero para todo hay una primera vez.

Eran las 11 de la mañana y me encontraba en medio de una visita familiar cuando empecé a hablar con #570 por Grindr. Me envió dos fotos, una de su verga y otra de foto de él donde estaba abrazando a una mujer en lo que parecía ser un restaurante. Se veía bien, le pregunté si tenía sitio me dijo que sí. Cuando me envió su ubicación no me imaginé que estuviera tan cerca, se encontraba a solo dos cuadras. Me inventé una excusa y salí de la casa de mis tíos camino al edificio de #570. Cuando llegué a su dirección pensé: “he pasado por aquí tantas veces”. Había visto ese edificio desde que era un niño.

Sentí nervios al subir hasta su apartamento. Siempre siento nervios cuando estoy por llegar a la casa de alguien, unas veces la sensación es más intensa que otras, debe ser una mezcla de factores como mi estado de ánimo, la calidad y tiempo de conversación que haya tenido antes con el #personaje, su edad, apariencia, etc. Toqué el timbre y #570 abrió la puerta. Medía 1,65, era blanco, tenía ojos claros, aparentaba 25 años, era lindo pero se notaba que había sufrido de acné en su adolescencia. Estaba descalzo y tenía puesta una camiseta blanca con un pantalón de sudadera negro.

Me saludó con un apretón de manos y seguimos a su cuarto. Desde el inicio demostró ser demasiado serio, no hubo ninguna conversación ni foreplay, fue directo al grano. Cerró la puerta del cuarto y me preguntó de dónde venía mientras me miraba de pies a cabeza. Me excitó su seriedad pero me hubiera gustado haber cruzado más palabras con él antes de dar inicio a lo que íbamos a hacer, es lo que usualmente hago antes de empezar a desvestirme. Tampoco soy de sostener una conversación extensa previa al momento, pero unas cuantas palabras ayudan a “romper el hielo”.

Me quedé de pie sin saber qué hacer mientras #570 seguía mirándome. Me sentí intimidado por su mirada, y decidí hacer lo que creía que esperaba de mí. Me quité la chaqueta y la puse en su cama, luego retiré el cinturón y lo tiré al suelo, cuando estaba a punto de desabotonar mi camisa se acercó rápidamente, agarró la muñeca de mi mano con fuerza y lanzó mi brazo a un lado. “Quieto, yo lo hago”, dijo en voz alta con una mirada muy seria. Pude ver en su cara que le molestó que yo mismo me desvistiera, y cuando empezó a desabotonar mi camisa de la forma más ruda posible me di cuenta que era él quien quería quitarme la ropa.

Sentí miedo, me gusta que sean dominantes pero #570 iba más allá del límite. Pensé en irme de allí inmediatamente. No sé si me sentí incómodo por el hecho que casi no hablamos, o que demostró ser muy posesivo cuando lo había conocido solamente 2 minutos antes, tal vez fue por la forma como tiró de mi brazo para quitarme la ropa, depronto fue su mirada, o su voz. Creo que quise irme por todo lo anterior.

Yo no era un novato, había estado con varios dominantes pero #570 fue el primero que hizo que dudara y me vistiera para irme de su casa sin haber hecho nada. “No puedo, así no me gusta”, le dije mientras me ponía la chaqueta y el cinturón. #570 insistió en que me quedara pero continué vistiéndome. Salí de su cuarto y cuando estuve a un paso de la puerta volteé para mirarlo. Noté como se sobó la cabeza con la mano, como cuando alguien está preocupado o arrepentido. Vi su cara bonita, la expresión de decepción en su cara.

Volví a excitarme con sólo verlo, no quería irme y me dieron ganas de volver a su cuarto para revolcarme con él en su cama. Había ido a su apartamento por un motivo, y no quería irme sin cumplir el objetivo. Di un paso hacia él y dije: “o depronto podemos volver a intentarlo, pero no quiero que seas tan intimidante”. #570 subió los brazos, dando aprobación a mi petición. Volví a su cuarto y esta vez se mantuvo a dos metros de mí mientras me desnudaba, pero segundos después volvió a acercarse con la misma rudeza con la que me trató al inicio.

Para ese entonces mi miedo había desaparecido y me excitaba la idea de lo dominante que podía llegar a ser. Cuando terminé de desabotonar mi camisa, me tumbó sobre la cama y jaló mi camiseta tirándola al piso, luego jaló mi jean hacia afuera muy rápido para quitármelo. Se levantó de la cama y se quitó la camiseta blanca, dejando al descubierto su cuerpo promedio y sus tatuajes en sus dos brazos y el pecho. Siempre me han gustado los hombres con tatuajes, y los que tenía #570 se le veían muy bien acompañados de esa personalidad frívola.

Me dio varias palmadas fuertes en mis nalgas, de esas que no hacen gemir sino gritar. Su mirada fija y sus ojos claros penetrantes continuaron intimidándome, pero de una forma en la que ya no me hacían sentir miedo, sino excitación. Traté de moverme pero #570 impidió inmediatamente que lo hiciera, agarrando mi brazo, inmovilizándome. No me molestó que lo hiciera, pues estaba cumpliendo su papel de dominante a la perfección. Puedo contar con la palma de mi mano la cantidad de dominantes que me han hecho sentir parte de una fantasía dominante-sumiso que muy pocos logran llevar a cabo. Como he mencionado en anteriores ocasiones en este diario, no me considero sumiso, pero puedo ser un excelente sumiso frente a un excelente dominante.

Cualquier Christian Grey le habría quedado en pañales, de haber tenido unas esposas y un látigo estoy seguro que #570 me habría dado una sesión inolvidable de sadomasoquismo. De repente sentí su verga rozando mi culo, y estaba bien erecta. Nunca se la mamé, pero tampoco tuve la necesidad de hacerlo para ponérsela dura. Con sus brazos movió mis piernas y mis brazos para colocar mi cuerpo en posición fetal, no puse ninguna resistencia.

Vi cuando agarró su pene con su mano para apuntarlo hacia mi ano y penetrarme, pero no quería que me penetrara en esa posición, quería que lo hiciera en pollo asado. “Quiero que lo hagamos en pollo asado, si?”, le pedí con una sonrisa en la cara, pero no accedió. Cuando intenté mover mi pierna para ponerla encima de su hombro la devolvió a la posición en la que estaba. “No!, aquí se hace lo que yo diga!”, exclamó. Me tenía muy duro, cada vez que daba una orden me recordaba la escena que estábamos viviendo, y seguía su orden sin oponerme, me encantaba su comportamiento.

Se arrodilló detras mío con su pene cerca a mi culo y sentí la cabeza de su verga tocar la apertura de mi ano, luego hubo más presión. Mi ano quería recibir su verga, mi mente deseaba que me penetrara en ese momento. Ingresó la punta, luego la cabeza y finalmente lo deslizó todo hacia adentro, ni muy rápido ni muy despacio, hasta que llegó hasta el fondo. Un éxtasis recorrió mi cuerpo, #570 lo había metido sin condón, y no le pedí que se pusiera uno, sólo pregunté: “sin condón?”.

#570 asintió con la cara, y luego dijo con su voz grave, la cual iba muy bien su forma de actuar: “ASÍ!”. Dejé que me cogiera sin condón, no quería interrumpir ese momento tan excitante para que se pusiera uno. Empezó a culiarme más rápido, puso sus manos sobre mi culo y me dio unas cuantas palmadas que me hicieron gritar. Me hizo gemir duro, era mi forma de hacerle saber que estaba disfrutando con él. De repente ya no me estaba cogiendo, sino que me estaba taladrando. Unos gemidos varoniles empezaron a salir de su boca, que me hicieron pensar que estaba a punto de correrse dentro de mí. “AHH! AHH!”, exclamaba con su voz gruesa, la cual me tenía a punto de correr también.

Miré su cuerpo moviéndose a toda velocidad y al ritmo de sus embestidas de animal, observé sus deliciosos tatuajes, su expresión única y dominante. #570 parecía una bestia, el placer y el deseo por el control ahora lo dominaban a él. Sentí su verga mojada entrar y salir de mi culo a toda velocidad mientras que mi ano y mi cuerpo operaban a su disposición. Sabía que todo estaba a punto de terminar y que los dos llegaríamos pronto al éxtasis de un orgasmo intenso e inminente. Sus movimientos llegaron a su máxima expresión y velocidad. “OHHHHH!”, exclamó #570 en voz alta mientras me preñaba y llenaba de su leche. Sentí una leve sensación de algo dentro de mí, era el semen que #570 había depositado después de tener un orgasmo que a juzgar por sus gemidos, fue bien fuerte.

Empujó su cuerpo unas 3 veces más contra mi culo hasta que se quedó quieto, finalmente sacó su miembro despacio de mi ano, el cual tenía un tamaño más pequeño comparado con el tamaño que tenía antes de ingresar a mi culo. Me sentí realizado de saber que le había dado tal orgasmo y de haberlo hecho venir dentro de mí con tanta intensidad. La sensación caliente y viscosa dentro de mi ano duró por un par de minutos más. “Nunca lo hago a pelo, pero usted me dio ganas de preñarlo”, dijo con su voz gruesa que tanto me hizo fantasear. Tampoco dejo que me preñen, pero #570 me dio ganas de dejar que lo hiciera conmigo. El deseo fue mutuo. Me masturbé después que sacó su verga, me vine bastante, cayeron varios chorros de semen en mi abdomen y mi brazo.

Me vestí rápido y me acompañó hasta la puerta, donde me despidió con un fuerte apretón de manos. Cuando volví a la casa de mis tíos me preguntaron donde había estado. “Estaba comprando unos chicles”, les dije. Fue la comparada de chicles más larga de la historia.


Puntuación: 10 de 10

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