#571. El gringo de Nueva York

A veces me pregunto qué pensaré de mí dentro de 10 años cuando lea este diario. No soy el mismo de hace 2 años, he crecido personalmente y he madurado en muchos aspectos. Hay una razón por la cual siempre he buscado dejar una huella de todo lo que hago en mi vida, y es que soy alguien que no quiere olvidar su pasado, incluyendo las cosas negativas, y me aferro innecesariamente a experiencias que debería dejar en el olvido. “Enfócate en disfrutar el presente”, una vez me dijo alguien a quien le confesé muchas cosas. Nunca lo había pensado de esa manera, pero tiene razón. Me he preocupado más por mi pasado y mi futuro que por vivir el hoy. Quiero disfrutar más del presente que preocuparme por registrar todo lo que he vivido y pensar en el qué dirán mañana.

Quiero dejarme llevar por el instinto en lugar de dudar tanto, desde las más pequeñas hasta las más importantes decisiones, de esta forma siento que las cosas salen naturalmente y que el universo obra a mi favor.

Un sándwich en Subway permitió que #571 y yo nos conociéramos. Dudé mucho donde almorzar, había muchas más opciones, y después de pensar mucho me decidí por la primera opción que vi. Durante mi semestre de intercambio en Inglaterra puedo decir que me alimenté a base de Subway, y aunque al final aborrecí esta cadena de restaurantes, no hay nada que 6 meses sin volver a Subway no puedan arreglar.

Recién había descargado Happn, una aplicación que me recomendó un #personaje de mi lista, la cual es similar a Tinder y que permite encontrar personas que han estado muy cerca de uno. Después de saber de su existencia pasé un buen tiempo sin descargarla hasta que me picó el bicho de la curiosidad y decidí darle una oportunidad. Dos minutos después de empezar a “cacharrear” en la aplicación, #571 me habló. Sus fotos mostraban un hombre de negocios, de unos 35 años, blanco, de ojos azules y pelo claro. Al leer su nombre me di cuenta de que no era colombiano, y cuando me empezó a hablar en inglés lo confirmé.

Le pregunté qué nacionalidad tenía y me dijo que era de Nueva York y que se encontraba trabajando temporalmente en Bogotá. Nos enviamos unos cuantos mensajes coqueteando y poco tiempo después me invitó a su apartamento. #571 vivía pasando la calle del Subway y cuando terminé de comer me dirigí a su edificio. Abrió la puerta de su apartamento y me recibió con una gran sonrisa. Para ser gringo era bajito, su español era muy pobre, por lo que solo hablamos en inglés. Me mostró su apartaestudio cuyo diseño moderno era estilo “loft”. Al principio dudó en hacer algo conmigo, pues pensaba que yo era menor de edad. Esto sucede con mayor frecuencia cuando estoy con gringos porque allá la gente tiende a verse más grande y por ende, mayor.

Hablamos un rato en su sala, no quiso contarme mucho sobre lo que hace en Bogotá. En cambio, me hizo muchas preguntas y finalmente me invitó a su cama. Nos sentamos a la orilla, nos miramos a los ojos y nos dimos un beso con lengua delicioso que me lo puso duro. Acerqué mi mano a su pantalón y lo tenía duro. Seguimos besándonos y puso sus manos sobre mi cintura bajando hasta llegar a mi pantalón, luego metió su mano entre mi bóxer y manoseó mis nalgas. Le quité la camisa y vi su cuerpo blanco y pecoso con unos cuantos pelos monos en el pecho. Besé una de sus tetillas mientras pellizcaba la otra, me pidió que se la mordiera y lo hice suave porque nunca me ha gustado que me muerdan duro las tetillas. El hecho de que a mí no me guste eso, no significa que a otros tampoco les guste. #571 me pidió que se la mordiera lo más duro posible, luego le mordí la otra tetilla hasta que le quedaron rojas.

Subí por su cuello con mis labios llegando hasta su boca, su aliento sabía a cigarrillo y sus dientes eran bien amarillos por todo lo que fuma. A pesar de esto sus besos eran muy ricos y me ponían cada vez más duro. Me quité toda la ropa hasta que quedé desnudo y volví a su cama, donde #571 yacía acostado mirándome con sus piernas abiertas. Para ese entonces, su pene se había vuelto pequeño mientras esperaba a que me desvistiera, gateé sobre la cama y entre sus piernas, agarré su pene semierecto. Como no estaba completamente duro, lo pude meter todo en mi boca. Me encantaba sentir su verga rozando mi lengua, y la pude sentir ponerse dura adentro.

“You’re a good sucker!”, “take that dick”, me decía mientras movía mi cabeza hacia arriba y abajo, y su verga se ponía cada vez más dura. Me sentía como en una maratón, yendo lo más rápido posible para que continuara alabando mi forma de mamar. Mi cuello se cansó de hacer tanto esfuerzo y me monté encima con mi culo sobre su verga para provocarlo. Bajé mi cabeza y le di un beso corto, luego alcancé su verga erecta y la posicioné hacia arriba para que rozara la punta de mi ano. Con mis brazos extendidos sobre su pecho empecé a estimular la cabeza de su pene a medida que restregaba mis nalgas contra él, sabía que eso le producía un placer inmenso por la cara que puso.

Mientras que hacía esto me preguntó: “Do you know what edging is?”. Tenía idea de lo que podía ser, teniendo en cuenta el significado de “edge”, pero no estaba seguro. Me dio a entender que podía ser a lo que llamamos en español: “sólo la puntica”, pero después de una breve investigación en internet me di cuenta de que “edging” en el sexo, se refiere a la técnica de estimulación para estar al borde (edge) del orgasmo, pero sin llegar a él. La práctica consiste en estar cercano al clímax de la eyaculación, y luego parar la estimulación sexual para retrasar el orgasmo, realizando este ejercicio varias veces para que el último orgasmo sea más placentero. Podría decirse que es algo como el “control del orgasmo”.

Rocé la cabeza de su verga con la entrada de mi agujero y presioné mi culo hacia abajo para dejar entrar la cabeza. Gimió delicioso apenas hice esto, #571 quería deslizar toda su verga adentro pero no le iba a dar el privilegio de cogerme a pelo. Intentó meterla poco a poco, pero no lo permití, en cambio estimulé la punta de su miembro lo suficiente para que me dijera que quería penetrarme de una vez por todas.

Me acosté boca arriba para que me follara en misionero mientras se ponía el condón, se subió a la cama y colocó una almohada debajo de mí para que mis piernas y mi culo estuvieran a una mayor altura y poder culearme mejor. Lo más curioso es que #571 me veía como alguien con poca experiencia y le hice pensar que tenía razón en esto. Abrí mis piernas bien grande esperando a que me clavara, como las había abierto cientos de veces antes. Me penetró suave, su verga se deslizó rápidamente. A pesar de que no era dotado, me dolió cuando la metió y un grito fuerte salió de mi boca, pero rápidamente el dolor desapareció y sólo sentí placer.

Cogió mis talones con sus manos para controlar mis piernas con sus brazos extendidos hacia los lados, me empezó a coger fuerte y rápido. Sentí como su verga abrió paso para disfrutar de las estrechas paredes de mi ano, me sentía mojado y apretado por dentro. Pocas veces me habían cogido con las piernas completamente extendidas y tan abiertas, poco tiempo después dio inicio a su sesión acalorada de “verbal fuck”. Después de haber estado con varios gringos, confirmé con #571 que ellos tienden a hablar más en la cama que los colombianos y los latinos. Me encanta que me hablen sucio mientras me taladran el culo, y #571 era un experto en eso. “Do you want my cum baby?”, me decía #571 en un tono casi orgásmico a medida que empujaba su cintura hacia adentro y afuera, estimulándome con su verga bombeando en mi culo. “I’m gonna breed you baby!” (Te voy a preñar bebé), era la frase que más repitió antes de venirse. “I’m gonna breed you, I’m gonna breed you baby!” fueron frases que gritó al menos 10 veces, hasta finalmente soltar un gemido muy fuerte, producto de su gran eyaculación.

Me sentí realizado cuando terminó de moverse, se quedó quieto por un momento para recomponerse y finalmente sacó su verga con el condón usado y la descarga de leche colgando de él. Jalé el condón, lo puse hacia abajo sobre mi abdomen para que su semen se derramara sobre mí, me masturbé al ver su semen escurrirse por mi ombligo. Me preguntó si me quería bañar con él y accedí, nos dimos varios besos largos bajo la regadera.

Al salir del baño tuve que compartir su toalla, luego nos vestimos y salimos de su conjunto al mismo tiempo porque él tenía que hacer una vuelta.


Puntuación: 6,5 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .