#583. El que me cogió en la cama de sus papás

Llegué a la portería, resulta que ya me había cogido alguien muy rico en su edificio. #583 se demoró más de lo normal en contestar el citófono para darme ingreso, y después de casi 5 minutos de espera la celadora por fin me dejó entrar.

Había una piscina en el primer piso cerca de la portería y pude ver un hombre con un cuerpo delicioso que caminaba en pantaloneta de baño, me quedé quieto un momento intentando morbosearlo pero rápidamente lo perdí de vista. Simplemente con verlo mi pene alcanzó a ponerse duro.

Continué mi camino, después de varios minutos y con la ayuda de unas personas encontré la torre de #583.

Me considero muy malo encontrando la lógica de la ubicación de las torres en la mayoría de conjuntos (o unidades como dirían los paisas). No soy bueno para ubicarme en general y nunca es suficiente la explicación que me dan los guardias, hay muchas dudas que surgen en el trayecto para llegar al apartamento correcto. He pasado muchos minutos de mi vida buscando torres, si sumara todos estos minutos, equivaldrían a unas cuantas horas de mi vida.

El apartamento de #583 estaba ubicado en un piso alto y tenía una vista muy bonita a un parque, cuando entré pude sentir un olor fuerte a comida porque estaba cocinando el almuerzo. Lo primero que me advirtió era que sus papás habían salido a recoger unos familiares que estaban invitados a almorzar ese día.

Me guió hacia las habitaciones y me preguntó dónde quería tener sexo. Las primeras dos habitaciones eran pequeñas y tenían camas sencillas, la habitación del fondo era más grande y tenía una cama doble, apenas entré al cuarto supe que era el cuarto de sus papás. Lo importante era que ni a #583 ni a mi nos importaba que esa fuera la cama donde sus papás duermen.

Saber que estaba a punto revolcarme con él en la cama de sus papás y que podían llegar en cualquier momento me dio mucha adrenalina, similar a la que siento cuando me cogen en lugares públicos.

Me repitió que debía ser algo rápido y me desnudé inmediatamente. Mamé su verga delgada de 17cm por unos 3 minutos.

Se puso el condón y me dio crema para el cuerpo que usé como lubricante, apliqué suficiente dentro y alrededor de mi ano, coloqué suficiente en la punta de su miembro.

Su verga yacía erecta apuntando hacia el techo, #583 la sostenía con su mano mientras admiraba mi cuerpo. Parecía que se le había olvidado el afán y el miedo que sus papás llegaran en cualquier momento.

Me senté encima de él con mi cara mirando hacia la suya, agarré su verga con mi mano y la ensarté dentro mí. La crema cumplió muy bien su función de lubricante y su herramienta entró hasta el fondo sin dolor.

Empecé a mecerme una y otra vez, mis rodillas se resbalaban entre la sábana, por lo que tuve que agarrarme muy bien de sus brazos.

Mientras tanto mi pene duro rebotaba entre su abdomen y el mío, me hubiera excitado tanto que alguien entrara en ese momento de clímax. #583 se acordó que no teníamos mucho tiempo y empezó a mirar hacia la ventana abierta, como si hacer esto le ayudara a saber cuando sus padres estuvieran cerca.

Le pedí cambiar de posición y me acosté hacia arriba con una almohada debajo de mi cintura. Coloqué mis tobillos sobre sus hombros y me penetró despacio, solté un grito de placer que cualquier vecino hubiera podido escuchar.

Me folló en pollo asado por aproximadamente 3 minutos más, disfruté observar su cuerpo delgado mientras se balanceaba encima mío. De repente la expresión que había estado esperando se volvió muy evidente en su cara: el inminente orgasmo estaba a punto de estremecer su cuerpo y el mío.

“¡Voy a llegar!”, exclamó con los ojos cerrados. Sus palabras me excitaron aún más, sobre todo por su originalidad, pues en el español se tiende a usar la palabra “venirse” o “correrse” con mucha más frecuencia que “llegar”. Son muy pocos a los que les he escuchado decir que están a punto de “llegar” en vez de venirse o correrse.

#583 cayó rendido sobre mí. Sacó su pene y vi el semen colgar del condón usado. Lo sostuve con una mano mientras me masturbaba con la otra, me vine segundos después.

Me alcanzó papel y me vestí a toda velocidad, finalmente me acompañó a la puerta y me dio un beso en la mejilla.

Puntuación: 6 de 10

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