#572. El bisexual mono que tiene hijo

Conocía a #572 desde hace unos dos años cuando transmitía en CAM4. Lo agregué a Skype y desde entonces tuvimos algunas conversaciones normales y otras muy hot pero sin cámara. Me parecía muy lindo pero siempre demostró ser discreto, en su foto de perfil aparecía abrazando a un niño pequeño parecido a él. Después de mucho tiempo de hablar tuve el valor de preguntarle quién era el niño de la foto y confirmó mi sospecha: era su hijo. Me excitó aún mucho más que tuviera un hijo. Durante mis vacaciones lo invité varias veces a mi casa, pero él nunca podía porque estaba trabajando, o cuando él podía yo ya no estaba solo.

Dejamos de hablar por mucho tiempo hasta que un día lo recordé y decidí volver a hablarle. Esta vez ya no hablamos por Skype sino por WhatsApp. Me dijo que estaba sin trabajo y le conté que tenía ganas de conocerlo desde que empezamos a hablar por Skype, pero como las veces anteriores, nunca concretamos nada. Para mi sorpresa, fue él quien me escribió para que nos viéramos, aunque me dejó claro que no quería tener sexo conmigo, sino solo quería conocerme. No me importaba que no le interesara tener sexo conmigo, él era como ese crush que uno tiene en el colegio y con quien sería feliz compartiendo un tiempo a solas.

Acordamos vernos en Titán para almorzar y nos encontramos en la entrada que queda por la Boyacá. Era tan guapo como se veía en las fotos, medía 1,70, era delgado, blanco, tenía el pelo mono y los ojos azules. Almorzamos, comimos helado de postre, dimos varias vueltas por el centro comercial hasta que me sorprendió con una pregunta que no me esperaba de él. “Quieres venir a mi casa?”, me preguntó. Me emocioné, pero teniendo en cuenta que me había dicho que no quería tener sexo conmigo quedé un poco confundido porque no sabía si quería que fuera a su casa para que tuviéramos sexo o simplemente hablar con mayor comodidad. Nos montamos en Transmilenio y nos dirigimos a su casa que queda por la 80.

Llegamos a su apartamento y se “disculpó por el desorden”. Me mostró el cuarto de su mamá que no estaba ese día, luego el cuarto de su hijo que lo visita cada fin de semana, y finalmente llegamos a su cuarto. Cerró la puerta con seguro, me miró fijamente a los ojos y le pregunté. “Qué quieres hacer?”.

En lugar de responder, #572 se inclinó y presionó sus labios contra los míos. Abrí mi boca, encontré su lengua y la presioné contra la mía, sentí su corta respiración que salía por su nariz. Paré de besarlo y lo miré a los ojos mientras subía mis manos entre su camiseta para quitársela, cuando vi sus tetillas me ayudó a subirla toda hasta su cabeza para quitársela. Moví mis manos hacia la parte superior de su espalda y sentí su contorno, su omóplato y sus costillas. Su piel era suave y muy blanca, tenía un cuerpo delgado y tonificado, tan lindo como su cara.

Nos separamos y miré hacia abajo para ver el bulto en su pantalón, mis ojos se agrandaron.

Como respuesta, #572 desabrochó su cinturón y se bajó los pantalones, y luego los bóxers. Su verga, un poco dura cayó, casi 21 cm de largo. Me quedé quieto de la excitación que me provocó ver su pene después de tanto tiempo de querer verlo, miré a #572 con un poco de miedo, pero inmediatamente volviendo mi mirada a su pene.

“¡Por tamaño, tu pene es más grande que el promedio! ¡Mucho más grande!” le dije.

“¿Va a funcionar? ¿O será demasiado grande?”, preguntó #572.

Me agaché al piso y usé mi mano para tocar su verga. La palpé, la besé acaricié sus testículos y metí la cabeza en mi boca. Estaba a punto de mamárselo cuando me tomó de la mano y me puso de pie. “Ven.” Se giró y se sentó en la cama, me agarró de la cintura y me senté sobre él. Nos dimos un beso largo y muy intenso, metió su mano en mi pantalón hasta que metió la falange de uno de sus dedos en mi ano. Gemí duro y me tapó la boca con su mano inmediatamente, entendí que gemir duro como me gusta no era una opción. Me quité la ropa rápidamente, como cuando uno no quiere esperar más para seguir disfrutando del momento.

Me acosté boca abajo a lo largo de la cama y vi a #572 ponerse el condón sin dejar de observar mi culo. Se llevó una mano a la boca y metió un par de dedos, usó esa lubricación para jugar con la entrada de mi ano. Jugó con su verga y mis nalgas, me dio unas cuantas cachetadas con la cabeza hasta que dijo: “Es hora”. “pero por favor, ve despacio”, le pedí, pues sabía que era bien dotado y si no tenía cuidado me podía doler.

#572 asintió, y se acostó encima de mí  para que su pene se alineara con mi culo. Suavemente palpó con los dedo e inspeccionó mi ano. Usó su saliva para humedecer el condón, más cerca de la cabeza y tocó mi ano con ella.

Gemí mientras presionaba contra mi abertura, y contuve la respiración cuando la cabeza de su pene se deslizó hacia adentro. Estaba bien lubricado, pero excepcionalmente apretado. Empujó más y comenzó a abrir mi ano con su verga dura como una roca. Grité, me quedé sin aliento y me agarré a la sábana cuando el miembro de #572 ingresó a mi ano. Cuando había suficiente de él dentro de mí se dio cuenta de que me estaba doliendo, suspiró y detuvo la presión que ejercía con su verga en mi culo, simplemente permaneció donde estaba dentro de mí hasta que mi culo se acostumbró a él.

#572 se inclinó sobre mi espalda y agarró mis dos nalgas con sus manos, sintiendo su redondez y agarrándolas con fuerza. Después de un momento, volteé mi cabeza para mirarlo y me di cuenta de que había cerrado los ojos.

“Puedes continuar ahora; creo que me estoy acostumbrando”, le dije. #572 asintió con la cabeza y presionó contra mí otra vez, y él se deslizó hacia adentro un par de centímetros más, haciendo que contuviera la respiración otra vez. Miró hacia abajo, donde estaba ingresando su pene, y se sorprendió al ver su verga gruesa ingresar dentro de mi ano, la observó mientras empujaba.

Un gemido se escapó de su boca mientras llegaba rápidamente al final de mi recto. Podía sentir cómo la cabeza de su verga chocaba contra el extremo de mi túnel.

“¡Qué rico, estás llenando completamente mi culo!” exclamé con placer.

“Sí … wow … estás bien apretado”.

“Puedo sentirte! cógeme ahora “.

#572 obedeció y comenzó a mover sus caderas mientras miraba su pene moverse dentro de mí. Se inclinó sobre mí con su cara rozando la mía y me besó mientras me follaba, con cuidado de no hundir su verga demasiado. Cada empujón de #572 era un gruñido mío concordante. Muy pronto sintió la sensación familiar en sus bolas y su verga cuando alguien me está cogiendo.

“Ohh, voy a-” susurró.

“¡ESPERA!” grité. #572 se detuvo bruscamente ante mi grito. “¿Qué?”, preguntó confundido. Apoyó los codos debajo de mi brazo y respondí: “No te vengas todavía, quiero que te corras en misionero, quiero ver tu cara orgásmica”. Si sus gruñidos previos al orgasmo eran así de excitantes, no me quería perder ver su cara cuando se viniera.

#572 sonrió y me dio un pico en la boca, ese beso corto produjo una sensación de ternura y excitación a la vez que sentí en todo mi estómago. Me volteé con cuidado sin sacar su verga de mi ano hasta que quedé mirando hacia arriba. Puse mis manos sobre su nuca y le respondí con otro pico. Miré hacia abajo, donde su cintura se encontraba con mi abdomen y mis nalgas, empujé su cuerpo hacia arriba y #572 flexionó su abdomen hacia afuera para dejarme ver el área donde su pene se encontraba con mi ano, pues en la posición donde los dos estábamos acostados boca abajo no había podido ver nada de esto. Por fin pude visualizar donde había enterrado su pene, una hermosa imagen de la base de su verga blanca y gruesa rozando mi culo se quedó incrustada en mi mente.

#572 miró hacia abajo y empujó, sin encontrar resistencia de mi parte para que su verga tocara el final de mi ano. Empujó suave un par de veces antes de ir rápido otra vez. “¿Estás bien?”, me preguntó para asegurarse de que estuviera disfrutando. Asentí con la cabeza y le pedí: “Así, dame verga así!”.

Retiró su miembro hasta que solamente su cabeza estuvo adentro y comenzó a empujar de nuevo, esta vez a un ritmo que estaba lleno de intención. Sintió que su orgasmo volvía a crecer y agarró mis caderas con fuerza, moviéndolas bruscamente contra él.

“¡Aquí me corro!”, exclamó con los ojos cerrados.

Mientras empujaba tan lejos como podía, su verga se hinchó y sus fluidos llenaron el condón. Lo agarré de la nuca y lo acerqué a mi boca, #572 acercó sus labios a los míos mientras disparaba su primer chorro de semen, su orgasmo hizo vibrar cada centímetro de mi cuerpo. Mientras drenaba sus bolas, apreté la cabeza de su verga con los músculos de mi ano. Me besó sensualmente y lamió mis labios mientras se apoyaba sobre mi cuerpo y terminaba de correrse.

Finalmente sentí que su pene comenzaba a marchitarse y lo deslizó fuera de mí. Se levantó para ir al baño mientras yo me quedé acostado sobre la cama, esperando a que volviera para poder correrme. Cuando volvió se acostó al lado mío y me masturbé.


Puntuación: 10 de 10

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