De puto a turista (y viceversa)

Mi viaje reciente a Nueva York y Las Vegas fue diferente a mis viajes anteriores. Esto debido a que no me quedé todo el día y toda la noche encerrado en la habitación del hotel acostándome con la mayor cantidad posible de hombres como lo hice en Los Ángeles, Ciudad de México, Ciudad de Panamá y mi penúltimo viaje a Nueva York; donde un hombre diferente entraba a mi habitación de hotel inmediatamente después que salía el anterior. Estos viajes de estilo puto-tour se caracterizaron porque prácticamente no hice turismo en estas ciudades por estar en teniendo sexo con desconocidos todo el tiempo en el hotel, en cambio resultaron ser viajes muy agotantes físicamente, pues puse a mi culo en una situación muy ajetreada al recibir tantas vergas de forma maratónica.

En mi último viaje a Nueva York y las Vegas me enfoqué en conocer y visitar, aunque también tuve sexo con gringos y extranjeros, pero en una menor proporción comparado con mis viajes anteriores.

Central Park

En Nueva York estuve con unos cuantos neoyorquinos que viven y que se hospedaban en hoteles cerca a puntos turísticos que visité como central park, el Museo del 9/11, Broadway y el puente de Brooklyn, y de quienes hablaré en sus respectivos relatos más adelante en este diario.

Distrito financiero de Manhattan. Vista desde el ferry

Pero quisiera adelantarlos sobre mi experiencia más memorable en la ciudad que nunca duerme. Me recomendaron ir a un bar llamado “The cock” en Nueva York. Estaba escéptico si valdría la pena ir hasta allí, así que busqué reseñas en Internet antes de ir, las cuales me convencieron de conocer el lugar. Revisé en Google maps la estación de metro más cercana y llegué el sábado alrededor de las 9pm.

El bar estaba ubicado en un barrio muy agradable al sur de Manhattan rodeado de muchos bares y restaurantes. Antes de las 11 de la noche funcionaba como un bar heterosexual normal, pero pasada la media noche todos empezaron a bajar al piso subterráneo donde la acción recién comenzaba. En poco tiempo el piso subterráneo se llenó por completo a tal punto que a penas se podía caminar.

Empecé a bailar en la tarima ubicada al fondo con varios gringos, y poco tiempo después me había besado con varios de ellos.

Desde que llegué me propuse no embriagrame, pues primero que todo estaba en una ciudad que no conocía y donde no conocía a nadie y segundo, al día siguiente era mi vuelo a las Vegas. Me siento orgulloso, pues recuerdo cada minuto que estuve en “The cock”.

Y aquí viene una de las cosas que más me gusta de visitar otras ciudades del mundo, y es poder ver las diferencias de la cultura gay, especialmente en este tipo de lugares. En mi opinión, los neoyorquinos son más liberales y abiertos que los latinos. Me sorprendió la facilidad con la que todos se acercaban a mí, incluso me hicieron sentir bastante deseado y atractivo entre tantos hombres tan guapos.

Un gringo que me pareció muy bonito se acercó a mí y no pude dejar de mirarlo, de repente me tomó de la cintura y nos besamos. Nos dimos un beso con lengua muy largo, no quería dejarlo ir así que me arrodillé, se bajó el jean, agarró mi cabeza con sus dos manos para tener el control y se lo mamé como si no hubiera un mañana.

A pesar que el ambiente se estaba tornando muy caliente no recuerdo haber visto a alguien más mamando una verga antes que yo.

Cuando volteé a mirar hacia arriba me di cuenta que me había convertido en el centro de atención, había una muchedumbre de hombres que había formado un círculo alrededor mío para observar la super mamada que estaba dando.

Algunos se acercaron para acariciar mi cabeza, al ver toda esa atención me desabroché el cinturón y bajé mi pantalón para dejar mi culo al descubierto. Enseguida varios de los espectadores se acercaron para acariciar mis nalgas y jugar con mi ano. De repente tenía varias vergas a mi disposición, había varios tipos masturbándose a pocos centímetros de mi cara. Tomé dos penes con mi mano y empecé a masturbarlos mientras tenía otra verga en mi boca.

Así continué mamando y masturbando diferentes vergas, luego me di cuenta que otros empezaron a arrodillarse para mamar penes sedientos, como si yo hubiera sido el que incitó a los otros para que empezaran a hacerlo. Cuando me levanté para ir al baño, el ambiente en el lugar había cambiado drásticamente en comparación cuando se lo mamé al primero.

Había hombres desnudos teniendo sexo en medio de la pista, en las esquinas, otros arrodillados recibiendo leche en sus bocas y otros parados masturbándose mientras había otros tranquilamente bailando en pareja como si estuvieran en una boda.

El piso subterráneo se había convertido en un lugar muy particular, donde había una orgía de hombres desnudos mezclados entre hombres con apariencia de empresarios serios, vestidos de forma elegante que estaban allí simplemente para observar y bailar.

El lugar estaba tan lleno que era difícil caminar. Debí haberme besado con al menos 20 y mamado más de 35 vergas, un récord que no creo que podría cumplir en ningún bar de Bogotá.

Cuando encontraba alguien que me gustaba mucho y con quien quería pasar más tiempo íbamos a una esquina donde había más privacidad y lo hacía correrse. Con el pasar de las horas mi pelo y mi cara se untaron de semen de diferentes hombres, lo único que no me gustó fue que mi chaqueta de invierno que estaba estrenando terminó con varias manchas de semen también.

Cuando estaba a punto de irme porque había tenido suficiente, vi a un negro de unos 25 años que me cautivó, no tenía camiseta y su cuerpo era perfecto. Alguien se lo estaba mamando mientras había más tipos a su alrededor tocándolo y admirando su cuerpo. Me acerqué para tocar sus abdominales perfectos, el negro estaba sudando y volteó para mirarme. En ese momento me acerqué para susurrarle al oído: “I want to suck your big black dick”. El negro alejó con su mano al que se lo estaba mamando para que yo se lo chupara y me preguntó si quería que fuéramos a un lugar más privado. Me sorprendió que estuviera dispuesto a irse conmigo y dejar atrás todos los tipos que querían estar con él. Lo llevé de la mano hasta un pasillo oscuro detrás del baño, allí continué mamándoselo mientras otros esperaban su turno y lo manoseaban.

Se vino en mi boca y escupí su leche en la esquina. Le dije que tenía un fetiche por los hombres negros que se veían como él, me despedí y vi como alguien más se arrodillaba frente a él.

En “The cock” por fin logré descubrir el lado humano de los neoyorkinos, así fuera el lado más instintivo del ser humano después de tanta hostilidad que viví en esa ciudad, pues la mayoría de los habitantes tiende a caminar muy rápido y rara vez están dispuestos a ayudar cuando uno les pregunta hacia qué dirección queda determinada calle.

Salí del bar muy cansado, era casi las 5 de la mañana, estaba lloviendo y estábamos a 5 grados bajo cero, caminé hacia el metro con mucho frío pero emocionado porque ese mismo día iba a conocer la ciudad del pecado.

Las Vegas resultó ser tan genial como la muestran en las películas pero más pequeña de lo que me imaginaba, aunque mis papás ya me habían dado una pista de ello. Para los que no han ido, las Vegas está compuesta por una avenida llamada las Vegas Boulevard donde están todos los hoteles y casinos famosos, desde el Mandalay Bay hasta the Stratosphere.

Mis favoritos fueron el Ceasar’s palace, el MGM y el Bellagio, este último por su show de fuentes de agua que en mi opinión, es mejor que el show de juegos pirotécnicos de Magic Kingdom. Para mi sorpresa, este show de agua siempre es diferente, pues las fuentes de agua se mueven de acuerdo a cada canción.

The Bellagio

Estar allí me recordó películas con las que crecí como “21 black jack” y “qué pasó ayer”, ver las capillas donde se casa la gente fue algo que también me encantó.

The Grand Canal Shoppes, The Venetian

Hice un tour en helicóptero sobrevolando las Vegas de noche y una limosina me recogió y me dejó en el hotel, una experiencia que recomiendo a toda persona que visite esta ciudad.

Tour en helicóptero sobrevolando Las Vegas

Estar en las Vegas es como el paraíso para usar Grindr. Imaginen estar en un lugar con millones de turistas hospedados en hoteles donde todos están a pocos minutos caminando (pues los hoteles están uno al lado del otro, o cruzando la calle, y otros se comunican entre sí por medio de puentes peatonales o tiendas). Además, como casi todos los que usan Grindr se hospedan en hoteles, la gran mayoría tiene sitio. De no ser porque mi plan era conocer y hacer turismo, me habría quedado en mi habitación recibiendo un hombre tras otro, o incluso organizando orgías.

Además, al ser una ciudad donde la mayor atracción es visitar los hoteles y sus respectivos casinos (todo hotel tiene un casino en el primer piso), cualquier extraño puede entrar y subir a las habitaciones de todos los hoteles sin tener que anunciarse en el lobby o esperar a que el huésped baje para hacerlo subir a uno como sucede en otras ciudades del mundo.

Conocer a visitantes por Grindr me permitió subir a las habitaciones de muchos de los hoteles, lo que me permitió no sólo conocer sus casinos, lobbies y tiendas, sino también las vistas desde cada uno de ellos y la particularidad de las habitaciones de hoteles 5 estrellas como el Palazzo, The Venetian, el Ceasar’s Palace y The Palms, donde se hospedaban hombres guapos y adinerados con los que estuve.

Considero que las Vegas es la mejor ciudad para putear que he visitado hasta el momento. Ahondaré también sobre mis encuentros en las Vegas cuando llegue a sus respectivos relatos.

the life I deserve…

3 comentarios sobre “De puto a turista (y viceversa)

  1. Lo de las 35 vergas si se puede. Yo en un sauna lo hice. De hecho es mi record actual y me encanta hacerlo en saunas xq x mas leche q te echen encima facilmente vas y te duchas.

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